Oscar Gloukh: la gran promesa del Ajax tarda en brillar en la Eredivisie

Oscar Gloukh llegó a Ámsterdam con la etiqueta de gran promesa y una inversión cercana a los 15 millones de euros, pero ocho meses después su impacto en el Ajax es más bien discreto. El mediocampista israelí, llamado a ser una de las figuras del proyecto, apenas tiene protagonismo en el Johan Cruijff ArenA y su rol, por ahora, no se corresponde con las expectativas generadas. Su situación termina siendo un reflejo de un problema más amplio en la política de fichajes del club: demasiadas llegadas, poca consolidación y una falta de rumbo que cuesta caro.

Gloukh: fichaje caro y rendimiento lejos del plan

En julio, dentro del entorno del Ajax se hablaba con confianza sobre Gloukh. La idea era clara: sumar a un talento capaz de marcar una diferencia inmediata en la Eredivisie. Sin embargo, la realidad del presente es otra. El futbolista —con el dorsal habitual de las grandes responsabilidades ofensivas— no logra convertirse en pieza fija y su aparición en el once inicial es limitada.

En un equipo como el Ajax, donde la presión por rendir y adaptarse rápido es alta, no contar con minutos de forma regular suele ser el primer paso para que un fichaje pierda valor deportivo. Y, en este caso, Gloukh aún no ha encontrado el punto de conexión con el rol que se esperaba para él.

Otro golpe en el mercado: Raúl Moro también se fue

La historia no queda solo en Gloukh. Raúl Moro, otro de los fichajes de verano que requería una inversión importante, tampoco acabó de consolidarse en Ámsterdam. En enero tomó la decisión de marcharse a Osasuna, donde buscó un nuevo escenario para relanzar su carrera.

El contraste entre la inversión realizada y el recorrido final dentro del Ajax alimenta la lectura de que ambos futbolistas se han convertido en símbolos de un mercado que no termina de funcionar como debería.

Un ciclo de fichajes sin resultados sostenidos

Desde la salida de Marc Overmars en 2022, el Ajax ha incorporado a más de 40 jugadores. Es decir: el club ha intentado renovar su plantilla de manera constante, con la esperanza de encontrar el equilibrio entre talento, competitividad y proyección.

Pero, con el paso del tiempo, el balance no es el esperado. El único fichaje que suele considerarse un acierto claro es Jordan Henderson. Lo llamativo es que el mediocampista inglés no llegó como parte de una estructura técnica ya consolidada de manera permanente, sino a través de Kelvin de Lang, director interino.

La raíz del problema: cambios constantes y falta de un plan técnico estable

El problema, más que nombres, parece estar en el sistema. Con frecuencia, dentro del Ajax se ha producido una rotación de decisiones deportivas y cambios de dirección. Esa inestabilidad repercute directamente en la planificación: cuando el club no mantiene una línea clara, es más difícil construir un estilo de juego consistente y, por extensión, fichar perfiles que encajen desde el primer día.

De fondo también aparece otra cuestión: durante demasiado tiempo, la idea de “orden” y “estructura” habría quedado en un plano más teórico que práctico. Se intentan organizar procesos, pero si el modelo no se traduce en una estrategia futbolística coherente, los jugadores terminan llegando a un terreno inestable.

Entrenadores que cambian el enfoque y perfiles que se mueven

Otro factor clave es el papel de los entrenadores. Cuando cambian con regularidad, también varía la forma de exigir, los roles sobre el campo y el tipo de futbolista que encaja en cada planteamiento. En ese escenario, los perfiles que el Ajax busca pueden terminar moviéndose con el tiempo, y las incorporaciones no siempre se integran con eficacia.

Así, un jugador puede llegar con una idea concreta y, con el cambio de contexto, esa función se reduce o se transforma. El resultado suele ser el mismo: menos continuidad y dificultades para consolidarse.

El ejemplo de Francesco Farioli: el contexto lo cambia todo

La influencia del entrenador también se observa en el rendimiento de algunos fichajes recientes. Bajo Francesco Farioli, varios jugadores han mostrado un nivel más competitivo. En cambio, con entrenadores anteriores, la valoración había sido más baja o los futbolistas no lograban adaptarse al impacto que se les pedía.

Esto subraya una idea esencial en el fútbol: el talento por sí solo no garantiza la efectividad. La forma de jugar, la confianza, la posición exacta y el entorno táctico determinan si una incorporación despega o se queda en el banquillo.

De cara al futuro: el Ajax necesita recuperar una base estable

El diagnóstico que se desprende del momento actual es exigente. El Ajax, en comparación con años recientes en los que contaba con Van der Sar, Overmars y Ten Hag, hoy parece carecer de una estabilidad futbolística que sostenga tanto la toma de decisiones como la integración de los fichajes.

Mientras antes la coherencia permitía que el proyecto creciera con menos fricción, ahora cuesta encontrar esa claridad. Y en un club con la identidad del Ajax —formación, estilo reconocible y presión por competir—, la falta de un cimiento firme termina pasando factura en el campo.

En ese contexto, la historia de Gloukh no es solo la de un jugador que no termina de explotar: es la de un Ajax que todavía busca el equilibrio entre inversión, planificación y continuidad deportiva.

Tomás Aguirre

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