La advertencia de Theo Janssen a Países Bajos: el estilo de Koeman puede fallar

La selección de Países Bajos vuelve a estar en el centro del debate: ¿el estilo de Ronald Koeman se ha vuelto demasiado reconocible y, por tanto, fácil de anticipar? Theo Janssen, ex futbolista y figura con pasado en clubes como FC Twente y Vitesse, lanzó una advertencia contundente: si Países Bajos insiste en el mismo guion, corre el riesgo de no ganar y que incluso llegar a semifinales de un Mundial se convierta en una tarea cuesta arriba. La cuestión ahora es identificar dónde aparecen las grietas y qué puede cambiar de cara a los próximos compromisos.

El “cuadrado” de Koeman y la idea central: dar ventaja a Dumfries

Durante años, el patrón táctico de Koeman se ha mantenido bastante estable, especialmente cuando su equipo inicia la jugada desde campo alto. El mecanismo es claro: el extremo derecho se recorta hacia dentro para liberar espacio, mientras Denzel Dumfries entra como amenaza ofensiva desde posiciones más adelantadas. Además, cuando el juego se abre por el otro costado y el balón llega desde la banda opuesta, Dumfries también puede generar peligro de cara al marco rival con remates de cabeza, algo que ya ha rendido en diversas ocasiones.

El objetivo de fondo es doble: potenciar las virtudes de Dumfries y, al mismo tiempo, crear superioridad numérica en el mediocampo. En la práctica, esto suele traducirse en que un mediocampista ocupe el rol de extremo derecho “en el papel”. En la última ventana internacional contra Noruega, esa figura fue Koopmeiners; antes también lo hicieron Donyell Malen y Xavi Simons.

Cómo se ve sobre el césped: mediocampo en forma de diamante

Ese movimiento convierte al extremo derecho, funcionalmente, en un “segundo 10”, generando un dibujo en forma de rombo (o diamante) en el centro. Es la señal más reconocible del trabajo de Koeman tanto en el primer como en el segundo tramo de su etapa como seleccionador.

  • El rombo en la salida busca conectar con jugadores que se mueven entre líneas.
  • La intención es que el rival no sepa dónde caerán exactamente las ayudas y los riesgos.
  • Con frecuencia, Frenkie de Jong participa en la construcción al recibir en zonas más profundas.

El otro lado del plan: lateral que cae y suma defensiva

Mientras uno de los perfiles “disfraza” su rol para crear el rombo, en el sector opuesto el sistema también se reacomoda. El lateral suele retroceder más para jugar por dentro, llegando incluso a comportarse como un tercer central en ciertos momentos. Esa función extra defensiva puede complementarse con un mediocampista de contención, lo que facilita que de Jong aparezca en fases de salida y en la reorganización tras pérdidas.

Contra Noruega funcionó: espacios entre líneas y ventaja táctica

En el partido frente a Noruega, el enfoque pareció encajar en varios tramos. La razón principal fue que Koopmeiners y Tijjani Reijnders —y más tarde Xavi Simons— lograron meterse en el espacio entre líneas, un lugar clave en el fútbol de transición: ahí donde el mediocampo se “rompe” y el rival llega tarde a la cobertura.

Noruega, con su estructura 4-4-2, buscó mantener una ventaja (+1) en la parte defensiva. Bajo ese tipo de planteamiento, si el rival no consigue emparejar jugadores y evitar el mano a mano, entonces el canal central debe cerrarse “a toda costa”. El problema es que, cuando el ritmo sube y el juego cambia de banda con rapidez, es más probable que aparezcan errores en la zona central.

En esa secuencia, el primer paso fue comprobar si existía la opción de jugar a un hombre libre en el centro; después, el balón se movió de inmediato hacia el otro lado. Ahí apareció Dumfries, que pudo asociarse para dejar a Koopmeiners en posición ventajosa en el área central.

El talón de Aquiles: la repetición facilita la respuesta del rival

El gran problema, según esta lectura, no estaría en la idea en sí, sino en su previsibilidad. Muchos rivales ya conocen el patrón de Koeman y se adaptan intentando cerrar el centro y reducir las posibilidades de recibir en condiciones cómodas. Una respuesta frecuente es jugar con una defensa de cinco hombres, un recurso que simplifica el emparejamiento en el mediocampo y complica la creación del rombo sin que el rival pierda organización.

Hay equipos que lo llevan al extremo. En el ejemplo de Polonia, se observa una línea defensiva que se repliega con mucha disciplina. El resultado: el central de la izquierda puede marcar a Simons con mayor facilidad gracias a la superioridad numérica; el lateral polaco, por su parte, puede frenar a Dumfries. Además, los espacios se vuelven reducidos y el canal central queda clausurado, lo que dificulta que Reijnders, Simons y Depay reciban con claridad.

¿Y si el pase a Dumfries sigue abierto?

Incluso cuando el carril hacia Dumfries está disponible, el escenario que se abre suele ser un mano a mano en un espacio estrecho. Y ahí se pone en duda si esa es la mejor zona para explotar el talento del defensor/interior del ataque, ya que el punto fuerte del futbolista del Inter no siempre aparece en esas condiciones.

De ahí surge una pregunta táctica: ¿no sería más efectivo colocar un extremo más fijo en la banda y un lateral por dentro, como un rol alternativo? En esa línea, se menciona a Jurriën Timber como un perfil que podría asumir esa función si se decide ajustar el dibujo.

Cuando el rival presiona fuerte, sube el riesgo: el caso Ecuador

Otro escenario que preocupa es el de los equipos que se atreven a presionar con agresividad y a jugar con marcaje hombre a hombre en la retaguardia. En esos partidos, Países Bajos puede tener más dificultades para encontrar al jugador desmarcado. Pero el problema mayor llega por el costo del error: el combinado neerlandés, al combinar presión desordenada (o presiones sin suficiente control colectivo) con un rival que marca muy pegado, aumenta su probabilidad de equivocarse.

Ese riesgo se vio reflejado incluso en el único gol de Países Bajos en la noche, que llegó como autogol.

La jugada que muestra el problema

En la secuencia descrita, Quinten Timber y Jerdy Schouten abren el mediocampo para que Malen pueda liberarse y recibir el pase por dentro. Ecuador presiona alto y marca en hombre a hombre, pero no se organiza bien —especialmente en el rol del extremo izquierdo—, dejando a Dumfries con un margen enorme. La escena termina generando frustración en el entrenador Sebastián Beccacece, visiblemente desbordado por la dinámica que se estaba escapando de las manos.

Una selección con estructura… pero con menos margen cuando el rival cambia

Se suele criticar a ciertos equipos por carecer de consistencia y estructura. En el caso de Países Bajos, esa crítica no encaja: el plan de Koeman es reconocible y está trabajado. El “cuadrado” en el mediocampo puede funcionar muy bien contra rivales que no cambian el guion, como Noruega con su 4-4-2.

Sin embargo, el mismo documento táctico parece sufrir más cuando el rival se atreve a defender en hombre a hombre o cuando adopta formaciones tipo “espejo”, como las defensas de cinco hombres. Esa segunda variante exige más creatividad y dinamismo de la selección, algo que, en esta lectura, todavía no aparece con la frecuencia necesaria.

De cara al próximo verano: Koeman ya tiene la base, pero necesita planes alternativos

Las líneas generales del estilo de Koeman para la próxima etapa ya están trazadas. Aun así, el seleccionador tiene meses para ajustar detalles, elegir perfiles adecuados y, sobre todo, preparar respuestas a varios escenarios: desde rivales que se repliegan con cinco defensas hasta equipos que presionan a máxima intensidad.

Incluso hay una buena señal: Países Bajos pudo ensayar una parte de esa realidad contra Ecuador en el segundo tiempo, aunque en parte por necesidad. En un gran torneo, la dinámica es distinta: cualquier pequeño ajuste —o una sorpresa táctica— puede decidir un partido.

La estadística también aprieta: ganar a rivales top será clave

Con todo, el trabajo no termina en lo táctico. Los datos recientes apuntan a que, en su segundo tramo al frente del banquillo, Koeman no logró generar el impacto esperado frente a equipos ubicados dentro del top 25. Y si el objetivo es trascender este verano y hacer historia en Estados Unidos, México y Canadá, la exigencia es clara: no basta con dominar a los rivales “medios”; también hay que encontrar respuestas cuando el nivel del adversario sube y la estrategia se vuelve más difícil de imponer.

Tomás Aguirre

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