El Liverpool de Arne Slot quedó prácticamente borrado del mapa en el cuarto de final de la Copa de Inglaterra: en su visita al Etihad Stadium cayó 4-0 ante el Manchester City, un resultado que se explica en gran parte por la exhibición de Erling Haaland, autor de un triplete. Para completar el golpe, Mohamed Salah falló un penal cuando el partido ya estaba encarrilado, y el City además extendió un récord histórico en la competición. Pep Guardiola, suspendido, siguió el encuentro desde las gradas.
Un City que castigó sin concesiones
El arranque del partido tuvo a Liverpool con mejor ritmo y control de la pelota, pero el City fue ganando terreno con el paso de los minutos y, sobre todo, con eficacia en la zona de definición. En el Etihad, Slot apostó por una alineación con presencia neerlandesa limitada: los titulares fueron Virgil van Dijk y Ryan Gravenberch, mientras que Cody Gakpo y Jeremie Frimpong, descartados por lesión con la selección de Países Bajos esta misma semana, comenzaron en el banquillo y entraron en la segunda mitad.
En el lado de Guardiola, el equipo fue dirigido por el asistente Pepijn Lijnders. Tijjani Reijnders apareció tras los 70 minutos, mientras que Nathan Aké se quedó en el banquillo.
El City se adelantó con dos golpes antes del descanso
La primera gran ocasión llegó pasados los 15 minutos. Giorgi Mamardashvili envió un pase largo para dejar a Mohamed Salah mano a mano con el portero. Sin embargo, el delantero egipcio tardó demasiado en definir y Abdukodir Khusanov logró cerrarle el espacio, frustrando la posibilidad de ponerse por delante.
Tras esa oportunidad, el partido cambió de guion. Después de que Ekitiké desperdiciara otra ocasión clara, el Manchester City aceleró y encontró premio justo antes del final del primer acto. En el minuto 39, Van Dijk derribó a Nico O’Reilly dentro del área y Haaland no falló desde los once metros, abriendo el marcador con frialdad.
Aún no se había asentado el golpe en Liverpool cuando City volvió a marcar antes del descanso. Haaland completó el 2-0 al transformar con precisión un centro en el área, dejando un marcador muy difícil de remontar para Slot.
El vestuario fue clave: el entrenador del Liverpool tuvo trabajo de “reacción” al llegar al descanso con el partido muy cuesta arriba.
Un segundo tiempo sin respuesta: 3-0 y sentencia
La segunda mitad empezó con una idea clara: el City no se conformaría con la ventaja. En el minuto 50, Cherki habilitó a Semenyo para encararse hacia portería y el remate llegó con serenidad, estableciendo el 3-0. Desde ese momento, Liverpool perdió claridad y profundidad, y ya no consiguió ajustar el partido al ritmo que necesitaba.
Poco después, llegó el cuarto tanto y con él la confirmación definitiva de la debacle. Haaland completó su triplete tras una jugada por la izquierda: el balón pasó por Doku y O’Reilly hasta encontrar al delantero, que definió junto al larguero para el 4-0. El Etihad podía mirar el tramo final con tranquilidad.
Récord del City en la FA Cup y el penal fallado por Salah
En la recta final, el partido perdió intensidad, aunque Liverpool todavía tuvo una opción para maquillar el resultado. Salah se hizo cargo de un penal desde los 11 metros, pero su ejecución fue detenida por James Trafford.
Con este triunfo, el Manchester City celebró también un dato histórico: su racha en la Copa de Inglaterra se amplió hasta dieciocho partidos consecutivos ganando. El récord se remonta a 1881, y deja a la escuadra dirigida por Guardiola (observando desde las gradas por sanción) como la que más seguidas victorias encadena en la historia de la competición.
Resultado final: 4-0 que deja a Liverpool tocado
El 4-0 no solo elimina a Liverpool de la FA Cup en cuartos, sino que también evidencia la diferencia entre ambos equipos en el día de la precisión. Haaland marcó el camino con un triplete, el City gestionó los momentos clave —especialmente antes del descanso y al inicio del segundo tiempo— y, pese al penal fallado por Salah, el Manchester City cerró el encuentro con una victoria contundente y cargada de historia.
