Arbeloa responde a los críticos tras el triunfo del Real Madrid ante el Atlético

Álvaro Arbeloa cerró su rueda de prensa después del gran triunfo del Real Madrid por 3-2 en el derbi de LaLiga ante el Atlético de Madrid con una pregunta final. “¿Qué les dirías a quienes dudan de ti?”, le plantearon. Su respuesta fue directa: que esas críticas se basan en no conocer a los futbolistas que él tiene a disposición. Y, en los últimos meses, el Madrid ha empezado a convencer precisamente por lo que Arbeloa ha priorizado: a la plantilla, su confianza y su papel dentro del plan.

El Madrid de Arbeloa se transforma: 17 victorias en 21 partidos

Desde que tomó el relevo de Xabi Alonso el 12 de enero, Arbeloa ha movido el foco del debate táctico hacia el trabajo con los jugadores. El resultado, al menos en números, es contundente: en todas las competiciones, el Real Madrid ha ganado 17 de sus 21 encuentros, y solo ha perdido los otros cuatro.

En LaLiga, el equipo está a cuatro puntos del líder, el Barcelona, una distancia idéntica a la que existía cuando Alonso fue destituido. Aun así, el calendario deja un escenario clave: el Clásico del 10 de mayo puede marcar un antes y un después.

En la UEFA Champions League, el Madrid se metió en cuartos y se medirá al Bayern Munich tras eliminar al Manchester City por 5-1 en el global.

Arbeloa ya ganó a “los grandes” en el banquillo

En el tramo decisivo, el Madrid también ha demostrado capacidad de competir contra equipos de alto nivel dirigidos por entrenadores de primer nivel. En pocas semanas, Arbeloa ha visto a su equipo imponerse a rivales entrenados por José Mourinho (Benfica), Pep Guardiola (City) y Diego Simeone (Atlético).

Ese detalle no es menor: cuando el contexto exige reacción y personalidad, las victorias ante estilos distintos suelen ser la prueba más difícil para un proyecto que se está rearmando.

El camino no fue lineal: Copa del Rey y dos golpes en LaLiga

Eso sí, no todo fue sencillo en el debut de Arbeloa. En su primera aparición como entrenador del primer equipo, el Madrid quedó eliminado de la Copa del Rey a manos del Albacete.

Además, tras perder consecutivamente en LaLiga ante Osasuna y Getafe, el futuro del técnico estuvo en el aire. En ese momento, la posibilidad de un relevo en verano se instaló como escenario si no llegaba un “milagro”, o si el club lograba ganar la Champions League (algo que por entonces parecía tan improbable como lo “milagroso”).

Sin embargo, los resultados posteriores han cambiado el tono del debate.

Vinícius Júnior: de la duda a la titularidad constante

Si hay una historia que ha marcado el inicio del ciclo, es la recuperación de Vinícius Júnior. El brasileño se convirtió en el rostro visible del malestar con Alonso, especialmente por su reacción airada en el terreno de juego cuando fue sustituido durante el Clásico de octubre.

Las señales de desconfianza venían de antes: desde el verano, Alonso ya consideraba prescindir de Vinícius incluso durante el Mundial de Clubes de FIFA. A pesar de estar físicamente disponible, el jugador fue dejado fuera tanto en LaLiga como en la Champions League.

El efecto fue inmediato: Vinícius perdió confianza, encadenó tres meses sin marcar y, en el Bernabéu, incluso recibió pitos de la grada. Mientras tanto, su renovación se frenó: su contrato termina en 2027 y se reportó que Alonso era un obstáculo relevante —incluso “quizá insalvable”— para su continuidad.

La apuesta de Arbeloa dio resultado

Arbeloa asumió como prioridad recuperar el nivel y la autoestima del futbolista. Lo defendió en cada ocasión en la que tuvo que hablar de él y lo volvió a colocar como pieza fija en el once.

En enero dejó claro el enfoque: exigencia al resto para buscarle el balón, porque lo consideraba un jugador “temerario” y extremadamente peligroso. La paciencia se tradujo en rendimiento: en febrero marcó en cinco partidos seguidos, igualando su mejor racha de su carrera, y después firmó dos goles ante el City y dos, también consecutivos, contra Atlético. Cuando fue sustituido cerca del final ante el conjunto rojiblanco, Arbeloa esperó en la banda con un abrazo, como señal de respaldo.

Tras el derbi, el técnico sostuvo que Vinícius no necesariamente estaba en “su mejor versión de su carrera”, pero que no estaba lejos. En la semana, el propio jugador, concentrado con Brasil, expresó que ahora desea quedarse en el Madrid “por mucho tiempo”.

Valverde, liberado: de dudas a goleador

La evolución de Federico Valverde ha sido igual de llamativa. Junto con Vinícius y Jude Bellingham, fue de los jugadores veteranos que —según el ambiente que se vivía en el vestuario— no terminó de conectar con Alonso.

Las imágenes televisivas mostraron a Valverde calentando sin demasiada convicción cuando fue excluido del once para un viaje a Kairat Almaty en septiembre. Además, su uso como lateral derecho se volvió recurrente durante la ausencia de Trent Alexander-Arnold y Dani Carvajal, una posición que el propio jugador llegó a señalar como una donde “no nació” para jugar.

Se reencontró con el rol que le hace daño

Valverde no había marcado en la temporada hasta el gol que firmó en la Supercopa de España de enero. Pero con Arbeloa el panorama cambió: tras devolverle protagonismo en la banda derecha —donde brilló con Carlo Ancelotti—, el uruguayo encadenó una racha goleadora que elevó su impacto.

En el último mes llegó a seis tantos, incluyendo un hat-trick ante el City que dio la vuelta al mundo y, además, el segundo gol crucial ante el Atlético.

Arbeloa destacó ese cambio con elogios que apuntan a algo más que números: señaló que Valverde encarna lo que debería ser un futbolista del Real Madrid, con el espíritu de Juanito y la capacidad de “cargar” al equipo cuando hace falta.

La confianza en la cantera: Pitarch y un Madrid con pulso joven

Arbeloa siempre tuvo un argumento sólido: su experiencia como entrenador de la cantera, con el Castilla y también con equipos juveniles del club. Pero lo que ha sorprendido es la frecuencia y la amplitud con la que ha dado oportunidades a los jóvenes.

En la victoria 4-1 del Madrid ante el Elche en el Bernabéu el 14 de marzo, el equipo arrancó con un talento de casa, el mediocampista Thiago Pitarch, en el once. Con el partido ya 2-0, Arbeloa introdujo a otros cinco futbolistas desde el banquillo: Gonzalo García, Daniel Yañez, Diego Aguado, Manuel Ángel y César Palacios.

Thiago Pitarch: dinamismo para un mediocampo que pedía aire

La apuesta se sostiene con rendimiento. Pitarch, un extremo de 18 años con energía y valentía, ha sido titular en los últimos seis partidos del equipo. Su presencia ha aportado movimiento a un mediocampo que antes se percibía más estático. Yañez, por su parte, participó con una asistencia ante el Elche.

Además, dentro del club se valora el foco en la cantera, tanto por lo deportivo como por el impacto que esto tiene en el valor y proyección de jugadores formados en la casa.

Un 4-4-2 compacto y un “falso 9” que abre espacios

El sistema que se ha visto con más claridad en este ciclo se apoya en un 4-4-2 compacto. En el centro del campo, Pitarch encaja junto a Aurélien Tchouaméni, Valverde y Arda Güler. En ataque, Vinícius forma parte del dúo ofensivo.

Vinícius arranca por la izquierda, pero con libertad para meterse hacia dentro y buscar zonas de peligro dentro del área. Cuando Mbappé está fuera por una lesión de rodilla —en proceso de recuperación—, el acompañante suele ser Brahim Díaz.

Díaz no venía con el mismo peso desde su llegada: desde que Arbeloa empezó, en sus primeros dos meses solo había sido titular en un partido tras regresar de la Copa Africana de Naciones una semana después de la llegada del técnico. Pero ahora está transformado: ha sido titular en los últimos cinco partidos, incluyendo los dos contra el City.

Arbeloa lo ha ubicado en un papel de “falso 9”, un rol donde el delantero no se limita a esperar en el área, sino que se mueve entre líneas, genera superioridades y fuerza a las defensas a tomar decisiones constantes. El técnico defendió esa idea: cuando los rivales se repliegan, Díaz tiene margen para moverse, buscar oportunidades, participar en uno contra uno, generar tiros a puerta y, cuando se da el contexto, ganar penales.

Ganar “convierte” el vestuario: menos tensión, más cohesión

Uno de los cambios menos visibles pero más determinantes ha sido el clima en Valdebebas y dentro del vestuario. Tras el final complejo del ciclo de Alonso, se percibía un ambiente tenso. Con Arbeloa, la atmósfera se ha estabilizado, y eso se ha interpretado internamente como una señal de que el relevo fue el correcto.

El contraste que se comenta es claro: Alonso, según el relato interno, se enfocaba casi por completo en soluciones tácticas; Arbeloa, en cambio, trabaja con una prioridad emocional y de respaldo al jugador, para colocarlo en el mejor contexto posible y sacar rendimiento.

Pero hubo momentos en los que la lectura no era tan positiva. Después de las derrotas de LaLiga ante Osasuna y Getafe, se registraron críticas a la forma de gestionar mensajes y enfoque. En aquel momento, incluso se consideraba que el técnico casi seguro perdería el puesto en verano.

Mbappé y Bellingham: el desafío de encajar a dos estrellas

La recuperación de Kylian Mbappé y Jude Bellingham abre una oportunidad y, a la vez, un reto para Arbeloa. Ambos regresaron como sustitutos: Mbappé volvió contra el City y Bellingham entró desde el banquillo ante el Atlético.

El problema potencial es claro: al volver dos de los mejores jugadores del mundo, existe el riesgo de romper la cohesión que el equipo construyó mientras estuvieron fuera. Arbeloa deberá decidir cómo recuperar su mejor talento sin desarmar la estructura que ha funcionado.

En el plano inmediato, parece lógico que Mbappé sustituya a Díaz, que ha sido clave en las últimas semanas. En el caso de Bellingham, la rotación podría afectar a Pitarch o a Güler.

El punto fino, más allá de quién entra, es el rol: esas estrellas tienen calidad, pero quizá les cueste repetir lo que aportaron sus compañeros “menos mediáticos”, como el trabajo sin balón y la aceptación de un papel definido para el beneficio colectivo.

Próximos pasos: Mallorca y Bayern, con el futuro en juego

Tras el parón de selecciones, el Madrid visita Mallorca en LaLiga y luego vuelve a competir en la Champions League con el Bayern Munich en cuartos, uno de los conjuntos más fuertes de Europa.

En el club, pese al impulso reciente, todavía existe cautela: no se descarta que la continuidad de Arbeloa dependa de resultados de gran peso, es decir, de ganar al menos uno de los trofeos en disputa.

El propio técnico lanzó una idea que resume su postura. “No soy Gandalf”, dijo el mes pasado cuando le preguntaron por cambiar la suerte del equipo. Lo que quiere, aseguró, es lo que pidió desde el inicio a sus futbolistas: compromiso y esfuerzo.

Por ahora, ese enfoque ha prendido. Y el siguiente gran examen, el Bayern, aparece como la prueba definitiva: eliminarlo sería, para muchos, el truco más difícil y el paso que consolidaría el nuevo Madrid de Arbeloa.

Tomás Aguirre

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