Robin van Persie explotó de rabia en la banda durante el duelo clave de Feyenoord ante NEC, tras una decisión arbitral que el entrenador no pudo entender. El punto de partida fue una acción en la que el árbitro Serdar Gözübüyük sancionó con amarilla a Philippe Sandler, en un momento que, para el cuerpo técnico local, marcaba una jugada determinante y claramente favorable a su equipo.
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El episodio se produjo poco después de la reanudación en el De Goffert, con Feyenoord mandando 1-0. En ese tramo del partido, una pelota larga desde el fondo dejó a Ayase Ueda en inmejorable posición: el delantero japonés se plantó con ventaja frente al arquero Gonzalo Crettaz, con la posibilidad de encarar y definir.
Ueda controló el balón con limpieza, pero cuando intentaba continuar la jugada, Sandler realizó un contacto mínimo. A pesar de ello, Gözübüyük en un primer momento desestimó la caída, permitiendo que la jugada siguiera. Sin embargo, esa lectura inicial no calmó los ánimos: al contrario, desató una protesta inmediata y vehemente desde la zona técnica.
Protesta en la banda y revisión por VAR
Van Persie, visiblemente alterado, dirigió su reclamo al cuarto árbitro. El exdelantero insistió una y otra vez en que se trataba de una acción con clara ventaja para su equipo, en especial por el contexto del partido y el espacio que tenía el atacante para encarar.
La tensión no se apagó cuando el árbitro revisó la jugada en el monitor del VAR. Tras esa revisión, Gözübüyük terminó sancionando a Robin van Persie con amarilla, un castigo que reflejó el nivel de discusión y la intensidad del reclamo en la banda.
La decisión final: amarilla y dudas sobre el control
Luego de analizar las imágenes, Gözübüyük mantuvo la intervención disciplinaria y consideró que una amarilla era suficiente. En su valoración, la jugada dejó la impresión de que Ueda no mantenía el control total del balón en el instante del contacto, además de que Crettaz podía haber llegado primero.
El estallido de Van Persie
Con el desenlace ya decidido, van Persie siguió con el enfado y volvió a dirigirse al cuarto árbitro para expresar su inconformidad. En ese momento, se escuchó su frase, cargada de incredulidad: “What is he doing?! This is a clear breakaway! Unbelievable!”.
Con este episodio, el partido ganó aún más dramatismo: más allá del resultado momentáneo, la acción arbitral y la reacción de van Persie dejaron claro que Feyenoord percibió una oportunidad clara que, en su lectura, debió tener otro desenlace.
