La derrota 1-0 del Tottenham Hotspur en Sunderland convirtió la pelea por la permanencia en una realidad mucho más tangible: los Spurs encararán el cierre de semana dentro del descenso por primera vez esta temporada y con apenas seis partidos por jugar. En un momento en el que Roberto De Zerbi buscaba imprimir una nueva energía al equipo, el marcador en el estadio Black Cats dejó una sensación incómoda: el “podría pasar” ya se transformó en “puede ocurrir”.
Top 7 casas de apuestas recomendadas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primeras apuestas.
Bono de registro para nuevas usuarias, disponible también en la sección de apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias al abrir cuenta y cumplir los requisitos de la oferta.
Bono para nuevas usuarias con registro y saldo para apuestas deportivas.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
El 1-0 del domingo ante Sunderland no fue solo una caída más. Significa que Tottenham terminará la jornada dentro de la zona de relegación por primera vez en el curso liguero actual, algo que no había vivido en toda la campaña. Además, representa un hito histórico: es la primera ocasión en la Premier League en la que el club aparece entre los tres peores con tanta fecha avanzada en el calendario.
La imagen emocional del partido también pesó. Cristian Romero, capitán del equipo, abandonó el campo con lágrimas, mientras que varios futbolistas —incluido Micky van de Ven— terminaron el encuentro visiblemente impactados tras el pitazo final. En la cancha, el debut o la etapa de De Zerbi no arrancó con el tipo de impulso que la urgencia exigía.
De Zerbi: “Si ganamos un partido, lo veremos distinto”
Roberto De Zerbi intentó ordenar el pensamiento postpartido con una idea simple: el objetivo inmediato es ganar. El técnico, consciente de la presión, sostuvo que la clave está en recuperar confianza y sostener una mentalidad positiva, más que en cambiarlo todo de golpe.
“Creo que sí”, señaló al ser preguntado si el miedo a descender es el problema. “Tengo 46 años y mucha más experiencia que los jugadores. Estoy positivo porque los conozco como personas y como futbolistas. No es porque seamos Tottenham ni porque yo tenga que ser positivo: es porque sé lo que pueden hacer”.
Luego añadió la frase que resume la urgencia del momento: “Ellos tienen la calidad para ganar un partido y el objetivo ahora es ganar uno. Si ganamos, veremos todo de otra manera”.
Récord preocupante: 105 días sin ganar en la liga
La dificultad de “ganar un partido” queda expuesta por los números. Tottenham acumula 105 días sin ganar un encuentro de liga y encadena 14 partidos seguidos sin victoria, su peor racha desde 1935. Y ese dato histórico no es menor: en 1935 el club también terminó descendiendo.
De Zerbi llega con prestigio como entrenador —capaz de plantear sistemas ofensivos y organizar equipos de alto ritmo—, pero el fútbol de Premier League no perdona la falta de puntos cuando el calendario aprieta. La sensación es que el margen se reduce partido a partido.
Del campeón de Europa a la zona baja: el descenso como consecuencia de un ciclo
Tottenham no solo está mal en la clasificación: está atrapado en un ciclo que se arrastra desde el estilo adoptado recientemente. Aunque el club ganó la UEFA Europa League, su rendimiento en la liga ha sido irregular y, especialmente, frágil defensivamente.
El contexto inmediato es claro: acabó 17º la temporada pasada y ahora marcha 18º. A esto se suma que la transición entre entrenadores no ha logrado estabilizar al equipo en el tramo decisivo.
De Zerbi buscó conectar con lo mejor de la etapa de Ange Postecoglou: un fútbol dinámico y ofensivo. Sin embargo, esa aspiración también revela el dilema: lo que dio identidad al Tottenham no siempre lo protege en el momento de las adversidades típicas de una lucha por evitar el descenso.
La idea táctica de De Zerbi: valentía, inversión de laterales y un guiño al “Angeball”
En la alineación apareció una intención clara: que el Tottenham “se piense como grande”, recuperando rasgos de protagonismo y carácter. En ese sentido, Randal Kolo Muani, Dominic Solanke y Richarlison estuvieron juntos en el once inicial por primera vez en la temporada.
Igor Tudor había apostado más por el pragmatismo, mientras que De Zerbi priorizó la valentía, al menos desde la selección de jugadores y el modo de construir en campo rival.
Además, el técnico mencionó nombres que remiten al mejor Tottenham de Postecoglou, como Pedro Porro y Destiny Udogie. Por consecuencia, los laterales del equipo tendieron a invertir posiciones y a sumarse al ataque, un recurso que suele asociarse al “Angeball”.
En el mediocampo, el dúo Conor Gallagher y Archie Gray funcionó como un eco de decisiones de Thomas Frank en el arranque de la campaña. Gallagher había llegado en enero y esa fórmula fue probada inicialmente antes de abandonarse; en Sunderland, volvió a aparecer como intento de reordenar el equipo.
El problema, sin embargo, es más profundo que el plan: managers intentando ideas para extraer más de un grupo que, aun cuando ofrece destellos, no sostiene el nivel necesario para sumar puntos con regularidad.
El gol de Mukiele y el detalle que define partidos en la parte baja
Nordi Mukiele marcó en el minuto 61, pero el tanto llegó con un matiz determinante. Su remate con pierna izquierda sufrió una gran desviación —producto del contacto con Micky van de Ven— y dejó sin opciones al arquero Antonín Kinsky.
En partidos de descenso, esos “pequeños fallos” y esas desviaciones suelen inclinar la balanza. Mukiele pudo ubicarse hacia el interior del campo con muy poca presión, lo que le permitió tomar una posición de disparo. Ese tipo de descuido defensivo es, precisamente, el que ha colocado a Tottenham donde está.
Kinsky y el incidente con Romero: preocupación, pero De Zerbi pide calma
Kinsky fue uno de los pocos futbolistas que logró sostener una imagen positiva en su primera aparición desde su actuación problemática contra Atlético Madrid, cuando solo duró 17 minutos. En Sunderland, el guardameta volvió a quedar en el ojo del huracán por una acción con Cristian Romero.
En el choque, Romero colisionó con la cara de Kinsky, provocando una demora prolongada. Sunderland movió el partido con intensidad: Brian Brobbey empujó a Romero en esa secuencia. Romero, visiblemente afectado, dejó el campo con evidente desconsuelo.
De Zerbi, aun reconociendo el impacto, expresó la esperanza de que no se trate de una lesión grave y añadió que el argentino es “una gran personalidad” y que lo necesitan para terminar la temporada.
Sin bala de plata: el técnico descarta cambios radicales y pone el foco en la mentalidad
Para De Zerbi no existe una solución mágica en forma de cambio inmediato de estilo. El entrenador dejó claro que su trabajo no consiste ahora en alterar la identidad táctica de un día para otro, sino en corregir algo más difícil de medir: la mentalidad.
“Estamos en un momento difícil”, aseguró. “Mi trabajo no es ahora cambiar el estilo de juego. Hicimos dos o tres cosas con el balón y sin el balón, pero lo crucial es la mentalidad: ser positivos”.
La idea de la “mentalidad” no es nueva dentro del cuerpo técnico. Tanto Frank como Tudor habían expresado dudas sobre la capacidad del plantel para responder cuando el partido se complica. Y los datos acompañan esas preocupaciones: Tottenham no ha ganado ninguno de sus últimos 33 partidos de liga en los que encajó primero.
De Zerbi insistió en que su rol incluye transmitir confianza: “Conozco mi estilo de entrenar y una parte muy importante de eso es lo mental: transferir la confianza a los jugadores, darles lo que necesitan en términos de mentalidad y confianza”.
También explicó la diferencia entre entrenamientos y partidos: “Durante la semana juegan mejor porque tienen la cabeza limpia. En el partido es distinto, seguro. Mi trabajo es ayudarlos a lo que hacen durante la semana, para que lo repitan durante el juego”.
El calendario no espera: De Zerbi empieza, pero el reloj ya corre
De Zerbi apenas está aterrizando y su plan necesita tiempo para consolidarse. Sin embargo, la tabla habla por sí sola: en una lucha donde cada punto vale doble, el margen para equivocarse se agota rápidamente. Tottenham, con Sunderland como aviso, deberá convertir la teoría en resultados antes de que el descenso deje de ser una amenaza y se vuelva definitivo.
En los próximos seis partidos, el Tottenham tendrá que demostrar que sabe ganar cuando encaja primero, que puede sostener el nivel bajo presión y que la confianza recuperada no se queda solo en la charla. Porque en la Premier League, el miedo se combate con puntos… y esos puntos todavía no llegan.
