Dennis Bergkamp, exfutbolista y pieza histórica en el proyecto técnico del Ajax, dejó claro que no tiene intención de regresar al club. El neerlandés, que formó parte del cuerpo de entrenadores entre 2011 y el cierre de 2017, habló con contundencia sobre su etapa en Ámsterdam y sobre la “revolución” que, según él, marcó un antes y un después en la forma de entender la entidad.
“No vuelvo al Ajax”: el mensaje de Bergkamp
En una conversación dentro de su serie de entrevistas uno a uno, Bergkamp explicó que su experiencia en el Ajax fue positiva en lo deportivo, pero que el desenlace no terminó como él esperaba. El exinternacional, con 79 partidos en la selección de Países Bajos, afirmó que se le pidió ayudar y que cumplió con esa tarea, aunque su salida se produjo de manera “muy desagradable”.
“Tuve una buena etapa en el Ajax. Me solicitaron que ayudara y lo hice; después me fui de una forma poco agradable. Así que aquí termina”, sentenció el exdelantero.
La “Velvet Revolution” y el cambio de rumbo en Ámsterdam
El relato de Bergkamp remite a un momento especialmente simbólico: en septiembre de 2010, Johan Cruijff impulsó junto a Wim Jonk y Bergkamp —entre otros— el inicio de lo que se conoció como la “Velvet Revolution”. En ese contexto, Cruijff criticó públicamente al Ajax y llegó a afirmar que “ya no reconocía su club”, una frase que funcionó como detonante para exigir un giro en la identidad futbolística del equipo.
Durante esa etapa, el Ajax vivió una renovación: regresaron figuras vinculadas históricamente al club, se fortaleció la presencia de exjugadores en la estructura directiva y se puso el foco en la formación. En términos futbolísticos, el objetivo era claro: construir desde la cantera y sostener la competitividad con una idea de juego coherente, no solo con fichajes.
De Boer: títulos consecutivos y un cierre que no fue del todo feliz
Un punto clave de la evolución de ese período fue el entrenador Frank de Boer. En 2010, De Boer tomó el relevo de Martin Jol. Bajo su mando, el Ajax conquistó el título de la liga neerlandesa en cuatro temporadas seguidas, un dato que habla de consistencia y dominio durante su ciclo.
Sin embargo, la historia también tuvo un capítulo agridulce: en 2015/16, el Ajax estuvo a un paso de sumar un quinto título consecutivo, pero lo perdió el último día del campeonato ante De Graafschap (1-1). A nivel de gestión, De Boer comunicó al club el 12 de mayo de 2016 que no deseaba prolongar su contrato.
Dinero que entra, pero también una idea que se construye
Bergkamp defendió que la revolución no se basó únicamente en resultados inmediatos o en la llegada de recursos, sino en una forma de operar. Explicó que el Ajax partía de una situación que no era de endeudamiento, pero que “no había absolutamente nada”. Y, en ese marco, aseguró que se logró generar ingresos vendiendo talento y ganando partidos.
Para el exdelantero, ese equilibrio entre rendimiento y sostenibilidad económica fue parte del éxito: el club se movió con inteligencia para que el proyecto creciera, sin perder de vista el componente futbolístico y el desarrollo de jugadores.
El final de su etapa y la crítica a la continuidad del proyecto
En 2017, la etapa de Bergkamp en Ámsterdam llegó a su fin. Desde entonces, el exfutbolista considera que la política de aquel tiempo no se continuó correctamente. En su visión, quienes tomaron el relevo no terminaron de comprender el significado real de la revolución.
“Si tienes dinero, el éxito es muy fácil: puedes comprar jugadores. Pero la política es otra cosa. La política implica que todos crean en algo juntos y, sin mirar el dinero, logren hacer las cosas”, remarcó.
Para Bergkamp, el Ajax no solo debía ganar: debía sostener una identidad compartida y una forma de construir el futuro. Y ahí es donde, según su lectura, se perdió el rumbo.
