Khvicha Kvaratskhelia vive una temporada que, por calidad y efectividad, ya ha empezado a escribir su propio guion para el Balón de Oro. El detalle que incomoda a algunos es ajeno a su fútbol: Georgia no se clasificó para el Mundial y, por lo tanto, el extremo del PSG no podrá ni pisar el torneo de verano en Norteamérica ni aspirar a levantar el trofeo. Aun así, cuando se repasa lo ocurrido en la Champions League, la conversación sobre su candidatura no solo no se apaga, sino que gana argumentos.
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Históricamente, el Mundial pesa mucho en las votaciones del Balón de Oro. Sin embargo, que Kvaratskhelia no pueda participar este verano no implica que esté condenado a quedarse fuera del debate. Si el “wing wizard” —ese jugador inclasificable capaz de desequilibrar con un regate y una decisión— vuelve a firmar una actuación determinante el sábado en la final de la Champions League contra el Arsenal, sus números y su impacto podrían bastar para que el trofeo individual termine recalando en sus manos.
Además, su presente en Europa es, sencillamente, de candidato: ha sido uno de los futbolistas más decisivos del torneo y, con sus cifras, se ha convertido en una pieza central del PSG en una nueva final consecutiva.
PSG: Kvaratskhelia, el motor ofensivo (y no el único)
En el PSG de esta temporada, la figura que más ha destacado en el tramo decisivo no ha sido Ousmane Dembélé, sino el propio Kvaratskhelia. El georgiano se mantiene en su posición preferida por el carril izquierdo, pero su influencia va mucho más allá de “ser el extremo que encara”: su participación en el juego ofensivo y su contribución defensiva le han hecho aún más valioso en los partidos grandes.
- Es el jugador con más goles en los que ha participado directamente en esta Champions League: 16 (10 propios y varias asistencias).
- Solo en la fase eliminatoria anotó siete goles.
- En el doble duelo de octavos contra el Chelsea, en el que el PSG goleó 8-2, volvió a ser determinante.
- En el cuarto de final ante el Liverpool, en el Parc des Princes, sumó su tercer premio consecutivo de “Jugador del Partido”.
Pero si hay un partido que terminó de elevar su candidatura fue el gran choque contra el Bayern Múnich, también en el Parc des Princes: la eliminatoria se resolvió con un 5-4 épico y, a partir de ahí, Kvaratskhelia quedó señalado como uno de los grandes nombres a seguir de cara al Balón de Oro.
La Champions League como argumento definitivo
El debate se vuelve aún más interesante porque el Balón de Oro ahora se sostiene sobre la temporada completa a nivel de clubes, no solo sobre el desempeño en una parte del año. En ese contexto, el rendimiento del PSG en la máxima competición tiene peso extra: no se trata únicamente de “hacer goles”, sino de hacerlo cuando el nivel sube, cuando el rival aprieta y cuando cada error cuesta caro.
Kvaratskhelia, además, llegó a la fase decisiva con una racha que asusta a cualquier defensa. Con su asistencia a Dembélé en el partido de vuelta contra el Bayern en el Allianz Arena, se convirtió en el primer futbolista en registrar participación en gol en siete encuentros consecutivos dentro de la fase eliminatoria de la Champions League.
Clarence Seedorf y el “Kvaradona”: técnica, pero también cabeza
La calidad técnica de Kvaratskhelia no es una novedad: desde su llegada a la élite, sus regates han provocado comparaciones incluso con leyendas. En su caso, el apodo “Kvaradona” (por el estilo y la magia que recuerda a Diego Maradona) se ha instalado en el imaginario futbolístico. Luis Enrique incluso ha reconocido que lo utiliza.
Pero el matiz que más valoran quienes lo observan es su mentalidad. Clarence Seedorf lo definió con una frase contundente: Kvaratskhelia es “el mejor jugador del mundo” y, además, “solo va a mejorar”. Y añadió que no depende de una banda fija, porque entiende el juego y sabe qué hacer en cada situación, cargando al equipo en momentos clave y marcando diferencias tanto en el mediocampo como en ataque.
PSG y Luis Enrique: la transformación defensiva
Hay otro elemento que refuerza su candidatura: Kvaratskhelia ya no es solo un extremo de desborde. En su etapa en el Napoli, admitió que descuidaba tareas defensivas. En París, en cambio, la evolución ha sido clara.
Luis Enrique ha sido la pieza que, según el propio jugador, aceleró su crecimiento. Kvaratskhelia ha destacado que el entrenador le cambió la forma de entender el rol dentro del equipo: ahora defiende con más intensidad, se exige incluso cuando el partido no “parece” necesitarlo y trata de dar el máximo en cualquier momento.
El resultado es un futbolista más completo: cuando no está superando rivales, está presionando, cerrando líneas y convirtiendo cada minuto en una pesadilla para el rival durante los 90 minutos.
Dembélé también tiene argumentos… pero el presente marca diferencias
Ousmane Dembélé no está fuera del radar. De hecho, es un candidato real para retener el Balón de Oro, especialmente porque el Mundial le podría dar todavía más protagonismo: es titular seguro con Francia, uno de los favoritos para el torneo.
Además, Dembélé ya mostró su impacto en el escenario grande: el 14 de abril, en Anfield, marcó doblete en el 2-0 del PSG sobre Liverpool. Y en Champions League, su papel fue clave en la primera gran victoria del club en la competición, con cuatro goles y cinco asistencias en la fase eliminatoria.
Sin embargo, el argumento de Kvaratskhelia es que su nivel ha sido más constante y más determinante en el “final de temporada”, justo en el momento donde se decide todo.
Arsenal, Budapest y la posibilidad de llegar “sin Mundial”
De cara a la final de Champions League en Budapest ante el Arsenal, el mensaje desde el fútbol inglés también llega con una idea clara: hay un jugador del PSG que debe preocupar especialmente. Ray Parlour, leyenda del Arsenal, ya lo identificó como el futbolista que más debería vigilar el equipo de Mikel Arteta.
La razón es simple: si Kvaratskhelia mantiene su racha y vuelve a ser decisivo en un partido que vale un título europeo, su salto en la clasificación del Balón de Oro podría ser inmediato, incluso por encima de rivales que sí estarán en el Mundial.
Y hay un precedente que siempre se menciona cuando el Mundial amenaza con “imponer” su lógica: cuatro de los siete ganadores del Balón de Oro en años de Mundial también se llevaron el trofeo. Zinedine Zidane (1998), Ronaldo (2002), Fabio Cannavaro (2006) y Lionel Messi (2023, ligado al Mundial de 2022 que se retrasó). Luka Modric es otro caso particular: ganó el Balón de Oro principalmente por su Golden Ball en Rusia 2018.
Messi y Cristiano: no siempre gana el campeón del mundo
La historia individual también ofrece consuelo para Kvaratskhelia. Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, por ejemplo, no ganaron el Mundial en 2010 y 2014, respectivamente, e incluso tuvieron un desempeño discutible en el torneo. Aun así, ambos terminaron llegando a la cima del Balón de Oro.
Por eso, el argumento final es directo: aunque Kvaratskhelia no sea campeón del mundo este año, todavía puede ser el ganador del Balón de Oro. Solo necesita una exhibición más —brillante y decisiva— en la Champions League. Y si la final contra el Arsenal le vuelve a quedar grande, su nombre podría convertirse en el candidato más difícil de discutir.
