Roy Keane volvió a encender la polémica en el entorno de Manchester United tras la reacción airada de Michael Carrick por la expulsión de Lisandro Martínez. El exfutbolista irlandés criticó que el foco se haya desplazado hacia el arbitraje cuando, a su juicio, el problema de fondo fue la falta de intensidad y ritmo del equipo, especialmente en una etapa clave del partido.
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El debate se originó por la tarjeta roja mostrada a Martínez tras una revisión del VAR por una supuesta acción de “conducta violenta”. Aunque Carrick calificó la decisión como “una de las peores” que había visto, Keane interpretó la reacción del interino como una distracción.
“Deberías estar enfadado con el rendimiento. Es como una cortina de humo por la expulsión. No: en ese momento ibais 2-0 abajo. Enfádate con la primera parte, porque llegasteis al partido demasiado lento”, sentenció el exjugador.
Keane también admitió que el rótulo de “conducta violenta” puede sonar severo, pero entendió por qué el árbitro terminó recurriendo al criterio de roja, considerando precedentes recientes en la Premier League. En su lectura, el problema no era únicamente la sanción, sino la manera en que el equipo había gestionado el partido antes de llegar a ese punto.
“El VAR desvía la atención”: el mensaje sobre la responsabilidad del plantel
La crítica de Keane se suma a una serie de advertencias previas del club hacia Carrick sobre su idoneidad para el puesto de forma definitiva en Old Trafford. Aunque el entrenador interino ha encadenado resultados positivos desde que asumió el mando tras la salida de Ruben Amorim en enero, el exfutbolista no termina de ver garantías suficientes para el proyecto a largo plazo.
En especial, Keane puso el foco en dos asuntos: la presión que implica el mercado de fichajes y el control disciplinario del vestuario. Además, trasladó la culpa de la derrota ante Leeds directamente a los jugadores.
“La gente mira al entrenador, pero no: esto es de los jugadores. Hay que hacerse cargo cuando el ‘jeopardy’ es alto”, añadió. El término alude a la situación de riesgo máxima que se vive cuando un equipo está obligado a puntuar para no perder posiciones. Para Keane, los futbolistas deben asumir más responsabilidad para que el objetivo de terminar entre los cuatro primeros no se escape en las últimas semanas.
La furia de Carrick tras el partido: decisiones “inconsistentes” y expulsión
Carrick también mantuvo su postura después del encuentro, con un discurso especialmente enojado en el que denunció lo que consideró arbitrajes inconsistentes. En su intervención, el interino explicó que el equipo no arrancó bien y que el primer golpe llegó con el gol que recibió tras una acción de Leny Yoro, quien impactó con el antebrazo en la zona de la cabeza de un rival.
Según Carrick, no se revisó esa jugada para intentar corregir la decisión. A partir de ahí, el técnico sostuvo que el equipo no encontró el ritmo ni la conexión necesaria durante buena parte del primer tiempo, aunque mejoró en la segunda mitad. Allí, reconoció que el equipo se mantuvo positivo y luchó por sacar algo del partido.
Sin embargo, Carrick volvió a señalar la expulsión de Lisandro Martínez como otro momento determinante. “Dos partidos seguidos con decisiones que nos perjudican, pero esa fue una de las peores que he visto”, afirmó, enfatizando el impacto emocional y deportivo de otra roja consecutiva.
United pelea por Champions: tercer puesto, Villa a la altura y un viaje decisivo
Manchester United ocupa actualmente el tercer lugar de la Premier League, pero la lucha por la clasificación a la Champions League se ha apretado. Aston Villa ya se encuentra empatado en puntos, lo que aumenta la presión en cada jornada.
En ese contexto, Carrick afronta un desafío complicado: el domingo tendrá que visitar Stamford Bridge para medirse a Chelsea. El partido llega con bajas importantes, ya que no podrá contar con Lisandro Martínez, sancionado por la roja, ni con Harry Maguire, quien también está suspendido.
Para Carrick, este enfrentamiento puede ser clave no solo por los puntos, sino también por cómo gestione un escenario de alta tensión: sostener el nivel competitivo, evitar nuevas sanciones y demostrar capacidad para recuperar el control del juego cuando el margen de error es mínimo.
