Yunus Musah vive un momento decisivo en su carrera. Tras un prometedor salto desde España y un desembarco en Italia con altas expectativas, el mediapunta nacido en Nueva York se ha encontrado con un escenario complicado en el AC Milan: menos protagonismo del esperado, un tramo marcado por lesiones o falta de ritmo y la consecuencia más delicada para cualquier jugador internacional, una caída de minutos que hoy amenaza incluso su lugar en el plan de Mauricio Pochettino para el Mundial en casa. Todo apunta a que el próximo mercado será clave para reencarrilar su trayectoria.
Del Arsenal al Valencia y el salto a Milán por 18 millones
Musah ya venía con recorrido formativo cuando dio el paso definitivo en su carrera. Pasó tiempo en las categorías del Arsenal y, en el plano profesional, logró su consolidación inicial en España con Valencia. Ese proceso terminó de abrirle la puerta a un gran salto: en 2023 se trasladó a Italia por 18 millones de euros, una operación que lo llevó a integrarse a un proyecto ambicioso en Milán.
El contexto en ese momento era ilusionante: Musah coincidió en el equipo con su compatriota Christian Pulisic, quien rápidamente se adaptó a la dinámica del Rossoneri y se convirtió en referente. Para Musah, la expectativa era clara: ganarse un rol estable y crecer en un equipo que suele exigir impacto constante.
Primeras temporadas en el Milan: 40 partidos, cero goles y dificultades para ser titular
El arranque en el Milan, sin embargo, no terminó de encajar como se esperaba. Durante sus dos primeras campañas acumuló 40 apariciones en cada una, es decir, encontró continuidad en términos de presencia, pero no logró estrenar su cuenta goleadora. Además, aunque se le reconocían cualidades para su posición preferida, tuvo más problemas para asegurarse la condición de titular habitual.
Cuando un futbolista no encuentra regularidad ni en el once inicial ni en la producción que se le exige (goles o incidencia decisiva), el desarrollo se vuelve más frágil. Ese fue el punto de inflexión que derivó en la decisión de buscar una salida temporal.
Una cesión autorizada, pero sin el impulso que necesitaba
Ante la necesidad de recuperar ritmo competitivo, se autorizó un movimiento en forma de préstamo. Sin embargo, el plan no terminó de despegar por problemas de forma física y por el rendimiento en los momentos clave. La falta de acción a nivel de club tuvo un impacto directo en su calendario internacional: Musah llegó a pasar 12 meses sin jugar un partido oficial con la selección absoluta de Estados Unidos, aunque su acumulado total se mantiene en 47 internacionalidades (47 caps).
Esta desconexión es especialmente peligrosa para un jugador que depende de la continuidad para llegar en óptimas condiciones a los grandes torneos. No es solo una cuestión de convocatoria: es el tiempo real de juego el que marca la diferencia en la evaluación del cuerpo técnico.
El Mundial en casa, en el horizonte y con riesgo real
El lugar de Musah dentro de los planes de Mauricio Pochettino para el Mundial en casa entra ahora en una zona de incertidumbre. Con menos minutos, el cuerpo técnico tiende a priorizar a quienes llegan con mejor ritmo y con mayor capacidad de sostener el rendimiento durante toda la temporada.
En ese escenario, 2026 aparece como la oportunidad para que el mediapunta revierta la tendencia y vuelva a demostrar que su nivel es el que lo colocó en el radar de proyectos más grandes.
El análisis de Ambrosini: el problema fue el rol y la falta de continuidad
Alfredo Ambrosini, leyenda del Milan, dejó claro que el problema no es únicamente de “forma”, sino del contexto táctico y del rol que se le asignó. En sus palabras, el año anterior Musah no terminó jugando en su papel natural: con la presencia de [Sergio] Conceicao, el entrenador lo colocó en la banda, específicamente en el lado derecho, una situación que no le permitió rendir con soltura. Ambrosini recordó además el ambiente que se generó alrededor del futbolista en San Siro, cuando el rendimiento no acompañó.
También explicó que, aunque se menciona el nombre de Atalanta como destino, no lo ve como la solución ideal si el jugador no obtiene minutos constantes. Para el exfutbolista, la siguiente “etapa” de Musah debe ser un club que le garantice jugar cada día, cada partido. Su argumento es práctico: no es lo mismo sostener el ritmo desde el inicio que entrar en fragmentos de tiempo, porque en ese formato cuesta recuperar intensidad y continuidad mental para impactar.
Concluyó señalando que, a su juicio, Musah muestra un nivel superior al que a veces se refleja en el Milan, y que la percepción en Italia podría no estar alineada con su verdadero potencial.
Musah insiste en que sabe rebotar: “No es el fin del mundo”
Lejos de aceptar el golpe como definitivo, Musah se mostró optimista y recordó que en su carrera ha tenido momentos favorables y otros que no salieron como esperaba. Entre los hitos que remarcó está su debut en Valencia, su etapa joven con entrenadores que le daban titularidad y su llamado a la selección con el que llegó a disputar un Mundial.
La idea central de su mensaje es clara: cuando las cosas no salen, toca “aguantar” y mantener una mentalidad positiva. A su edad, asegura que está trabajando con intensidad para que el rumbo vuelva a favorecerle. No niega el desafío, pero lo encuadra como una fase de aprendizaje.
Lecciones del préstamo: gestionar no ser el jugador principal
Musah también profundizó en lo que está aprendiendo con esta experiencia. Define la etapa actual como una temporada de crecimiento y aprendizaje, especialmente por ser su primera cesión. Para él, el préstamo le está enseñando a manejar situaciones difíciles: cuando no eres el jugador más importante del equipo, cuando no juegas con la frecuencia deseada y cuando toca recuperarse después de periodos sin protagonismo.
En ese sentido, recalca que, cuando llegó la oportunidad, supo aprovecharla. La clave ahora es repetir ese patrón hasta encontrar estabilidad.
La temporada con Atalanta: 24 partidos, goles en Serie A y Coppa Italia
En el presente ejercicio, Musah ya suma 24 apariciones con Atalanta y ha logrado marcar en Serie A y en la Coppa Italia. Es un indicador de que el jugador puede aportar cuando tiene continuidad. Sin embargo, la competencia por minutos es intensa y eso vuelve a abrir la pregunta: ¿podrá sostenerse como pieza fija o volverá a convertirse en un recurso intermitente?
Sea cual sea el desenlace para su participación en el Mundial con la selección de Estados Unidos, la expectativa general es que en algún momento del próximo mercado se concrete otro movimiento lejos del Milan. La situación del AC Milan y el contexto internacional hacen pensar que Musah necesita un entorno donde el tiempo de juego no dependa de rachas, sino de la planificación.
El próximo mercado define el “nuevo Musah” para 2026
Musah llegó a Italia con una promesa clara y con la referencia cercana de Pulisic, que encontró su mejor versión en el Rossoneri. La diferencia ahora es que el mediapunta todavía busca el punto exacto: el rol correcto, la estabilidad física y, sobre todo, la continuidad competitiva que le permita volver a ser decisivo. Con 2026 en el horizonte como posible año de reconstrucción, su siguiente club —y la forma en que se le use— puede ser el factor que termine de definir su regreso.
