Arne Slot, entrenador del Liverpool, dejó claro que no siente ningún tipo de arrepentimiento por la forma en que gestionó la situación de Mohamed Salah. El técnico neerlandés insistió en que la decisión de abandonar el club al término de la actual temporada es algo que corresponde únicamente al propio futbolista, y que no es su papel explicar los motivos ni el momento exacto de su salida.
“Es una decisión personal”
En su primera comparecencia mediática tras el anuncio de Mohamed Salah, Slot evitó entrar en detalles sobre por qué y cuándo se tomó la determinación de marcharse. Su postura fue contundente: considera que ese asunto debe explicarlo Salah directamente, especialmente al tratarse de una salida anunciada con doce meses de antelación respecto al final de su contrato.
La polémica y la etiqueta de “villano”
El técnico también fue cuestionado sobre la percepción de algunos sectores que lo señalan como el “villano” en el desenlace de Salah. La pregunta se apoyó en lo ocurrido en diciembre, cuando el egipcio criticó públicamente al club tras el partido ante el Leeds, señalando que no se sentía vinculado al proyecto bajo su dirección.
Slot respondió con una referencia directa al clima existente entre una parte del entorno: “Pero esa es la impresión general, ¿no?”, sugiriendo que su imagen entre ciertos aficionados se vio afectada por los tropiezos de la temporada.
Balance del curso: decisiones que podrían ser mejores
Aunque reconoció que, mirando el año y medio (y en realidad un poco más) que lleva trabajando con el equipo, hay decisiones que podrían haberse gestionado mejor, Slot subrayó que su evaluación no está ligada específicamente a la manera en que trató este tema con Salah.
En sus palabras: “Estoy satisfecho con la forma en la que lo manejé”. Y añadió que, al revisar el conjunto del proceso, prefiere no vincular su balance personal con el caso concreto del delantero.
“No habría querido irse si no jugaba”
Slot argumentó que sería ilógico pensar que Salah habría decidido marcharse por no tener minutos. El entrenador recordó un episodio concreto: el partido de visita contra West Ham en abril de 2024, cuando Salah no jugó bajo el mando de Jürgen Klopp. Slot afirmó que, en aquel momento, el egipcio no tomó la decisión de irse, lo que, a su juicio, desmiente la idea de que su salida depende exclusivamente de aparecer o no en el once.
Además, añadió una idea central: suponer que si un jugador no participa en ciertos encuentros entonces “de repente” querrá marcharse es una suposición que puede o no ser cierta. Y sostuvo que la historia reciente demuestra lo contrario: Salah atravesó situaciones similares antes y, pese a ello, completó una campaña extraordinaria.
La posible ruptura, en manos de Salah
El debate también se centró en si el distanciamiento mencionado por el jugador tras los hechos de diciembre pudo ser el detonante de su salida. Slot evitó dar por válido ese relato y volvió a insistir en que no corresponde a terceros interpretar las intenciones del futbolista.
“Solo Salah puede hablar de eso”, señaló. Y explicó que suponer que quería marcharse únicamente porque estuvo fuera durante seis días no necesariamente es exacto. El técnico mostró cautela: cree que el propio Mohamed Salah compartirá en algún momento sus razones, pero remarcó que no es su lugar especular.
El adiós en verano y el contexto del contrato
Finalmente, Slot rechazó la idea de que permitir la salida de Salah este verano como transferencia gratuita sea una señal de comodidad del club con el adiós. Para el entrenador, la decisión pertenece al jugador y responde a su propio criterio.
“Esas son tus palabras”, contestó, y añadió que Mohamed Salah merecía tener el derecho de determinar cuándo consideró que debía irse. Slot recordó la contribución del egipcio al Liverpool y concluyó que, una vez más, la determinación final es suya: “Eso es lo que ha hecho”.
Con la salida anunciada para el final de la temporada actual y con el técnico evitando profundizar en motivos y tiempos, el foco se mantiene en lo que Salah decida explicar y en cómo el Liverpool afrontará lo que resta de curso con la ausencia de una de sus figuras más decisivas.
