Con la llegada de Alexia Caldentey en calidad de fichaje libre procedente del FC Barcelona antes de la temporada 2024-25, el impacto de la española en el fútbol inglés fue inmediato. Su debut con el Arsenal la colocó entre las mejores: terminó segunda en la Women’s Super League y tercera en la Champions League en cuanto a participaciones directas en goles. Esa influencia le valió el premio de Jugadora del Año en su país y, además, un subcampeonato en la votación del Balón de Oro, solo por detrás de la triple ganadora Aitana Bonmatí.
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A medida que se acerca el final de su
Quienes la siguieron durante su etapa en Barcelona —donde pasó una década— tampoco se sorprendieron por su nivel: aunque no siempre fue la cara más visible por la enorme cantidad de estrellas en el club catalán, su inteligencia táctica, su excelencia técnica y su capacidad para alterar cualquier guion de partido ya destacaban tanto entre rivales como en sus compañeras. En Arsenal, esas virtudes se tradujeron en el reconocimiento que llevaba tiempo mereciendo.
Del 10 creativo al doble pivote: el ajuste que le dio estabilidad al Arsenal
Durante el inicio de su primera campaña con el Arsenal, Caldentey se movió más cerca del área rival y tuvo protagonismo en posiciones más ofensivas. En Barcelona solía jugar por la banda izquierda, con libertad para meterse por dentro en lugar de tener que permanecer pegada a la línea. En Arsenal apareció algo de esa dinámica al principio, pero con frecuencia su ubicación fue más la de un número 10, por delante de un
Las lesiones la obligaron en algunos momentos a regresar a tareas más defensivas y profundas, pero, incluso entonces, su aporte se notaba como el de una jugadora creadora capaz de conducir el juego desde atrás. Eso fue, en buena medida, lo que buscó Jonas Eidevall y, tras su salida, también lo utilizó el cuerpo técnico durante parte de la temporada.
El giro llegó cuando el invierno dio paso a la primavera. A pesar de contar con Little, Walti y Kyra Cooney-Cross como opciones principales para el centro del campo, el entrenador decidió alinear a Caldentey junto a Little en el
Este ajuste recuerda, por su efecto, al cambio de Steph Catley de lateral izquierdo a central izquierdo en el eje defensivo: una modificación sutil que, sin robar protagonismo, terminó por dar forma al rendimiento colectivo. En el caso de Caldentey, el Arsenal ganó más fluidez y creatividad en zonas profundas del mediocampo, al mismo tiempo que elevó la capacidad defensiva del equipo.
Europa y el tramo final: Lyon en semifinales
Mientras el Arsenal entra en la parte más exigente de su defensa del título en la Champions League, el escenario vuelve a ser perfecto para que Caldentey demuestre por qué el año pasado se habló tanto de ella. El equipo se prepara para afrontar las semifinales ante Lyon el domingo, un duelo que llega con el objetivo de mantener viva la candidatura europea y, de paso, cerrar la temporada doméstica con el mejor resultado posible.
En la WSL, además, el Arsenal marcha con opciones reales de pelear por el segundo puesto. De lograrlo, conseguiría acceso directo a la fase de liga europea de la siguiente campaña, evitando rondas previas de clasificación.
Récord de pases decisivos y dominio defensivo
Más allá del debate sobre goles y asistencias, el impacto de Caldentey en el juego del Arsenal —especialmente en el último tercio— es extraordinario. En la Women’s Super League, ninguna jugadora ha realizado más pases exitosos en la zona de finalización que ella. Su total de 427 se sitúa aproximadamente en 120 por encima del resto de futbolistas de la división. Y eso ocurre pese a que el Arsenal ha disputado al menos un partido menos que el resto de equipos de la WSL, y dos menos que los conjuntos ubicados en el top cinco.
En la Champions League, su influencia también se refleja en esas métricas: solo Alexia Putellas la supera en pases en esa categoría.
Si el Arsenal es sólido defendiendo, la razón también tiene nombre y apellidos. En la WSL, el equipo presenta el mejor registro defensivo con una distancia notable. Tras 17 partidos, el Arsenal apenas ha concedido 12 goles, para un promedio de 0.59 goles por 90 minutos, una cifra bastante superior al resto de la liga.
En el máximo torneo europeo, el Arsenal figura entre los clubes que menos goles reciben: es uno de los cuatro equipos que no llegan a un tanto por partido, junto a Chelsea, Lyon y Barcelona.
Intercepciones, duelos ganados y trabajo sin balón
El rol de Caldentey en esa solidez va más allá de la estadística general. Su ritmo de trabajo y su capacidad para intervenir sin balón son considerados de nivel mundial. Dentro del Arsenal, en la WSL, ninguna jugadora supera a Caldentey en intercepciones, posesiones recuperadas y duelos ganados. En la Champions League, además, lidera al equipo en intercepciones y tackles.
El cambio más evidente: menos goles y menos asistencias
La diferencia más clara respecto al año pasado, donde sí se nota un descenso de cifras, está en los números de ataque. En la temporada anterior, Caldentey acumuló 23 goles y 18 asistencias sumando club y selección en todas las competiciones. En esta campaña, con un papel más profundo y menos centrado en la finalización, su registro baja a seis goles y cuatro asistencias.
En un contexto donde la atención pública suele concentrarse en goles y asistencias, esos datos pueden eclipsar otras contribuciones decisivas. Un ejemplo comparable es el de la extremo del Barcelona Caroline Graham Hansen, que no recibió su primera nominación al Balón de Oro hasta 2024, pese a que se consideraba que ya había méritos suficientes antes. Cuando se le preguntó por el motivo del mayor foco mediático en ese año, explicó que no había cambiado su rendimiento: simplemente se termina observando más lo que se mide en números de impacto directo.
Momentos grandes, antesala de un final de temporada clave
En posiciones como la de Caldentey —más ligadas a la organización, la recuperación y la creatividad desde el interior— suele ser necesario un pico de protagonismo en escenarios grandes para que el reconocimiento llegue al mismo ritmo que el rendimiento. Así ocurrió con jugadores que explotaron en citas decisivas: Jessie Fleming ganó el oro olímpico con Canadá en 2021 y terminó novena en la votación del Balón de Oro; Lena Oberdorf brilló en el Euro 2022 y se colocó entre las cinco primeras del año; y Patri Guijarro marcó dos goles en la final de la Champions League, lo que le abrió la puerta a su primera nominación en 2023.
El objetivo inmediato no es el Balón de Oro
Para Caldentey, el cierre de temporada no pasa por la discusión del Balón de Oro. Su prioridad estará puesta en los duelos ante Lyon y en terminar la campaña de la WSL con la mayor renta posible para que el Arsenal asegure su posición más alta y, con ello, su ruta europea más cómoda.
Eso sí: el subcampeonato del año pasado en el Balón de Oro, con el nivel mostrado en Inglaterra y Europa, merece algo más de reconocimiento del que está recibiendo ahora. Si el Arsenal vuelve a necesitar actuaciones determinantes en las fases finales de la Champions League, no sería extraño que Caldentey vuelva a aparecer como el tipo de pieza que cambia partidos—en un rol que, por diseño táctico, pasa un poco más desapercibido.
