Óscar García todavía no logra dejar una huella positiva en el banquillo del Ajax. En su tercer partido al frente, el equipo de Ámsterdam cayó 1-2 ante el FC Twente y el golpe volvió a encender las dudas sobre el rumbo deportivo del conjunto neerlandés.
Otro tropiezo en el Johan Cruijff ArenA
El duelo disputado en el Johan Cruijff ArenA terminó con un marcador que no encajaba con las expectativas para el Ajax. Twente, además, mostró un funcionamiento sólido: organización defensiva, control de zonas y capacidad para imponer ritmo cuando el rival lo permitía. En este contexto, la actuación del equipo rojiblanco fue duramente cuestionada, tanto por el resultado como por la sensación general sobre el juego.
Críticas contundentes tras tres partidos
La derrota alimentó el debate sobre el cambio de entrenador. En el relato de la afición y de los analistas, la narrativa se repite: el club necesitaba una reacción inmediata y, tras el relevo, el equipo no termina de enderezar el rumbo.
Se remarca que el Ajax ya venía atravesando una etapa de ajustes y cambios en el banquillo. Primero fue John Heitinga, luego Fred Grim, y ahora Óscar García aparecía como la solución para estabilizar el proyecto. Sin embargo, en tres encuentros, el balance solo arroja una victoria, un dato que pesa especialmente en un equipo históricamente exigente.
“Decisiones que no salen”: el debate interno crece
En el análisis del momento, se insiste en que el problema no parece limitado a un partido aislado. La sensación es que, en el Ajax, las decisiones de gestión deportiva no están produciendo los resultados esperados. Y cuando un equipo cambia de técnico, normalmente lo que se busca es una mejora rápida en sensaciones: orden táctico, claridad ofensiva y una identidad reconocible en la cancha.
Con el paso de las semanas, la crítica se orienta hacia un punto: el Ajax no solo no está progresando, sino que la transición se está alargando sin que el equipo termine de encontrar consistencia.
La tabla habla: Ajax, quinto y con margen reducido
Con cinco partidos por disputarse, el Ajax ocupa la quinta posición en la Eredivisie, un lugar que ya ocupaba a comienzos de noviembre, justo cuando John Heitinga fue despedido. Es decir, el cambio de entrenador no ha servido para recortar distancias de forma significativa.
Además, el panorama se agrava por el gap con el segundo clasificado: el Feyenoord está a seis puntos. En una liga donde cada jornada puede alterar la clasificación, esa distancia empieza a parecer difícil de remontar, especialmente para un equipo que todavía no muestra regularidad.
El horizonte: evitar el peor escenario
Con este panorama, el objetivo inmediato en Ámsterdam se orienta a asegurar una posición que mantenga al Ajax en la conversación europea. En el mejor de los casos, el club podría terminar disputando los play-offs de la Conference League, aunque esa posibilidad hoy depende de que el equipo logre una racha de resultados que todavía no aparece.
Por ahora, Óscar García se enfrenta a un desafío grande: no solo conseguir puntos, sino convencer con un funcionamiento que calme las dudas y devuelva al Ajax la credibilidad que exige su historia.
