La historia de Khvicha Kvaratskhelia en el fútbol europeo tuvo un giro que marcó a fuego el destino de varios equipos: Liverpool renunció a presentar una oferta cuando Napoli aceptó, con resistencia, facilitar su salida, y ese “momento de puertas corredizas” terminó abriendo el camino para que Paris Saint-Germain se quedara con el campeón de la Serie A por una cifra inicial de 70 millones de euros (59 millones de libras/72 millones de dólares) el 17 de enero. El impacto, lejos de quedarse en los despachos, se convirtió en un nuevo capítulo de una rivalidad que vuelve a ponerse en juego en los próximos días.
El acuerdo que cambió el mapa europeo
Cuando Napoli dio luz verde —aunque no sin fricción— para que Kvaratskhelia pudiera marcharse, Liverpool decidió no entrar con una propuesta económica. Con esa decisión, el escenario quedó listo para que PSG avanzara con firmeza. El fichaje se concretó con una oferta inicial de 70 millones de euros el 17 de enero, una cifra que reflejaba el valor deportivo de un extremo que, en poco tiempo, pasó de la sorpresa a la condición de figura.
El efecto dominó fue enorme para ambos clubes. Liverpool, que más tarde terminó ganando la Premier League 2024-25, entró después en una fase de caída, vinculada en parte a la falta de un reemplazo para Luis Díaz el verano anterior. PSG, por su parte, aprovechó el golpe de mercado para construir un equipo capaz de volver a Europa con hambre de título: Kvaratskhelia fue pieza decisiva en la conquista de la Champions League, el primer gran trofeo continental para el club en ese ciclo, eliminando a los “Reds” en el camino.
Un “Kvaradona” que descolocó a gigantes
Cuando Kvaratskhelia llegó a Nápoles en julio de 2022, era un nombre todavía poco conocido fuera del circuito italiano. Sin embargo, su adaptación fue tan rápida que en muy pocos meses el público local lo bautizó con el apodo de “Kvaradona”. La referencia no era casual: se asociaba a su manera de regatear con la fantasía y la inventiva que evocaban a Diego Maradona, algo especialmente significativo en una ciudad donde el argentino sigue considerándose casi un ídolo.
El gran salto de popularidad en Europa llegó en el arranque de la Champions League 2022-23. En la jornada inaugural, Nápoles destrozó al Liverpool 4-1 y el protagonista ofensivo fue Kvaratskhelia. Allí comenzó el relato de por qué a tantos equipos les resultaba “imposible” frenar su movilidad: no se limitaba a recibir y correr, sino que atacaba el espacio con cambios de ritmo, giros y conducción que rompían estructuras defensivas.
En esa noche, el extremo puso en problemas a Trent Alexander-Arnold como pocos lo habían hecho. Su lectura del lateral derecho era constante: lo superaba casi con regularidad y, además, dejó una jugada clave al asistir a Giovanni Simeone en el tercer gol de los napolitanos. El propio planteamiento del Liverpool chocaba con un jugador que no solo iba por fuera, sino que también sabía “escaparse” hacia adentro para redefinir el ángulo de ataque.
Trucos, velocidad y un entrenador que lo explicó
El efecto Kvaratskhelia también se vio en la forma en que volvió incómoda la vida de defensores concretos como Joe Gomez y Fabinho. En la construcción de los goles segundo y tercero de Nápoles, primero robó el balón a Gomez en la presión alta y luego mostró una fuerza particular cerca de la banda, ganando tiempo y espacio para asistir a Simeone. En la misma secuencia de regate, también logró dejar mal parado a Fabinho en dos ocasiones con una carrera de “cambio de dirección” que se volvió viral.
En ese contexto, Jürgen Klopp sostuvo que el Liverpool no tenía una solución realista si el balón llegaba a Kvaratskhelia. La idea era clara: si el rival no conseguía impedir que el extremo reciba en ventaja, entonces el daño era inevitable. Klopp remarcó que cuando el jugador obtiene el “primer movimiento”, ya se va, y que la defensa necesita protegerse colectivamente porque su velocidad, su atrevimiento y su capacidad para entrar o salir por banda vuelven el partido extremadamente difícil.
La temporada del Scudetto y el intento de renovación
Durante su primera campaña en Serie A, Kvaratskhelia no fue un proyecto a prueba: fue una garantía. Nadie pudo contenerlo de forma estable y terminó firmando cifras de doble dígito tanto en goles como en asistencias. Su sociedad con el delantero Victor Osimhen fue determinante para que Nápoles conquistara su primer Scudetto desde 1990, consolidando así la comparación con Maradona y elevando el valor del jugador en el mercado.
En paralelo, el presidente Aurelio De Laurentiis buscó amarrar su futuro. La directiva intentó sujetar el “chollo” de 10 millones de euros (8,7 millones de libras/11,5 millones de dólares) procedente de Dinamo Batumi mediante un nuevo contrato. La negociación se alargó, pero no llegó a buen puerto. Con ese panorama, la expectativa era que Kvaratskhelia terminara saliendo en el verano de 2024.
Liverpool insistió… y luego se detuvo
La persecución de PSG era conocida en el momento, pero más tarde se supo que Liverpool también había intentado jugar en la recta final del mercado. En los últimos días de la ventana, el club inglés llegó a ofrecer alrededor de 100 millones de euros (87 millones de libras/115 millones de dólares) por Kvaratskhelia.
Además, existía una alternativa: que el futbolista continuara en Nápoles el resto de la temporada 2024-25, un esquema que Liverpool había utilizado antes con Giorgi Mamardashvili. En ese caso, tras acordar un trato de 29 millones de libras (38 millones de dólares) por el arquero, lo dejaron cedido en Valencia para que ganara ritmo antes de incorporarlo plenamente.
Con ese antecedente, llama la atención que Liverpool no diera un paso decisivo cuando Napoli finalmente abrió la puerta. Justo en ese tramo del relato aparecen las diferencias entre el “plan” y la realidad: el conjunto inglés entendía el valor del jugador, pero se quedó quieto cuando el escenario se volvió favorable.
Conte pidió el “proyecto” y luego llegó el quiebre
Napoli, pese al atractivo económico, se resistió a vender a Kvaratskhelia. La razón principal fue deportiva: el nuevo entrenador Antonio Conte quería edificar el equipo alrededor del extremo.
Conte describió al jugador como alguien con rasgos poco comunes: fuerza, fantasía para generar ocasiones, capacidad para asistir y un perfil que podía potenciarse dentro de la estructura que él buscaba construir.
Sin embargo, el plan no terminó de encajar durante la primera mitad del ciclo. El problema, según el contexto del vestuario, fue que Kvaratskhelia no mostraba una entrega completa al nuevo proyecto en Nápoles, especialmente en el periodo previo a la recta final del contrato que estaba previsto que concluyera en 2027. Napoli intentó empujar la renovación, pero tras la apertura del mercado de invierno de 2025, el extremo presentó una solicitud de transferencia.
Conte expresó su malestar: no podía “retener con cadenas” a quien quisiera irse. También indicó que ya había tenido seis meses en el verano para convencer a las partes de hallar un acuerdo, y consideró que lo correcto era que el club y el entorno del jugador resolvieran la situación.
De Laurentiis y el motivo del “no hay alternativa”
Aurelio De Laurentiis explicó que, con el escenario ya tensado, Nápoles se vio obligado a monetizar al futbolista. La clave, según su versión, fue la amenaza de un agente con invocar el artículo 17, un mecanismo que permite a ciertos jugadores cancelar contratos en circunstancias específicas.
El presidente sostuvo que, tras la primera temporada brillante del jugador, el club se había centrado inmediatamente en negociar la renovación: mejorar salario y ofrecer una suma importante. La lógica era clara: compensaciones limitadas atraen a quien está dispuesto a construir “puentes” de forma inmediata. Pero el entorno de Kvaratskhelia habría tenido otros planes, complicando la continuidad.
Por qué Liverpool se quedó sin el fichaje y qué pasó después
Mientras el club inglés transitaba un momento de enorme competitividad rumbo a su segundo título de Premier League, tenía piezas de calidad en las bandas. Mohamed Salah vivía una de las temporadas individuales más destacadas de la historia reciente de la liga, y tanto Luis Díaz como Cody Gakpo rendían con fuerza por el costado izquierdo.
Pero el fútbol no perdona. La forma de Salah cayó con fuerza después de su ruptura con el técnico Arne Slot, y la venta de Díaz hacia Bayern Munich terminó pasando factura. A eso se sumó la regresión de Gakpo en la campaña actual, y el despegue del extremo de 17 años Rio Ngumoha, que empezó a verse como la opción más eficaz en el rol.
En términos de planificación, Liverpool no habría podido anticipar el derrumbe repentino de Salah y el bajón del rendimiento de Gakpo. No obstante, la salida de Díaz estaba en el horizonte desde hacía tiempo, lo que alimenta la idea de que el club intentó colocar a Kvaratskhelia como relevo desde el verano de 2024.
Ahora bien, Kvaratskhelia no es un clon de Díaz: no ofrece exactamente la misma versatilidad para jugar más al centro como hacía bien bajo el estilo de Slot. Aun así, su perfil de regateador —capaz de superar a un rival tanto por velocidad como por engaño— encaja con lo que Liverpool echa de menos cuando el rival se cierra con líneas bajas. Esa ausencia se ha notado en los intentos del equipo por romper defensas compactas esta temporada.
PSG lo “encaja” y Liverpool lo enfrentará dos veces en seis días
En su llegada a PSG, Kvaratskhelia generó dudas en parte por la nómina ya existente: Ousmane Dembélé, Bradley Barcola y Desire Doue estaban en el plantel. Sin embargo, el extremo terminó siendo la pieza que faltaba. Le añadió ritmo, profundidad y capacidad de penetración a un ataque basado en futbolistas de banda, y esa dinámica empujó a PSG hasta la gloria continental, con una goleada 5-0 al Inter en Múnich.
En ese camino, el recuerdo pesó para Liverpool: los franceses habían eliminado a los “Reds” en los últimos 16 de la Champions. Por eso, el escenario actual se vuelve especialmente cruel para el club inglés: el equipo de Slot, en problemas, se verá las caras con PSG y con Kvaratskhelia en dos partidos en el lapso de seis días.
La forma irregular en Ligue 1 y el repunte en el momento clave
Durante la primera parte de la campaña, Kvaratskhelia no brilló de manera constante en Ligue 1. Al menos en liga, marcó apenas un gol desde que comenzó diciembre. Además, en Francia surgieron reportes de que el futbolista de 25 años se sintió como uno de los objetivos del ataque verbal reciente de Dembélé hacia compañeros a los que el francés señalaba por una supuesta falta de generosidad. Esa lectura derivó en especulaciones de que Kvaratskhelia y su representación estarían abiertos a un cambio de equipo en el verano.
Pese a ese ruido, Luis Enrique ha valorado siempre la “mentalidad” del jugador tanto como su calidad técnica. Y hay un dato que sostiene el momento: Dembélé felicitó expresamente a Kvaratskhelia por marcar dos goles en el triunfo 5-2 sobre Chelsea en París el 11 de marzo.
En ese partido, el extremo fue prácticamente intratable. También colocó el primer gol para dejar encarrilada la eliminatoria de octavos de final de la Champions en la vuelta en el Stamford Bridge una semana después, cerrando con efectividad una eliminatoria que volvió a ponerlo en el centro de la escena.
El “qué hubiera pasado”: el consuelo que le queda a Liverpool
Para los aficionados de Liverpool, la esperanza se apoya en lo que puedan significar los reportes sobre malestar interno o tensiones en el entorno del jugador: si algo de esa incomodidad fuera real, el club podría tener una nueva oportunidad para “enmendar” el error de no moverse el año anterior. El mercado de verano, al final, es impredecible.
Por ahora, el presente obliga a mirar el futuro inmediato: Liverpool tendrá que afrontar otra demostración dolorosa de lo que pudo haber sido. El primer capítulo de esta nueva etapa se escribirá en el Parc des Princes en los próximos días, con un PSG que ya sabe lo que significa tener a Kvaratskhelia en modo decisivo.
