El lateral marroquí Omar El Hilali, futbolista del Espanyol, alzó la voz con firmeza para condenar los cánticos racistas que se escucharon en un amistoso reciente entre las selecciones de España y Egipto, disputado en el estadio del club catalán. El jugador no solo expresó su rechazo a los mensajes discriminatorios, sino que también pidió que se actúe con rigor y que los responsables asuman consecuencias.
Condena clara y llamado a actuar
En sus declaraciones, El Hilali sostuvo que lo ocurrido quedó evidenciado en imágenes y que, aunque no quiso precisar el número exacto de implicados, sí afirmó que se trató de una minoría dentro del conjunto de asistentes. En esa línea, aseguró que “la acción necesaria” debe ponerse en marcha tras la identificación de lo sucedido.
El lateral también remarcó el carácter lamentable de los cánticos, independientemente del grupo religioso al que fueran dirigidos. Subrayó que estos mensajes son una falta de respeto hacia una religión practicada por una gran cantidad de personas y, en general, hacia cualquier credo en el mundo.
“Que se escuche una minoría no lo hace menos grave”
El Hilali amplió su postura señalando que, aunque durante un partido la atención está puesta en el juego y el ambiente, los cánticos racistas terminan afectando. Además, lanzó un mensaje contundente a la hora de hablar de responsabilidades, insistiendo en que quienes provocan este tipo de situaciones deben rendir cuentas.
En ese contexto, hizo una reflexión sobre la repercusión emocional que tendría para un futbolista ver cómo se repiten estos episodios en un estadio. “Si yo estuviera en el lugar de Lamine Yamal, seguramente me molestaría”, afirmó, aludiendo al impacto que puede generar en los jugadores, especialmente cuando se trata de actitudes discriminatorias.
Experiencia personal y rechazo a generalizaciones
Sobre el racismo en el fútbol y, en particular, en los estadios españoles, El Hilali explicó que, por su experiencia personal, no considera a España como un país racista. Aun así, reconoció que existen incidentes aislados que no deben minimizarse.
Su mensaje fue claro: no se pueden extrapolar las acciones de unas pocas personas para etiquetar a un país entero. Según su visión, lo ocurrido debe tratarse con seriedad, pero sin caer en generalizaciones que desdibujen el contexto real.
Confianza en el proceso y postura prudente
El marroquí recordó que él mismo ha vivido situaciones racistas en el pasado. Sin embargo, optó por mantener cautela respecto a detalles adicionales mientras el caso no esté completamente resuelto.
Por ello, insistió en que no hará más comentarios hasta que el asunto quede “100% resuelto”, mostrando confianza en la vía legal y en la actuación correspondiente.
Respeto como base del fútbol
El Hilali cerró su intervención con una idea que resume el fondo de su mensaje: antes de ser futbolistas, las personas deben tratarse con dignidad. Para el jugador, sin respeto no hay sentido en el fútbol, porque el deporte no puede funcionar como excusa para la discriminación.
