La Confederación Africana de Fútbol (CAF) atraviesa un momento especialmente delicado. Tras una cadena de conflictos que han golpeado su credibilidad, y que además han puesto en duda la seriedad de los procedimientos disciplinarios en sus competiciones —tanto a nivel de clubes como de selecciones—, el organismo vuelve a quedar en el centro de una polémica que amenaza con afectar la confianza en sus órganos de justicia deportiva.
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El foco está en el caso de Al Hilal (Sudán) y Renaissance Berkane (Marruecos), en el marco de la CAF Champions League. El club sudanés exige que la CAF lo clasifique para las semifinales en lugar de RS Berkane, pese a que en la eliminatoria de cuartos de final cayó 2-1 en el global tras los dos partidos.
La demanda se apoya en una circunstancia que, según Al Hilal, sería determinante: la participación del futbolista Hamza Moussaoui en ambos encuentros entre los equipos, pese a que posteriormente se confirmó que había dado positivo en un control antidopaje. Con ese antecedente, la entidad sudanesa considera que existe un problema de elegibilidad que debería corregirse con una sanción deportiva acorde.
Acusaciones duras contra el procedimiento disciplinario
En un comunicado emitido el jueves, Al Hilal elevó el tono y afirmó que el desarrollo de la audiencia ante el Comité Disciplinario estuvo marcado por supuestas “defectos legales” evidentes. El club expresó su preocupación y condena por lo ocurrido durante la sesión celebrada en la sede de la CAF, vinculada a la elegibilidad del jugador tras confirmarse el resultado positivo del control antidopaje.
Además, Al Hilal sostiene que no se trató de una “falta menor” de trámite, sino de un quebrantamiento grave de principios básicos del debido proceso. En su postura, esto pone en entredicho la independencia y legitimidad de los cuerpos disciplinarios de la CAF, y también la integridad del fútbol africano en general.
Conflicto de interés y fallas en la audiencia
El club sudanés denuncia un posible conflicto de interés en la composición del panel. Señala que el presidente de la sesión, Othman Keïné, habría participado previamente en la decisión de levantar la suspensión temporal del jugador involucrado, una determinación que, según el propio Al Hilal, habría sido el punto de partida de la cadena de hechos que desemboca en el caso actual.
Al Hilal agrega que, pese a una objeción inmediata, el resto de la parte habría tenido conocimiento previo de quiénes integrarían el panel y que habría aprobado esa conformación en una reunión a la que asistió el club marroquí.
En la audiencia, el comunicado también recoge otras irregularidades: un miembro del panel habría expresado que no entendía el idioma inglés, pero sin que se garantizara una interpretación adecuada. Asimismo, el club asegura que sus solicitudes para reproducir o aclarar sus argumentos fueron rechazadas, y que sus representantes fueron excluidos de manera abrupta mientras todavía se discutía y se votaba.
Para agravar el panorama, el texto indica que incluso mientras la delegación de Al Hilal estaba fuera de la sesión, el abogado de la otra parte sí habría permanecido dentro, y que los representantes sudaneses fueron interrumpidos de forma reiterada, sin poder presentar su caso con garantías.
Al Hilal remata su denuncia afirmando que el procedimiento careció de transparencia: información clave no habría sido comunicada mediante los representantes legales oficiales presentes, sino de manera informal y sin soporte documental escrito. Incluso, el club asegura que se sugirió —sin justificación— que cambiara a sus representantes legales, algo que considera inaceptable y que aumentaría las dudas sobre la imparcialidad.
Petición urgente: aplazar el duelo Berkane vs. FAR
En paralelo, el club sudanés elevó una solicitud urgente para que la CAF posponga el partido de semifinales entre RS Berkane y AS FAR, programado para disputarse el próximo sábado. La intención es clara: que el fallo llegue antes del encuentro o, al menos, que no se consume el calendario mientras se resuelve el reclamo.
De acuerdo con el comunicado del propio Al Hilal, la petición se sustenta en 4 artículos del reglamento del Comité Disciplinario que, según su interpretación, respaldan la urgencia. El argumento central es que jugar el partido causaría un perjuicio significativo, incluso si más adelante el club logra una resolución favorable.
El antecedente que sacude a la CAF: el caso de la AFCON 2025
Esta controversia no surge en el vacío. El conflicto se produce tras otro episodio que todavía sigue su curso judicial ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (CAS), relacionado con la final de la Copa Africana de Naciones 2025. En aquel proceso, la CAF enfrentó cuestionamientos similares sobre la forma de tramitar audiencias, y finalmente los hechos escalaron hasta el CAS.
En ese contexto, la Federación Senegalese de Fútbol y el propio Al Hilal habrían coincidido en cuestionar el desempeño de comités de la CAF y, sobre todo, la competencia de quienes conducen las audiencias disciplinarias.
Reclamos senegaleses anteriores: Abdoulah Sow y la “confusión” del recurso
Uno de los testimonios más citados en esta historia proviene de Abdoulah Sow, secretario general de la Federación Senegalese de Fútbol. El 18 de marzo, al responder a la decisión polémica, Sow habló en una entrevista y criticó con dureza el manejo del recurso.
Según su relato, la sesión de apelación habría tenido un alto nivel de ambigüedad: fueron convocados temprano por la mañana, luego se informó que se movería el horario, y al iniciar se dieron pasos formales como la presentación de los participantes. Después, se habría concedido la palabra a Marruecos para exponer sus argumentos y Senegal habría respondido.
El punto más fuerte de la crítica de Sow fue que, tras cierto momento, Senegal habría sido enviado a una “sala de espera” durante dos horas sin comunicación, hasta que le indicaron que la sesión había terminado. El dirigente llegó a cuestionar cómo podría celebrarse una audiencia de apelación sin presentar alegatos y afirmó que, en su caso, casi no hubo actividad sustantiva.
Además, Sow denunció un posible conflicto relacionado con la composición de la instancia: señaló que la presencia del presidente de una federación nacional dentro de un comité que se supone independiente representaría una violación clara, en referencia a la participación del presidente de la federación tunecina.
También hubo quejas de Al Ahly por sanción a sus hinchas
El problema disciplinario no se limita a un solo caso. En otro episodio, Al Ahly (Egipto) elevó una queja por el retraso en la consideración de su asunto sobre la prohibición de que sus aficionados asistieran al partido de vuelta de los cuartos de final de la CAF Champions League ante Espérance (Túnez).
La sanción se produjo luego de que los seguidores del club lanzaran botellas contra jugadores de AS FAR en el Estadio de El Cairo, durante la última jornada de la fase de grupos. A partir de esa decisión, Al Ahly fue eliminado tras caer 4-2 en el global frente a Espérance, tanto en casa como fuera.
En su reclamación, el club egipcio señaló que recibió dos notificaciones consecutivas en las que la sesión de apelación se movía desde las 11:00 hasta las 13:00, para luego aplazarse de manera indefinida. Al Ahly defendió que, por tratarse de un derecho legal, la apelación debía resolverse con urgencia antes del partido.
Motsepe también se pronunció: sorpresa por la ausencia de hinchas
Como si el ruido institucional no fuera suficiente, Patrice Motsepe, presidente de la CAF, generó sorpresa durante una conferencia de prensa en El Cairo. Allí declaró que le llamó la atención la ausencia de aficionados en el duelo Al Ahly–Espérance, y explicó que, al preguntar el motivo, le informaron que los hinchas del club habían sido suspendidos por el Comité Disciplinario de la CAF.
Con este nuevo frente abierto, la CAF enfrenta el riesgo de que la crisis se convierta en un patrón: disputas por elegibilidad, alegaciones de falta de imparcialidad y cuestionamientos sobre la transparencia de sus procedimientos. Mientras Al Hilal insiste en su reclamo y pide el aplazamiento del cruce con AS FAR, la atención se centra en si la CAF logrará estabilizar sus decisiones o si el conflicto volverá a derivar en instancias externas.
