Antoine Griezmann afronta el tramo final de su etapa en el Atlético de Madrid con la cabeza puesta en lo más alto: en cuestión de semanas se juega la Copa del Rey y, además, el equipo tiene la mirada fija en una semifinal de Champions League. A sus 35 años, el delantero llega a la cita en La Cartuja con una mezcla de motivación y gratitud, consciente de que puede cerrar su historia rojiblanca con un título y con una actuación a la altura de la ocasión.
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El francés no escondió la emoción que le genera estar cerca de un partido decisivo. “Estoy muy emocionado, con ganas y feliz. No sé… es que me hace ilusión estar jugando una final. Siento que estoy preparado para un partido duro, donde tendré que darlo todo”, expresó ante los medios.
Griezmann también destacó el efecto mental que ha tenido la reciente marcha del Atlético en Europa. El hecho de alcanzar las semifinales de la Champions, según su lectura, sirve para “resetear” el desgaste acumulado: “Llegar a las semifinales te hace olvidar el esfuerzo y la fatiga. Veo a la gente muy confiada, feliz y con ganas de entrenar y competir mañana”.
Sin pensar en el “último baile”: enfoque total en La Cartuja
Aunque en el ambiente planea su futuro fuera de España —con la atención puesta en su posible salto a Estados Unidos—, el atacante insistió en que no quiere que la narrativa del “último partido” le distraiga. Su prioridad es el presente, y el presente tiene nombre propio: una final.
“No pienso en si es mi último partido o no. Lo que pienso es que es un partido muy importante. Es una final que muy pocos jugadores pueden jugar. Es una alegría enorme, motivo de orgullo. Solo quiero estar ahí mañana y rendir al nivel que todos esperamos”, afirmó.
Diego Simeone, el adiós con gratitud
En medio de la intensidad deportiva del cierre de temporada, Griezmann reconoció que está disfrutando especialmente las últimas interacciones con Diego Simeone. Lo explicó con naturalidad: “Me doy cuenta en el campo, jugando, disfrutando. Estoy aprovechando cada mensaje del entrenador, lo estoy absorbiendo. Lo que queremos es jugar partidos”.
Ese matiz es clave: más allá del título, para un jugador con su trayectoria el tramo final suele ser una mezcla de responsabilidad y despedida emocional, sin perder la competitividad que exige una final.
Un destino con carga simbólica: Real Sociedad, el rival que marcó su camino
La final de Copa del Rey le coloca a Griezmann ante un escenario especial: su último gran título doméstico con el Atlético llega contra el club que le dio su despegue en el fútbol profesional. En esta ocasión, el rival es la Real Sociedad, ahora comandada por Pellegrino Matarazzo.
El propio delantero admitió que la situación no es fácil de procesar sin que aparezcan sensaciones. “No quiero pensar demasiado, porque si no me voy a emocionar, y no quiero eso. Quiero llegar fresco al partido. Les debo mucho; abrieron puertas para mí que Francia no. Les debo mucho. Es un partido especial. Pero no quiero darle vueltas: quiero jugar y hacerlo lo mejor posible”, señaló.
El Atlético que cambia: velocidad, diagonales y un papel destacado para Guedes
Griezmann no solo mira al rival: también observa la evolución táctica de su exequipo. En sus palabras, el Atlético ha modificado su estilo desde la llegada del nuevo entrenador, con un juego de mayor ritmo y con más protagonismo para las acciones de pase en profundidad: “Desde que llegó el nuevo entrenador, han cambiado bastante: juego rápido, pases interiores… Me está gustando mucho el año de Guedes. Yo ya lo había visto en Valencia y ahora parece que está disfrutando. Es clave para ellos”.
Para el lector, conviene entender que los “pases en profundidad” suelen ser fundamentales en equipos que buscan atacar con transición rápida: permiten que el delantero o el extremo gane espacio entre líneas y llegue con ventaja antes de que la defensa rival se reorganice.
La hinchada como motor: gracias a los colchoneros en el momento más exigente
Antes del pitido inicial en Sevilla, Griezmann también quiso poner en primer plano a la afición del Atlético, a la que le agradeció el respaldo durante sus dos etapas en el club. Remarcó, además, el papel del público en el crecimiento del equipo a lo largo de la temporada.
“Gracias a todos por el apoyo que nos habéis dado este año y que sigáis dándonos. Siempre sois una fuente de fuerza en los momentos difíciles. Lo vimos el martes, cuando el Barça nos estaba presionando: vosotros estabais ahí, empujándonos, apoyándonos. Es un partido muy especial para los aficionados y ojalá podamos darles la victoria”, concluyó.
La noche del sábado como cierre perfecto
Con la final programada para la noche del sábado y el escenario ya preparado en La Cartuja, todo apunta a que el Atlético puede vivir un capítulo inolvidable. Para Griezmann, la Copa del Rey no es solo una oportunidad deportiva: es el escenario ideal para consolidar su legado en el club y despedirse con el tipo de actuación que se recuerda durante años.
