Arno Vermeulen lanzó una advertencia directa a AZ: en las negociaciones por Kees Smit, el club debe evitar fijarse metas demasiado ambiciosas de precio, porque si el valor se eleva en exceso podría terminar saliendo el mediocampista con una compensación muy inferior a la esperada. El futbolista, considerado una de las joyas más prometedoras de su posición, tiene contrato con el equipo de Alkmaar todavía por dos años, y el mercado ya empieza a señalar posibles destinos de primer nivel.
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Kees Smit está ampliamente valorado como uno de los talentos más destacados del mundo en su rol. Esa reputación ha disparado el interés y, en las últimas semanas, se ha mencionado incluso la posibilidad de un movimiento hacia Real Madrid. Con ese escenario, la competencia por hacerse con el jugador se intensifica y, por tanto, también crece la tentación de AZ de intentar maximizar el traspaso.
AZ busca récord… pero Vermeulen avisa del riesgo
AZ tiene a Smit atado por dos años más y, según el enfoque del club, la idea sería conseguir una cifra que incluso superara el récord de venta del plantel si el jugador termina cambiando de equipo. Sin embargo, Vermeulen sostiene que ese objetivo puede volverse en contra si se plantea un precio demasiado alto en un contexto legal específico.
En su planteamiento, el directivo advierte que no importa si AZ habla de 60, 50 o 40 millones de euros: si el club “marca” el precio y el jugador o su entorno interpretan que la cifra es excesiva, el acuerdo podría esquivarse. El motivo de fondo es el marco contractual y las vías disponibles para el futbolista si considera que la demanda económica es desproporcionada.
Qué puede pasar si el precio se dispara
Vermeulen dejó una advertencia concreta: si AZ exige demasiado, Smit podría terminar marchándose por una cantidad que, bajo la legislación vigente, se situaría en torno a 200.000 euros. La clave de la explicación reside en que el jugador tendría opciones para cuestionar el encaje del precio reclamado y buscar una salida con costes mucho menores que los que el club pretende obtener.
El antecedente legal que cambia el juego: el caso Diarra
Para entender por qué este tema tiene tanta importancia, Vermeulen recordó un precedente que marcó un antes y un después en el fútbol europeo: el fallo Diarra. Hace dos años, el Tribunal Europeo falló a favor del jugador en un caso que abrió la puerta a que futbolistas pudieran recurrir a instancias de arbitraje si percibían que los clubes exigían condiciones económicas injustas o desproporcionadas.
En ese marco, el directivo explicó el razonamiento que podría seguir Smit: si el jugador firmó una renovación con AZ “hace dos años” y aún le restan “dos años” de contrato, pero el club pretende una cifra de 20, 30, 40 o 50 millones para dejarlo salir, el futbolista podría acudir a la comisión de arbitraje de la KNVB.
Terminación con suma nominal si el precio no es razonable
Vermeulen remata su argumento con una idea contundente: el club debe respetar el marco legal europeo. Si el jugador no puede marcharse porque el club exige una tarifa “injusta” o “desproporcionada”, entonces el futbolista podría terminar su contrato abonando una cantidad simbólica, que se movería entre unos pocos cientos de miles, citándose rangos de 500.000 o 600.000 euros.
La respuesta del club: “No es un problema”
La conversación no se quedó solo en la advertencia. Merijn Zeeman, director general de AZ, también participó en el debate y trató de dejar claro que no ve el asunto como una cuestión que les perjudique.
Zeeman explicó que, en caso de que se diera una salida bajo ese escenario, el jugador tendría que pagar una tasa de traspaso a AZ y, a partir de ahí, podría moverse con libertad hacia clubes de primer nivel como Manchester United, Manchester City, Real Madrid o Barcelona. Su conclusión fue directa: “No, no es un problema”.
El dilema para AZ: maximizar ingresos vs. evitar una salida “barata”
Con Smit como objetivo central del mercado y con el antecedente del caso Diarra aún muy presente, AZ se enfrenta a un dilema. Si la negociación se encarece de forma excesiva, el club corre el riesgo de perder poder de negociación real y que el futbolista encuentre una vía para marcharse con costes muy inferiores a los que se pretenden obtener.
Mientras el interés crece y los rumores vinculan a Kees Smit con destinos de élite, la pregunta para AZ es simple: ¿lograrán cerrar una operación con una cifra acorde al valor del jugador sin empujar el proceso hacia una salida que termine beneficiando al propio futbolista?
