El Real Madrid no se guardó su malestar. Tras el partido del sábado de LaLiga ante el Girona, el club mostró una fuerte protesta por la actuación del árbitro Javier Albarruela Rojas, al considerar que dejó pasar una acción que califican como penalti “clarísimo” sobre Kylian Mbappé, a quien el francés recibió un golpe en el rostro dentro del área.
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La reclamación madridista se centra en una jugada en la que, según la interpretación del cuerpo del club, Mbappé fue impactado en la cara dentro del área. En acciones de este tipo, la evaluación arbitral suele incluir dos componentes clave: la determinación de si existe contacto suficiente y si la acción ocurre en zona penal, además del criterio aplicado por el VAR (Video Assistant Referee) para revisar posibles errores en la sala de control.
Desde el entorno del Real Madrid sostienen que lo sucedido está entre las decisiones más evidentes del curso. Por ello, planean elevar una petición formal para acceder a los audios vinculados al VAR, administrados desde la sala de revisión y supervisados por el árbitro Trujillo Suárez. La intención sería esclarecer cómo se interpretó la jugada durante el proceso de revisión.
Un precedente: la queja ya se presentó antes
Esta no sería la primera vez que el Real Madrid recurre a un procedimiento similar. En febrero del año pasado, el club ya solicitó un análisis de audios y elementos vinculados al VAR después del recordado golpe de Carlos Romero sobre Mbappé durante el partido ante el Espanyol. Aquella acción derivó en una controversia amplia y terminó con una queja formal del Real Madrid ante el Comité Técnico de Árbitros.
La imagen televisiva también molestó: sin repetición de la jugada
El enfado se acrecentó por un detalle adicional. En la retransmisión oficial del encuentro no se mostró una repetición clara de la acción polémica, un vacío que, según el criterio del club, alimentó aún más las dudas. Para la dirección madridista, este tipo de omisiones no está a la altura de una competición que aspira a ser referente en profesionalismo.
Además, el contexto del propio Mbappé aumentó la atención pública: el delantero francés terminó el partido con el rostro ensangrentado, lo que hizo que muchos observadores consideraran más llamativa la decisión arbitral.
Florentino Pérez y el debate sobre el arbitraje en LaLiga
En el entorno de Florentino Pérez, la última polémica habría reforzado una percepción que el club viene sosteniendo: que la gestión arbitral en España no está funcionando con la consistencia necesaria. En la prensa madrileña se ha insistido en la existencia de “un patrón de errores” contra el Real Madrid, un argumento que ahora vuelve con fuerza tras la acción del Girona.
Incluso se abre un cuestionamiento más profundo sobre la gobernanza del arbitraje en LaLiga, especialmente en un momento determinante del curso. El club pone en el radar la figura del presidente de LaLiga, Javier Tebas, al considerar que el tramo final de la temporada exige garantías adicionales.
Pero el problema no es solo arbitral: el golpe deportivo es mayor
Aunque el Real Madrid concentra su atención en el arbitraje, desde la entidad también se admite que la crisis va más allá de decisiones puntuales. El equipo atraviesa una temporada complicada en el campeonato doméstico: Los Blancos están a nueve puntos del Barcelona con siete jornadas por disputar. Con ese margen, la defensa del título liguero se ve, en la práctica, muy cuesta arriba.
La prioridad se mueve a Europa: la Champions como última vía
En consecuencia, el club empieza a reordenar su enfoque. La revisión interna ya no se limita a lo táctico: también se analiza el componente mental, clave en una etapa donde la presión y la inestabilidad se convierten en factores decisivos.
La energía restante, según el plan que se está perfilando, se redirige hacia la Champions League. Para el Real Madrid, la competición continental aparece como el último gran salvavidas para enderezar la campaña.
El reclamo de la afición y la preocupación por el ciclo
La grada también ha expresado su descontento. Muchos aficionados señalan que el club se ha acostumbrado a sostener el peso del proyecto gracias a los logros europeos, mientras el rendimiento en LaLiga no logra estabilizarse.
Además, existe una señal de alarma histórica: el Real Madrid no logra ganar LaLiga en campañas consecutivas desde 2008. Ese dato, unido a la distancia actual con el líder, ha encendido la exigencia de cambios de cara al final de la temporada.
