Michael Olise se ha convertido en una de las grandes sensaciones del Bayern Múnich en las últimas temporadas, alimentando el debate sobre su posible impacto tanto en el plano doméstico como en el continental. Mientras el club germano construye su presente y mira hacia la Champions League, el entorno futbolístico insiste en que el extremo aún tiene mucho margen de mejora: no solo por su rendimiento en el campo, sino también por un factor clave que ha facilitado su continuidad y su crecimiento.
De la polémica por su fichaje a la consolidación en Alemania
La contratación de Olise por parte del Bayern Múnich en verano de 2024 estuvo rodeada de dudas. El club desembolsó 60 millones de euros para hacerse con los servicios del jugador procedente de Crystal Palace, una decisión que muchos analistas cuestionaron en su momento. El argumento no era que le faltara talento, sino el riesgo deportivo: Olise había mostrado potencial, pero arrastraba la incertidumbre asociada a sus problemas físicos.
Durante su etapa en Selhurst Park, el extremo había roto varios récords de “más joven en debutar” y, además, su creatividad llamó la atención de Thierry Henry. El exdelantero, que trabajó con él durante la campaña olímpica con Francia, quedó impresionado por su materia prima: técnica, capacidad de desborde y una lectura ofensiva que parecía lista para dar el salto.
El contexto físico: hamstrings y el gran cambio
En la temporada 2023-24, Olise había estado dos veces apartado por problemas de isquiotibiales (hamstring). Ese historial llevó a algunos a considerar su llegada a Múnich como una apuesta. Sin embargo, el panorama cambió con fuerza cuando el jugador empezó a sumar minutos sin interrupciones.
De hecho, en el Allianz Arena se celebra que, desde su llegada, Olise no se perdió un solo partido por lesión. Y esa disponibilidad —clave en el fútbol moderno para mantener ritmo, automatismos y confianza— ha sido uno de los pilares para que su nivel se elevara de forma notable. El entrenador Vincent Kompany, a quien el rendimiento del extremo le ha generado entusiasmo, ha destacado especialmente su gestión de la salud y su disciplina fuera del campo.
Un debut inolvidable y un salto de nivel inmediato
Olise no tardó en responder en el terreno de juego. En su primera campaña en Alemania cerró un registro sobresaliente: 20 goles en todas las competiciones y 23 asistencias, una cifra que lo colocó como una pieza decisiva en el ataque bávaro. Además, terminó esa temporada debut como el único futbolista del Bayern que participó en los 34 partidos de la Bundesliga que definieron el título.
Kompany explicó que no es habitual que un jugador llegue a la élite de inmediato y sostenga el impacto con regularidad en su primer año, pero Olise lo consiguió. En la misma línea, la leyenda del club Thomas Müller remarcó que un jugador no se mide por una sola temporada, sino por la consistencia con el paso del tiempo. Y, según el desarrollo de su segundo curso, el extremo está cumpliendo con esa exigencia.
La segunda temporada: cifras que lo ponen en la cima de Europa
En el Bayern, la impresión es que lo mejor todavía no ha llegado. En 2025-26, Olise ha sido determinante: es el extremo que más goles ha participado directamente entre los “Big Five” de Europa (liga inglesa, española, italiana, francesa y alemana) en todas las competiciones, con 37. Además, lidera el apartado de asistencias con 23.
Su crecimiento también se refleja en cómo el resto de referentes del ataque lo percibe. Harry Kane y Luis Díaz, dos delanteros con estilos distintos, han mostrado sorpresa por el talento del extremo, especialmente en el mano a mano y en la conducción del balón. Kane ha destacado la facilidad con la que Olise se desliza para superar rivales, mientras que Díaz ha definido al jugador como alguien que “te destruye” en situaciones de uno contra uno por su nivel técnico y por la diferencia que genera en el partido.
Comparaciones con Robben y la “obsesión por el detalle”
El estilo de Olise —velocidad, regate, capacidad para recortar hacia su pierna izquierda y finalizar con colocación hacia la parte alta— ha empujado a los aficionados y especialistas a compararlo con Arjen Robben, uno de los extremos más influyentes de la historia del Bayern.
Sin embargo, Kompany ve matices que conectan con otro tipo de mentalidad: la de convertir el talento en excelencia sostenida. Tras presenciar su actuación en la primera parte de su eliminatoria de Champions League frente a Atalanta, donde el Bayern se impuso con claridad en el partido de ida de los dieciseisavos (en Bergamo), el técnico sostuvo que Olise llegó con una mentalidad que le permite aspirar a estar entre los mejores del mundo.
Además, Kompany señaló que el extremo trabaja con un nivel de detalle muy alto y comparó su forma de entender el crecimiento con la que él observó en Kevin De Bruyne cuando este despuntaba: no se trata solo de talento, sino de una obsesión por mejorar continuamente.
Disponibilidad total: el “Salah-like” que marca el ritmo
Uno de los elogios más repetidos alrededor del jugador proviene de Christoph Kramer, ganador del Mundial. Kramer ha llegado a calificar a Olise como el mejor fichaje de la Bundesliga en los últimos diez años, y parte de esa valoración se apoya en su “disponibilidad” ejemplar: no se ha ausentado por lesión desde que arribó a Múnich.
En términos futbolísticos, esa continuidad tiene un efecto directo: entrena con el grupo sin frenos, mantiene automatismos con sus compañeros y consolida su rol dentro del sistema. En un equipo de la exigencia del Bayern, donde el rendimiento se mide cada semana, esa regularidad es un diferencial.
Objetivos con ambición: récord de asistencias y Champions
El presente de Olise ya es brillante, pero el Bayern y su entorno apuntan a metas más altas. El extremo tiene la oportunidad de escribir una nueva página en Alemania: romper el récord de la Bundesliga de más asistencias en una sola temporada que anteriormente perteneció a Kevin De Bruyne.
Pero, más allá de los números en liga, existe un objetivo todavía más determinante: inspirar al Bayern hacia la gloria en la Champions League. La ambición del jugador no se limita al club, ya que en el horizonte también aparece la posibilidad de ayudar a Francia en el camino hacia el Mundial, un marco que incrementa el interés por su evolución y su impacto en los partidos grandes.
El debate de mercado: el “no” del Bayern y el valor de un proyecto
En paralelo a sus resultados, el nombre de Olise también se mueve en el terreno del mercado. En este contexto, el presidente honorario del Bayern, Uli Hoeness, lanzó una postura clara sobre la idea de que su equipo no debería contribuir a mejorar a rivales. En ese mensaje, puso el foco en el valor deportivo y en la prioridad de la identidad del club: el Bayern juega “para sus aficionados”, con una base enorme de seguidores.
Asimismo, se ha insistido en que el Bayern no debería contemplar la venta del extremo este verano, y mucho menos por una cifra por debajo del nivel que se considera apropiado para un jugador que, con apenas 24 años, parece estar en la rampa de consolidación hacia el estatus de superestrella.
Un ascenso que, según todos, “no ha terminado”
La narrativa que rodea a Olise se resume en una idea: su explosión no tendría techo inmediato. Apenas hace menos de dos años, Thierry Henry lo describió como un talento singular con margen de crecimiento, y hoy el impacto del extremo sugiere que esa evaluación era correcta. La pregunta ya no es si puede rendir, sino hasta dónde puede llegar.
Con el Bayern mirando a la Champions League y con la posibilidad de romper registros en la Bundesliga, Olise aparece como una pieza clave para un tramo decisivo de la temporada. Y, por cómo se está desarrollando su historia en Múnich, la sensación general es que lo mejor de su carrera con la camiseta bávara todavía está por llegar.
