El Leicester de Claudio Ranieri pasó de tocar el cielo a rozar el abismo en muy poco tiempo. Tras ganar la Premier League y celebrar el título, el equipo quedó atrapado en una lucha por la permanencia, no solo por el desgaste deportivo de competir en Inglaterra y Europa, sino también por tensiones internas que terminaron acelerando el cambio en el banquillo. El “caso Ranieri” volvió a abrirse con declaraciones del italiano, que aseguró que la decisión de despedirlo no se explicó únicamente por resultados.
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Después de la conquista liguera, el Leicester entró de lleno en la zona de descenso cuando la euforia del campeonato se apagó. El reto era enorme: el plantel debía alternar el ritmo de la Premier League con la exigencia de la Champions League, algo que suele pasar factura tanto a nivel físico como mental cuando el equipo no está acostumbrado a ese doble frente.
Ranieri logró llevar al Leicester hasta las eliminatorias de la Champions League, pero en la Premier las cosas se torcieron con rapidez. A finales de febrero, el conjunto inglés estaba apenas un punto por encima del descenso, tras una racha de cinco partidos consecutivos sin ganar. En ese contexto, la directiva decidió mover ficha y cambiar el entrenador.
Shakespeare tomó el relevo y el equipo logró salvarse
Tras la destitución de Ranieri, Craig Shakespeare —hasta entonces asistente del italiano— fue promovido a entrenador interino. Su misión fue clara: asegurar la permanencia en la Premier League. Y lo consiguió.
Además, Shakespeare también estuvo en el momento clave a nivel continental, ya que el Leicester logró una remontada en la eliminatoria de octavos de final de la Champions League ante Sevilla, un triunfo que, por su valor futbolístico y anímico, ayudó a sostener el impulso del equipo en una temporada marcada por la presión.
La versión de Ranieri: “No era solo por resultados”
Con el paso del tiempo, muchos aficionados del Leicester sintieron que Ranieri fue apartado demasiado pronto, considerando todo lo que había logrado con el club. Ahora, el propio exentrenador reveló que el motivo del cese iba más allá del rendimiento sobre el césped.
Ranieri explicó que le dolió profundamente su despido. Señaló que nueve meses antes habían ganado la Premier League “juntos”, y que luego lo despidieron sin que él entendiera la causa. Según su relato, el hijo del presidente le transmitió que el problema era que no se llevaba bien con algunos miembros británicos del cuerpo técnico o del entorno del plantel.
Problemas internos que venían de la temporada anterior
El italiano también aseguró que el conflicto no surgió de la nada. Comentó que, ya en la temporada previa, cuando el Leicester lideraba la liga, una persona del staff había hablado mal de él ante los jugadores. Ranieri dijo que lo citó en su oficina y le preguntó por qué ocurría, pero que el implicado no fue capaz de darle una explicación.
En ese momento, el entrenador sostuvo que estaba demasiado centrado en la lucha por el título como para actuar de inmediato. Aun así, indicó que le pidió al director general que, al final de la temporada, se prescindiera de esa persona. El Leicester terminó ganando la Premier con enorme celebración, y Ranieri afirmó que decidió no mover ficha. Sin embargo, según su testimonio, el comportamiento negativo se repitió al año siguiente.
El desgaste: por qué Europa terminó pasando factura en la liga
Más allá de lo interno, Ranieri también analizó qué ocurrió en el campo. Admitió que había advertido que era imposible repetir el rendimiento del primer año tras el título.
Según su visión, jugar la Premier League y la Champions League al mismo tiempo exige muchísimo. Subrayó que la energía física y mental necesaria es enorme, especialmente para un equipo que no estaba habituado a esa carga. Aun así, afirmó que en la liga las actuaciones seguían siendo aceptables, incluso contra los rivales más poderosos: “ganaran o perdieran”, el equipo “jugaba bien”.
El problema, insistió, es que el fútbol europeo termina cobrando un precio en el campeonato doméstico, y en su caso ese costo se notó con más fuerza ante equipos menos prestigiosos.
El adiós al banquillo: la perspectiva de una carrera
Sobre el momento personal, Ranieri reconoció que fue duro pero lo encuadró como parte del trabajo de un entrenador. Dijo que acepta la destitución como un elemento recurrente de su profesión, aunque aseguró que lo vivió mal. Aun así, sostuvo que no fue “mucho peor” que otras despedidas que ya había sufrido, porque la satisfacción por lo conseguido con el Leicester superó cualquier decepción inmediata. “El fútbol es así”, concluyó.
Después del Leicester: Nantes, Fulham, Watford y un regreso a Roma
Tras su etapa en Inglaterra, Ranieri continuó su carrera con varios proyectos. Pasó por Nantes, Fulham y Watford. Finalmente, cerró su etapa como entrenador con una tercera etapa en la Roma, donde actualmente trabaja en un rol de asesoría de alto nivel.
El Leicester posterior: éxitos con Rodgers, pero tiempos más complicados
Mientras Ranieri quedaba atrás, el Leicester recuperó terreno en los años posteriores. Con Brendan Rodgers al mando, el club ganó la FA Cup y encadenó dos temporadas consecutivas con un quinto puesto en la Premier League, una señal clara de que el proyecto podía volver a competir en la parte alta.
Sin embargo, el presente del equipo es mucho más delicado. El Leicester fue relegado la pasada temporada desde la Premier League y ahora parece encaminado a caer aún más: estaría cerca de terminar su caída en League One. En la actual Championship, ocupa el puesto 23 y restan solo tres partidos. La distancia con la salvación es de ocho puntos, y el equipo no gana ninguno de sus últimos seis encuentros.
Además, el club también afronta un golpe extra: perdió una apelación contra una sanción de seis puntos por incumplir normas financieras de la English Football League. Con esa penalización, la situación deportiva se vuelve todavía más complicada en la recta final del campeonato.
