La derrota del Real Madrid por 1-2 ante el Bayern en su cruce europeo dejó un sabor agridulce, pero también encendió la polémica. Álvaro Arbeloa, entrenador de los blancos tras tomar el relevo de Xabi Alonso durante la temporada, calificó el resultado como desafortunado y sostuvo que el partido pudo haberse torcido de otra manera “con un poco más de suerte”. Sin embargo, su mayor enfado se concentró en el arbitraje de Michael Oliver y, en particular, en dos decisiones que considera “imposibles de entender”.
La primera gran discusión: la amarilla a Tchouaméni
Uno de los puntos que más molestó al cuerpo técnico madridista llegó en el minuto 36. Aurelien Tchouaméni vio la tarjeta amarilla y, por ese motivo, se perderá el partido de vuelta de la próxima semana en el estadio bávaro.
Arbeloa remarcó que se trata de una baja importante, especialmente porque, según su lectura, no queda claro qué vio el árbitro. El contexto, no obstante, es que el francés cortó una acción de ataque en carrera del rival: Jonathan Tchouaméni derribó a Michael Olise cuando este se proyectaba con peligro. Oliver entendió la acción como falta táctica y castigó con amarilla, una decisión que para muchos encajaba dentro del criterio habitual cuando se detiene una progresión clara.
El segundo choque de criterio: la acción sobre Mbappé
El debate creció con la jugada del minuto 71, protagonizada por Jonathan Tah. En una disputa de balón, Tah impactó a Kylian Mbappé con el pie sobre la zona del tendón de Aquiles, usando la suela de su bota en un lance que el árbitro terminó sancionando con amarilla.
Para Arbeloa, la discusión fue clara: “No sé cómo [Tah] no vio la roja por la falta a Mbappé”, sentenció, aludiendo a que hay decisiones que “no se pueden entender”.
¿Por qué se quedó en amarilla?
La acción fue descrita como “muy al límite” por especialistas en arbitraje, que defendieron que la altura del pie y el momento exacto del contacto influyeron en el criterio del colegiado. En esa línea, se subrayó que, aunque la jugada es delicada por el área afectada, el contexto inmediato del lance podía explicar la elección de Oliver de no escalarla a sanción mayor.
En paralelo, también hubo voces que valoraron la manera en que Oliver interpretó la situación: su lectura habría sido coherente con la forma en que venía manejando el partido, priorizando sensibilidad para calibrar cuándo una entrada es sancionable con amarilla y cuándo cruza el umbral hacia la roja.
¿Y el posible penal? El gran punto a favor de la tranquilidad arbitral
Tras el choque, el foco también se desplazó a otra jugada polémica: una posible pena máxima para el Bayern. En el tramo correspondiente al tiempo de descuento, Álvaro Carreras derribó a Michael Olise dentro del área del Real Madrid después de que el extremo controlara el balón con el pecho. A pesar de la sensación de que podía señalarse penal, Oliver dejó seguir la jugada.
Al analizar el incidente, se defendió que la decisión fue consistente con el criterio general del árbitro en acciones de naturaleza similar. Aunque, vista de forma aislada, la jugada podía abrir la puerta al debate, la idea fue que Oliver mantuvo una línea continuista durante todo el partido.
Arbeloa no se rinde: “Si alguien puede ganar en Múnich, es el Real Madrid”
Más allá de la frustración por las decisiones arbitrales, Arbeloa evitó caer en el derrotismo. Pese a que el Real Madrid sufrió su primer tropiezo en casa ante el Bayern desde 2012, el mensaje fue firme: el equipo cree en la remontada.
El técnico insistió en que el estadio de Múnich es un escenario exigente, pero también recordó que el Real Madrid ha demostrado capacidad para competir y ganar lejos del Bernabéu. “Si cualquier equipo puede llevarse la victoria allí, es el Real Madrid. Sabemos lo difícil que es, pero daremos todo”, afirmó, subrayando la ambición del plantel.
Arbeloa cerró con una declaración de intenciones clara de cara al compromiso de vuelta: el equipo viajará a Múnich “para ganar”. Con la baja probable de Tchouaméni por sanción y con la polémica arbitral todavía muy fresca, el partido de la próxima semana promete tensión, intensidad y margen para que el Real Madrid intente corregir el guion.
