Pochettino reduce el margen: claves que EE. UU. debe resolver para el Mundial

Tras el cierre de la ventana internacional de marzo, el margen de error para Mauricio Pochettino y la selección masculina de Estados Unidos se reduce drásticamente de cara al Mundial de este verano. El 26 de mayo se anunciará la lista definitiva y, desde ahí, el técnico tendrá un periodo corto para dejar todo listo: ya no habrá más convocatorias de prueba, ni amistosos para experimentar, ni más tiempo para corregir sobre la marcha. En un momento en el que aún existen dudas tácticas y de elección de plantel, el equipo deberá llegar a tiempo a la concentración previa al torneo con las piezas más claras.

En ese contexto, Pochettino reconoció que el ciclo de preparación que se cerró tras el amistoso del martes ante Portugal marcó un punto de inflexión: “Creo que esto fue el final de nuestro ciclo, o nuestra trayectoria, y la preparación para el Mundial. Pienso que esto termina porque el próximo llamado será el que realmente se involucre. Hay demasiadas cosas que necesitamos evaluar y ver en las próximas semanas”. El mensaje es directo: quedan poco más de dos meses para definir con precisión.

La incógnita ofensiva: Pulisic, pero ¿dónde?

En la carpeta ofensiva aparece un tema inevitable: Christian Pulisic. El extremo/mediapunta del AC Milan tiene argumentos para volver a marcar, incluso con la posibilidad de hacerlo pronto cuando su club reciba a Udinese. Sin embargo, el rendimiento con Milan no siempre se traduce automáticamente a lo que hace con la USMNT, y los números en selección lo reflejan: la última vez que anotó con Estados Unidos fue el 19 de noviembre de 2024, en la Concacaf Nations League ante Jamaica.

Desde entonces, acumuló ocho apariciones sin goles, una racha que representa el tramo más largo de su carrera internacional en blanco. Pese a ello, la cuestión no es solo si marcará, sino cómo debe ubicarse para que el equipo lo aproveche al máximo.

Una alternativa que Pochettino debería evitar—al menos como plan principal—es ubicar a Pulisic como centrodelantero. En el amistoso ante Portugal lo probó en esa zona, lo que abre un escenario de más choques directos con centrales rivales y, al mismo tiempo, deja a Folarin Balogun fuera del campo o con menos relevancia, cuando justamente Balogun es uno de los delanteros más completos que ha tenido Estados Unidos en años.

Cuando Pulisic ha estado más cerca de su mejor versión, suele ser desde el lado izquierdo, funcionando como uno de los “dobles 10” que Pochettino probó durante un tiempo. Esa idea se vio, por ejemplo, en el amistoso contra Japón de septiembre, que además fue el último partido en el que Pulisic tuvo una participación decisiva con gol: asistió a Balogun. En términos de dinámica, esa ubicación lo aleja un poco del contacto constante con los centrales y le da mayor margen para encarar.

Contra Japón, Pulisic registró 39 intentos de avance (carries) y seis acciones de regate en 66 minutos. En el duelo ante Portugal, en cambio, sumó 20 carries y dos regates en 45 minutos. El rival, claro, no es el mismo nivel de exigencia, pero la tendencia marca un camino: si se coloca a Pulisic como “10”, el equipo podría potenciar simultáneamente a Pulisic y a Balogun.

Defensa central: Richards parece fijo, pero el acompañante no

En la línea defensiva, Chris Richards aparece como un candidato sólido para ser titular siempre que esté disponible. La pregunta más grande es quién lo acompañará en el centro de la zaga, porque la competencia está abierta y eso no es lo ideal a poco más de dos meses de un Mundial.

Tim Ream ha mostrado altibajos durante gran parte de este año calendario, tanto con club como con selección. Mark McKenzie y Auston Trusty también han alternado momentos buenos y otros menos convincentes. Miles Robinson, por su parte, se perdió la oportunidad de dejar una impresión fuerte en la ventana de marzo: cayó por una lesión en el groin (ingle) justo cuando podía marcar diferencias.

Ese escenario podría abrir la puerta para Tristan Blackmon. Aunque no fue convocado a concentración desde septiembre por problemas físicos propios, ahora se encuentra sano. Aun así, la falta de certezas obliga a pensar también en el plan táctico: el “cómo” también influye en el “quién”.

Estados Unidos se mostró sólido ante Japón al emplear una defensa de cinco con un bloque bajo, permitiendo que los laterales—en especial por fuera—ganaran terreno cuando el equipo tenía la posesión. Ese planteamiento reducía la cantidad de espacio que Ream debía cubrir. Sin embargo, desde entonces Pochettino alternó con un esquema híbrido: cuatro defensores y un lateral exterior con libertad de proyección.

En la ventana de marzo, ese lateral exterior fue con frecuencia Antonee Robinson. Su regreso tras una larga ausencia por lesión fue positivo, pero sus incursiones a veces dejaron huecos: en el amistoso ante Portugal, Bruno Fernandes aprovechó espacios derivados de esas decisiones. Pochettino dejó una idea clara después del partido: Robinson necesita asegurar la posesión antes de lanzarse al ataque.

En resumen, tanto el plantel como el diseño táctico siguen en construcción. Y con el Mundial a la vuelta de la esquina, no hay espacio para experimentos infinitos.

Reyna: ¿apuesta necesaria o riesgo?

La convocatoria de Gio Reyna durante la ventana de marzo fue uno de los temas más comentados cuando se abrió el llamado, pero en el campo se convirtió más bien en una nota al pie. En los dos partidos disputados, sumó en total 31 minutos y dejó poca o nula influencia en el desarrollo.

En lo individual, estuvo correcto con el balón: completó 21 de 22 pases. No obstante, solo uno de esos pases llegó al tercio ofensivo, lo que limita el impacto directo en la generación de ocasiones.

El escenario actual para Pochettino es el mismo que existía antes de marzo. La esperanza ideal es que Reyna empiece a sumar minutos con Borussia Mönchengladbach, donde su aparición del sábado (de cinco minutos) fue la primera presencia del club desde el 17 de enero. Si logra continuidad, podría ser una señal de que puede aportar en junio.

Pero si no juega—y no hay indicios claros de que ocurra—surge el dilema: ¿se justifica mantener una plaza en la lista por una posibilidad de “chispa” que quizá no llegue? En esa conversación aparecen alternativas como Alejandro Zendejas (Club América) y Diego Luna (Real Salt Lake). De esos nombres, solo uno podría ocupar el lugar final en el Mundial.

Todo esto, además, depende de un factor clave: la salud. Reyna no ha dado garantías de estar completamente disponible, y ese riesgo pesa en una decisión que debe ser definitiva.

En el fondo, el problema de fondo para Estados Unidos en el Mundial Qatar 2022 fue la falta de creación de peligro. Por eso, el tipo de jugador que Pochettino elija como “chispa” desde el banco puede resultar determinante para que el torneo tenga un recorrido memorable.

Adams necesita un socio en mediocampo

La discusión del mediocampo parte de una condición: Tyler Adams debe estar disponible. En los últimos cuatro meses, sufrió dos lesiones que lo marginaron, así que el cuerpo técnico vive con la esperanza de que llegue sano a junio.

Una vez resuelto eso, la gran pregunta es quién acompañará a Adams en el centro del campo. La respuesta, en buena medida, se conecta con cómo se utiliza a Weston McKennie. El jugador de Juventus se ha caracterizado esta temporada por su versatilidad: se ha acomodado en al menos cinco posiciones diferentes según la formación.

Con Estados Unidos, las posibilidades parecen dividirse entre dos rutas: emparejar a McKennie con Pulisic dentro de una estructura de “doble 10”, o colocarlo más atrás para formar junto a Adams un bloque de contención.

McKennie encaja mejor con el primer escenario, ya que su perfil suele empujar hacia adelante, aunque eso pueda implicar sacrificar parte de sus responsabilidades defensivas. Sin embargo, si Pochettino continúa dando minutos a Malik Tillman, ubicar a McKennie más profundo sería una vía más eficiente para que ambos tengan lugar en el once sin desequilibrar el equipo.

Si McKennie se mantiene más cerca del área rival, Tanner Tessmann (Lyon) aparece con ventaja para entrar en el equipo. En la otra cara del debate, Johnny Cardoso (Atlético Madrid) tampoco puede descartarse: Tessmann aporta más “candado” defensivo, mientras Cardoso suele ser más limpio con la pelota.

En la pelea, ambos parecen por delante de opciones como Cristian Roldan (Seattle Sounders), Aidan Morris (Middlesbrough) y Sebastian Berhalter (Vancouver Whitecaps).

Los “jugadores burbuja” y el dolor final de los recortes

Pochettino ya anticipó el sufrimiento que implica el corte final. Antes del partido ante Bélgica, llegó a decir que “ya estoy sufriendo dos meses antes”. La razón es simple: cada decisión reduce el margen para corregir después.

Entre los mediapuntas ofensivos, Reyna, Zendejas y Luna parecen competir por un solo lugar. En el centro del mediocampo, Adams, Cardoso, Roldan y Tessmann figuran como opciones fuertes. Eso deja una plaza adicional relacionada con Berhalter o Morris, aunque incluso podría ocurrir que ninguno entre si Pochettino decide llevar cuatro delanteros.

Ahí aparece otro dilema: elegir un jugador con perfil de “arte en jugadas a balón parado” (Berhalter) o apostar por un “bulldog” en mediocampo, el perfil de Morris, más directo y de trabajo físico constante. Berhalter parece haber tomado ventaja, pero todavía restan dos meses para que el panorama cambie.

Además, una decisión podría haber sido adelantada por una lesión: existía la pregunta sobre si Estados Unidos debía llevar tres o cuatro delanteros, dejando a Ricardo Pepi, Haji Wright y Patrick Agyemang como alternativas detrás de Balogun. Sin embargo, el lunes se confirmó que Agyemang sufrió una lesión en el tendón de Aquiles, y Derby County comunicó el martes que quedaría fuera del Mundial.

Con esa baja, Josh Sargent podría volver a tener opciones de meterse en la conversación, abriendo una nueva variable en un final de preparación que ya de por sí viene cargado de incertidumbre.

Con el reloj avanzando y el Mundial cada vez más cerca, Pochettino deberá transformar dudas en certezas: definir el rol de Pulisic, encontrar el equilibrio en el centro de la defensa, decidir qué tan arriesgado es el lugar de Reyna, escoger el socio ideal de Adams y ultimar la lista final con decisiones que no admiten marcha atrás.

Tomás Aguirre

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