Lo ocurrido en el duelo Bosnia-Italia tiene, en términos deportivos y emocionales, la dimensión de una tragedia. La selección italiana encadena así su tercer fracaso consecutivo para clasificarse a un Mundial. Tras las ausencias de 2018 y 2022, el golpe se repite para el torneo de 2026: la “Azzurra” ya no estará presente en Estados Unidos, Canadá y México, un certamen que está previsto del 11 de junio al 19 de julio y que contará con 48 selecciones. Italia, por tanto, vuelve a quedarse sin Mundial. Y el cierre del ciclo ya golpea con crudeza: el último partido de la selección en una cita mundialista fue el 24 de junio de 2014, con gol de Mario Balotelli; desde entonces, sequía absoluta, frustración acumulada y sensaciones que van de la decepción a la rabia. En medio de ese derrumbe, Rino Gattuso llegó a pedir perdón a todo un país en rueda de prensa posterior al partido, con lágrimas en los ojos, antes de acordar días después la rescisión de su contrato y apartarse del cargo. Ahora, la búsqueda de un nuevo seleccionador ha comenzado, y entre los nombres que valora la cúpula de la FIGC aparece el técnico del Milan, Massimiliano Allegri.
Allegri, opción prioritaria: experiencia para “situaciones difíciles”
En el tramo final de la temporada de Serie A, Massimiliano Allegri tiene como foco inmediato cerrar el trabajo con el Milan y asegurar la clasificación del club para la próxima edición de la Champions League. Sin embargo, no se puede descartar que el entrenador decida cambiar de rumbo este verano. Su vínculo con los “rossoneri” llega hasta 2027 y contempla la posibilidad de extenderlo por una campaña más, pero la puerta al banquillo de la selección siempre está abierta cuando hay una crisis futbolística de este tamaño.
La intención de la federación sería clara: Allegri se encuentra entre los candidatos con mayor peso por su capacidad para manejar escenarios complejos. En un momento en el que la selección italiana necesita recuperar identidad, rendimiento y credibilidad, el perfil de un técnico acostumbrado a gestionar presión y dificultades aparece como una ventaja. Aunque desde el entorno público se hayan emitido negaciones, su nombre sigue vivo en la lista de posibilidades para dirigir a Italia.
El abanico de candidatos: Conte, De Rossi, Pioli y otros nombres
Massimiliano Allegri no es el único que suena con fuerza. Uno de los principales aspirantes es Antonio Conte, quien, tras el partido Napoli vs Milan, dejó entrever que consideraría el cargo si estuviera en manos de la FIGC. Conte es un entrenador asociado a la exigencia táctica y al trabajo de alto impacto competitivo, un rasgo que suele encajar cuando un equipo nacional atraviesa una etapa de resultados negativos.
Además, en las últimas semanas se vinculó también a Daniele De Rossi, actualmente entrenador del Genoa. Su posible salto a la selección no sería un estreno absoluto para él: ya había sido contemplado antes de que Gattuso tomara el mando. De la misma forma, otro nombre que apareció en el radar en ese periodo fue Stefano Pioli, actualmente sin equipo tras ser despedido por la Fiorentina en noviembre del año pasado.
También se mencionan alternativas de retorno. Uno de ellos es Roberto Mancini, que en la actualidad dirige al Al-Sadd en Qatar. La posibilidad de que regrese a Italia para hacerse cargo del banquillo nacional forma parte de los rumores habituales cuando el país busca estabilidad y experiencia internacional.
Por último, surge el nombre de Simone Inzaghi. Sin embargo, el técnico ha manifestado que se siente satisfecho en Al-Hilal, en Arabia Saudita, lo que podría enfriar, aunque no necesariamente descartar, cualquier opción.
Un Mundial perdido y una decisión inmediata
La ausencia de Italia en el Mundial de 2026 no es solo un resultado: es el final de un ciclo de frustraciones que obliga a la FIGC a actuar con rapidez. La elección del nuevo seleccionador no solo definirá el estilo de juego y el plan de trabajo para los próximos ciclos, también marcará la recuperación del orgullo competitivo de un país que, por primera vez en mucho tiempo, vuelve a tener la sensación de “escritura en negro” en el calendario mundialista.
- La fecha clave: el 24 de junio de 2014 fue el último Mundial disputado por Italia, con gol de Mario Balotelli.
- El torneo que se pierde: Mundial 2026, del 11 de junio al 19 de julio, con 48 selecciones.
- El contexto del cambio: salida de Rino Gattuso tras el partido de Bosnia-Italia y rescisión de contrato.
- La gran pregunta: quién será el técnico que intente frenar la caída y devolver a Italia a la élite internacional.
Con la temporada aún en disputa para el Milan y con la selección en modo reconstrucción, el verano promete ser decisivo. Massimiliano Allegri, por experiencia y capacidad para gestionar escenarios complejos, aparece como una de las opciones más sólidas; pero el resto de nombres en la lista demuestra que la FIGC busca, sobre todo, una solución que devuelva resultados y credibilidad a la Azzurra.
