La temporada de Beto con el Everton parecía encaminada a otro capítulo de frustración: críticas por su falta de efectividad, dudas sobre su instinto frente al arco y un arranque irregular que lo alejaba de la figura decisiva que su talento prometía. Pero este fin de semana, el delantero guineano-bissauense ofreció la actuación más determinante desde que llegó a Goodison Park y, con goles y presencia, le dio un golpe de autoridad al conjunto inglés en su duelo ante el Chelsea.
El cambio de tono de Moyes: de la paciencia a la exigencia
El propio camino de Beto en el Everton estuvo marcado por altibajos. En etapas tempranas de su etapa con los Toffees, el entrenador David Moyes llegó a mostrar señales de confianza, especialmente cuando consiguió que el delantero mostrara rendimiento tras las dificultades que había vivido bajo el mando de Sean Dyche.
Sin embargo, el panorama se tensó a lo largo de la temporada. A principios de campaña, tras el empate de agosto ante el Manchester United, Moyes expresó abiertamente su inconformidad con el delantero. El mensaje fue claro: necesitaban más aportes, tanto en el juego como en la definición.
Un repunte prometedor… y luego el estancamiento
La última parte del curso anterior había dejado datos esperanzadores: Beto cerró la campaña con ocho goles en liga, y siete de ellos llegaron después de que Moyes asumiera el banquillo en enero. Es decir, en el tramo final se conectó con el plan del entrenador y el equipo encontró razones para creer que podía convertirse en su referente ofensivo.
Pero en el 2025-26 el avance no se consolidó. Beto no logró dar el salto esperado y, en los primeros seis meses de la temporada, apenas había marcado un gol de liga. Aunque las gradas lo valoraban por su trabajo, entrega y compromiso, el debate se acumulaba en dos aspectos: la primera acción (primer toque) y la capacidad para definir. En varios partidos se repetían actuaciones con intención y sacrificio, pero con impacto bajo en el marcador.
Hubo un pequeño alivio en el arranque del año: tres goles en nueve salidas desde el cambio de año. Aun así, el Everton seguía necesitando una versión más determinante para que el objetivo de una temporada histórica —en un nuevo estadio, el Hill Dickinson Stadium— no se quedara en promesa.
Contra el Chelsea, Beto se volvió el protagonista
Ese argumento cambió este fin de semana. Beto firmó la mejor actuación de su carrera en el Everton y fue clave para superar al Chelsea, impulsando la ilusión de los Toffees con una opción poco habitual: clasificar a la Champions League.
Una oportunidad temprana que pudo marcar el ritmo
El delantero estuvo cerca de abrir el partido muy pronto. En una jugada marcada por nervios en la salida, Beto casi capitaliza un error de Robert Sánchez, pero el portero español alcanzó a sacarla antes de que el atacante pudiera convertir su quinto gol de la temporada.
El primer gol: velocidad, decisión y calma
No tardó en romper el cero. Beto se adelantó a Wesley Fofana para llegar a un pase filtrado de James Garner. Con el cuerpo orientado, superó a Sánchez con una ejecución serena, elevando el balón por encima del portero que parecía llegar tarde.
Resultaba especialmente valioso el tanto porque, hasta ese momento, Beto solo había anotado cuatro veces en liga. El gol dejó claro que su lectura del juego y su control emocional estaban afinándose.
El segundo: el impacto ofensivo del Everton en el 62′
Tras un inicio lento, el Chelsea también tuvo oportunidades. Jordan Pickford respondió con paradas con mayor seguridad que su homólogo, manteniendo el partido abierto y vivo para los visitantes. Sin embargo, el Everton volvió a golpear.
En el 62′, apareció el segundo tanto gracias a una gran acción previa de Idrissa Gana Gueye. El mediocampista senegalés, que regresaba después de un golpe institucional para su selección, rompió líneas entre Enzo Fernández y Marc Cucurella para recuperar un pase de Andrey Santos. Desde ahí avanzó hacia el área del Chelsea y habilitó a Beto en el momento exacto.
La definición del delantero fue, una vez más, impecable: colocó el balón de primera, frío y preciso, para batir a Sánchez entre sus piernas. Con ese golpe, Beto aumentó la presión sobre el banquillo del Chelsea, complicando el panorama de Leroy Rosenior y su equipo, en un partido que terminó por inclinarse en favor de los Toffees.
Un detalle adicional: el regreso de Gana Gueye tras la polémica
El contexto del 62’ también tuvo lectura. Gana Gueye debutó en este encuentro tras la decisión de la CAF que dejó sin el título de la Africa Cup of Nations a las Teranga Lions, su selección, la semana anterior. Ese reencuentro con la competición de clubes se notó en la participación decisiva para el segundo gol.
El mensaje final: Beto vuelve a ser el talismán
Este partido ante el Chelsea funciona como una declaración de intenciones. Beto no solo marcó: conectó con el plan de Moyes, ofreció movilidad, atacó con intención y definió con precisión cuando el partido lo exigía. Para un Everton que busca romper expectativas y mantenerse con opciones reales de pelear por la Champions League, la mejor noticia es que el delantero, por fin, volvió a parecer ese referente capaz de cambiarle la cara a los partidos grandes.
