Padovano denuncia su calvario en prisión por trama con narcotráfico

Michele Padovano, exdelantero de Juventus, volvió a hablar del calvario que atravesó tras una detención relacionada con una supuesta trama de financiación vinculada al narcotráfico internacional. El italiano pasó por prisión hasta su absolución, dictada en enero de 2023, y describió el proceso como “un infierno”, tanto por las condiciones de reclusión como por el impacto personal y familiar que sufrió durante meses.

“Fue un infierno”: la absolución llegó en enero de 2023

Padovano sostuvo que su vida quedó detenida durante años por una “injusticia” que, según su versión, nunca estuvo conectada con los hechos que se le imputaban. El exfutbolista aseguró que siempre supo que era inocente y que luchó durante diecisiete años para demostrarlo.

En sus declaraciones, remarcó que la absolución le devuelve lo que la cárcel le quitó: “Para mí, la absolución vale lo mismo que ganar la Champions League”, comparando la reparación judicial con el máximo logro deportivo.

Los momentos más duros: aislamiento, tiempo detenido y trato degradante

Al recordar lo que vivió en prisión, Padovano señaló que hubo varias situaciones especialmente difíciles. Entre ellas, destacó el aislamiento y el encierro prolongado sin contacto humano cercano, un escenario que describió como una sensación de desorientación y de que el tiempo “no avanza”.

Además, subrayó que no solo él estaba bajo investigación: su esposa también atravesó un proceso que, finalmente, se descartó tras siete meses. Durante ese período, incluso tuvieron limitaciones para comunicarse.

Donde más cargó el peso emocional fue en el modo en que, según dijo, algunos guardias lo trataron desde el inicio. Padovano narró un episodio concreto en el que un funcionario le habría dicho: “Puedes meterte el dinero en el culo ahora”, y afirmó que la policía lo trató “como si fuera un felpudo”, intentando “pisotear” su dignidad desde el primer momento. En su relato, insinuó que el trato pudo estar influido por su condición de futbolista.

Cómo comenzó el caso: un préstamo de 35.000 euros y mensajes interpretados como códigos

El exatacante explicó que todo se originó por una ayuda económica. Afirmó que conocía desde hacía tiempo a un amigo y que, en un buen momento personal, le prestó dinero: 35.000 euros. Según su versión, no sabía en qué terminaría ese dinero ni qué usaría su entorno.

Padovano señaló que el dinero lo destinó a la esposa del supuesto implicado, y que lo que para él eran llamadas inocentes se interpretó como comunicaciones codificadas. En esas conversaciones, mencionaron palabras como “horse” (caballo), “crane” (grulla) y “land” (tierra), pero para los investigadores esas expresiones serían nombres clave relacionados con envíos de cocaína.

El italiano remarcó que, pese a la confusión y el error judicial, la verdad terminó imponiéndose. Aun así, dejó claro que nadie puede devolverle todo lo que perdió durante su detención.

El miedo principal: no poder probar su inocencia

Sobre el temor que atravesó durante el juicio, Padovano admitió que en los primeros tramos hubo dos “reveses” que le provocaron inquietud, especialmente por una razón: no tanto la idea de no salir, sino la posibilidad de no lograr demostrar con pruebas su inocencia.

“Tenacidad”, dijo, es la cualidad que más reconoce en sí mismo. Aseguró que esa forma de resistir y no rendirse fue parecida a la que mostraba en el campo de juego.

El fútbol también dolió: puertas cerradas tras la detención

Padovano declaró que, además del impacto personal, la detención cambió la forma en que muchas personas se relacionaron con él dentro del mundo del deporte. Indicó que “muchos” se apartaron y lo dejaron solo.

Cuando fue arrestado, ya no jugaba: trabajaba como director general en Alessandria. Según su testimonio, la prisión le cerró de golpe el acceso al entorno del fútbol y le hizo sentir que, de un día para otro, nadie lo recordaba.

Un recuerdo con Luca Vialli: apoyo incondicional antes de su muerte

Entre los pasajes más emotivos, Padovano habló de Luca Vialli, a quien calificó como “un hermano”. Aseguró que Vialli llamaba semanalmente a su esposa, Adriana, para preguntar por cómo estaba él.

El exdelantero recordó que la cercanía entre ambos se mantuvo incluso en las etapas en que coincidieron en Juventus y también durante su paso por Londres. En ese contexto, lamentó que Vialli no llegara a ver el desenlace judicial: “Me duele pensar que no vivió para ver mi absolución”, pero afirmó que está convencido de que su amigo celebraba desde “arriba”.

La frase final de Padovano

Padovano concluyó con una idea central: la absolución le devolvió la vida que la prisión le arrebató, aunque reconoció que el daño no se puede borrar por completo. Su historia, marcada por una acusación grave, años de lucha y una reclusión especialmente dura, queda como un recordatorio de cómo el deporte y la vida personal pueden verse sacudidos por decisiones judiciales que tardan demasiado en corregirse.

Tomás Aguirre

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