El Arsenal selló su billete para las semifinales de la Champions League por segunda temporada consecutiva tras administrar la ventaja de 1-0 de la ida y firmar un empate sin goles en el partido de vuelta. Con la clasificación, el equipo dirigido por Mikel Arteta dejó huella en la historia del club, aunque el encuentro no terminó de encenderse: el duelo se cerró con un xG combinado de 0.93, el más bajo de la competición en esta edición.
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Más allá del resultado, el desarrollo dejó sensación de partido trabado. El Arsenal defendió con orden y, con acciones de pausa táctica repetidas, frenó el intento de Sporting de imponer su estilo ofensivo. En el otro lado, el equipo portugués tuvo momentos de peligro, pero no logró convertirlos en una presión sostenida.
La jugada que pudo cambiar la película llegó cuando Geny Catamo estrelló un balón en el poste. A partir de ahí, Sporting intentó reengancharse al partido, aunque las interrupciones constantes —provocadas por el control del tiempo y el ritmo del juego— impidieron que el partido tomara velocidad.
Hjulmand, molesto por el “alto y bajo” del partido
El capitán del Sporting, Morten Hjulmand, fue directo al señalar que el partido se caracterizó por la falta de continuidad. En su lectura, la eliminatoria se le hizo cuesta arriba porque el equipo visitante no pudo establecer su flujo ofensivo habitual, algo que suele ser clave para encontrar espacios en los bloques rivales.
El mediocampista danés expresó que el partido fue parejo en términos generales, pero que la historia de la ida —la derrota 1-0— complicó el plan de remontada en el Emirates. También remarcó que la intensidad fue baja y que el encuentro careció de ritmo, describiéndolo incluso como “aburrido” por la cantidad de parones que cortaron el juego.
El detalle que más le molestó: el manejo del reloj
Más allá de la falta de goles, Hjulmand destacó una frustración puntual: cómo el Arsenal gestionó el tiempo durante los momentos de balón parado y otras fases de interrupción. Sporting consideraba que, cuando el juego se dejaba correr, tenía más recursos creativos y podía generar peligro con más claridad, pero esas ocasiones fueron escasas.
Además, el capitán sostuvo que, pese a que el equipo encontró ritmo en ciertos tramos —especialmente en la primera mitad—, al final no consiguió producir lo suficiente como para superar al Arsenal y forzar una victoria que les diera el pase.
Arsenal sigue avanzando y ahora mira al calendario
En el plano local, el Arsenal llega como líder de la Premier League con 70 puntos tras 32 partidos. Este domingo afrontará un viaje de enorme peso a Manchester City, un duelo en el que una derrota permitiría a los locales recortar la distancia hasta dejarla en tres puntos, teniendo además un partido menos disputado.
Después del choque en el Etihad Stadium, el equipo deberá encarar un tramo exigente: Newcastle el 25 de abril, y luego partidos de mayo ante Fulham, West Ham y Burnley. El cierre del campeonato incluirá un enfrentamiento en la última jornada contra Crystal Palace. Ya en lo continental, el Arsenal espera rival para su semifinal de Champions League, que será contra el Atlético de Madrid.
Sporting vuelve a Liga Portugal con la obligación de recortar
Mientras el Arsenal celebra el pase, el Sporting CP retoma la Liga Portugal con un compromiso clave: recibirá a Benfica. El objetivo del club portugués es mantenerse en la pelea por el liderato y recortar distancias con el actual dominador, FC Porto, con la determinación de no perder el tren en la lucha por el título.
En resumen, la eliminatoria tuvo dos caras: un Arsenal que supo sostener la ventaja y alcanzar una nueva semifinal, y un Sporting que lo intentó hasta el final, pero se encontró con un partido sin continuidad, con pocas oportunidades y con un control del ritmo que terminó marcando la diferencia.
