En el fútbol, a veces el destino se cruza por caminos inesperados. Luca Reggiani, delantero italiano de 18 años, está aprovechando una circunstancia que en Dortmund se gestó con prisa y que, paradójicamente, le abrió la puerta a la titularidad. Su ascenso reciente con Borussia Dortmund llegó tras la salida repentina de Aaron Anselmino, un movimiento que no solo alteró los planes del club, sino que también dejó al joven a merced de una oportunidad real.
La salida de Anselmino y el efecto dominó en Dortmund
El cambio que detonó el protagonismo de Reggiani se explica por el regreso de Anselmino a Londres, apenas antes de cumplirse el plazo del préstamo. Chelsea lo reubicó de forma inmediata en su club asociado, Racing Strasbourg. Sin embargo, para que el defensor argentino pudiera rendir en el nuevo entorno, había un obstáculo: la disponibilidad física.
Durante su etapa en Dortmund, Anselmino apenas pudo sostener un ritmo constante. Entre lesiones y problemas de adaptación a la carga competitiva, su crecimiento se frenó. Además, cuando llegó a Signal Iduna Park, lo hizo sin haber disputado un partido oficial durante casi un año, lo que suele incrementar el riesgo de recaídas al volver a competir al máximo nivel.
Once meses de espera, diez partidos y las molestias como hilo conductor
En sus primeras semanas, Anselmino parecía encaminado. Tras un debut prometedor, su cuerpo volvió a resentirse y lo dejó fuera por varias semanas. En total, en 585 minutos repartidos en diez apariciones, dejó señales positivas: fue suficiente para convencer a su entrenador, aunque el calendario lo castigó con una irregularidad marcada.
Niko Kovac, técnico de Borussia Dortmund, lo resumió con elogios claros: destacó que cuando Anselmino juega lo hace bien desde el primer minuto hasta el último, y subrayó tanto su carácter como su perfil defensivo, remarcando que es un jugador “fiable” para el plantel.
Strasbourg: frustración, lesiones y un regreso condicionado
El defensor pasó dos meses en la ciudad fronteriza francesa de forma involuntaria, con la frustración como acompañante. Gary O’Neil, responsable del equipo desde enero, sostuvo que el jugador llegó con limitaciones y que no estaba listo al cien por ciento.
Antes de su salida, Anselmino tuvo minutos en el 3-0 de Dortmund sobre Union Berlin como visitante, entrando solo 21 minutos. Aun así, su aterrizaje en Racing Strasbourg fue con el rendimiento lejos de lo esperado, y en los días posteriores se confirmó que la puesta a punto no marchaba como el cuerpo técnico necesitaba.
21 minutos antes del cambio y un problema en el muslo
O’Neil explicó que Anselmino todavía no estaba en plena forma física. Poco después, añadió un detalle importante: una lesión menor en el muslo. En los primeros partidos con Racing, el argentino apenas apareció desde el banquillo en el tramo final, tanto ante Marseille como ante Lyon, lo que suele ser una señal de que el plan del club es dosificar para evitar recaídas.
Con el paso de las semanas, el patrón se repitió: cada vez que lograba acumular minutos, regresaban molestias musculares. A finales de febrero, O’Neil fue directo al señalar que el jugador sentía incomodidad en los músculos del muslo y que habría que esperar para entender la magnitud del problema. En ese contexto, también admitió la necesidad de contar con él: la salida de Mamadou Sarr dejó un hueco claro en la defensa.
El momento de Luca Reggiani: oportunidades que se aprovechan
Mientras Anselmino transitaba esa etapa de adaptación y recaídas en Francia, Reggiani encontró el espacio que el fútbol de alto nivel concede con cuentagotas. Su irrupción no es casual: llega en un periodo donde el plantel necesitaba soluciones y donde las rotaciones obligaban a confiar en jóvenes con hambre de competir.
Las dudas sobre la gestión deportiva también rodearon el episodio. En Dortmund, la aceptación de una cláusula de recompra vinculada a Carney Chukwuemeka en su traspaso al Chelsea terminó moviendo piezas en cascada, con Anselmino regresando a Londres y, de inmediato, yendo a Racing Strasbourg. En ese contexto, las imágenes del adiós de Anselmino a sus compañeros, con lágrimas incluidas, reavivaron el debate sobre la manera en que se administran los movimientos de jugadores en el fútbol moderno.
Racing Strasbourg todavía necesita al 100% a Anselmino, pero el reloj corre
Con nueve partidos por delante, Anselmino tiene que dejar atrás la fragilidad física y volver a ser una pieza confiable. A nivel de señales positivas, regresó a entrenar a finales de marzo y sumó 13 minutos en el juego más reciente del fin de semana ante Nice. El lado alentador es que su disponibilidad parece mejorar; el lado complicado es que su tiempo total todavía es muy escaso: apenas 15 minutos hasta ahora.
Ese dato importa porque el ritmo competitivo no se recupera solo con entrenamientos. En defensa, además, la sincronía y la lectura del juego exigen continuidad: poca carga significa menos automatismos, y eso puede pasar factura en partidos de presión.
Conferencia League y Ligue 1: el escenario donde se define todo
El próximo gran examen llega el jueves, cuando Racing Strasbourg reciba a Mainz 05 en el cuarto de final de la Conference League. El torneo europeo añade exigencia mental y táctica, por lo que el estado físico de Anselmino puede ser determinante.
Pero la urgencia no se limita al plano continental. En Ligue 1, Strasbourg marcha octavo, a cinco puntos de una plaza europea. Además, a finales de abril jugarán la semifinal de copa contra Nice, rival que recientemente vencieron 3-1. Con ese panorama, cada partido cuenta tanto para la clasificación como para el prestigio del club.
Strasbourg no llega a una final desde 2001. Y con Paris Saint-Germain ya eliminado, una victoria en la semifinal los acercaría a una instancia decisiva ante el ganador del cruce entre Lens o Toulouse. En ese itinerario, la historia puede cambiar rápido: si Anselmino logra recuperar forma, el defensor podría ser una pieza clave para convertir una campaña intensa en un cierre glorioso.
Mientras tanto, en Dortmund, Reggiani ya aprendió la lección del fútbol: cuando se abre la puerta, hay que correr hacia ella. Su crecimiento en estas semanas es el reflejo de cómo una salida forzada y una cadena de lesiones pueden terminar construyendo el futuro de otro jugador.
