El fútbol italiano atraviesa una etapa de transición especialmente delicada. La eliminación que dejó a Italia fuera de la fase final de la Copa del Mundo se convirtió en un golpe institucional y deportivo de gran magnitud, y desde entonces el país vive un proceso de cambios profundos dentro de la estructura federativa, con interrogantes sobre el rumbo de la selección y, en particular, sobre quién tomará las riendas del proyecto “azzurro” tras la era de Gennaro Gattuso.
Gravina confirma la renuncia y se abre una reorganización
En un giro decisivo, Gabriele Gravina confirmó su renuncia como presidente de la Federación Italiana de Fútbol. Su salida dispara una reorganización integral de cara al futuro inmediato, en un escenario donde el foco está puesto en el relevo técnico de la selección absoluta: primero se debe resolver quién dirigirá el equipo en el corto plazo y, después, quién será el entrenador permanente que suceda a Gattuso.
El interinato enciende el calendario: amistosos en junio
Con la incertidumbre sobre el entrenador definitivo, la Federación prepara un plan de transición para que la selección no pierda ritmo competitivo. Se espera que se nombre un técnico interino para dirigir los amistosos programados durante junio.
El nombre que aparece con más fuerza para ese rol es Silvio Baldini, una figura que asumiría el control del equipo mientras se definen las decisiones mayores vinculadas a la presidencia federativa y al proyecto técnico a largo plazo.
¿Cuándo se conocería al entrenador permanente?
- La designación del seleccionador definitivo se daría a conocer hacia finales de junio o a inicios de julio.
- El momento clave sería después de las elecciones presidenciales en la Federación.
Conte surge como favorito para volver: entusiasmo y contexto
En medio de ese proceso, Antonio Conte emerge como el candidato con mayor peso para comandar a la selección italiana. La posibilidad marcaría su regreso al plano internacional tras varios años alejado de ese escenario.
Conte, de 56 años, ha mostrado una clara disposición para asumir el reto por segunda vez en su carrera. Sin embargo, su situación contractual con Napoli también entra en la ecuación: el entrenador mantiene contrato con el club hasta junio de 2027.
El rol de De Laurentiis y la presidencia federativa
De acuerdo con el escenario que se comenta en el entorno del fútbol italiano, el presidente de Napoli, Aurelio De Laurentiis, no se opondría a una salida de Conte el próximo verano. Esta lectura cobra fuerza especialmente si Giovanni Malagò resulta elegido como nuevo presidente de la Federación Italiana de Fútbol.
Las elecciones están previstas para el 22 de junio, un día que se vuelve determinante no solo por el cambio institucional, sino por el efecto inmediato que podría tener sobre el futuro técnico de la selección.
Antecedentes de Conte con Italia: Euro 2016 y credenciales
Conte ya dirigió a la selección italiana entre 2014 y 2016. En ese ciclo consiguió clasificar a la fase final de la Eurocopa y llegar hasta los cuartos de final de Euro 2016. Italia quedó eliminada en esa instancia por Alemania, en una serie de penales.
Ese antecedente suele jugar a favor del técnico, porque permite imaginar continuidad en la forma de gestionar partidos de alta presión y, además, su historial refuerza su perfil dentro de la estructura federativa en un momento donde se buscan certezas.
Otros nombres en la lista: Allegri y Mancini, pero con obstáculos
A pesar del protagonismo de Conte, otros entrenadores también han sido vinculados al debate. Uno de ellos es Massimiliano Allegri, mientras que otro nombre que aparece es Roberto Mancini.
Por qué Allegri no termina de convencer
En el caso de Allegri, el principal impedimento sería su intención de mantenerse en el Milan. Esa continuidad reduce sus posibilidades de ocupar el puesto en una ventana tan sensible como la actual.
El caso Mancini: un precedente que pesa
En cuanto a Mancini, se recuerda su salida repentina para dirigir a la selección de Arabia Saudita en 2023. Ese antecedente genera dudas sobre su disponibilidad y sobre la estabilidad que podría aportar en un momento de alta tensión institucional.
Un periodo crítico para “los Azzurri”
La crisis por no clasificarse al Mundial no solo obliga a cambiar a nivel de gestión, sino también a definir con rapidez un liderazgo deportivo que devuelva confianza. El calendario de amistosos de junio y la posterior elección del entrenador permanente funcionan como etapas de un proceso que, en Italia, suele tener impacto inmediato en la percepción pública y en la manera de planificar la próxima etapa competitiva.
Con Gravina fuera y una transición presidencial en marcha, el desenlace técnico no se limita a elegir un entrenador: se trata de reconstruir el proyecto de la selección en un periodo que muchos describen como el más delicado de los últimos años.
