El entrenador portugués Sérgio Conceição, técnico del Al-Ittihad de Yeda, atraviesa este temporada un escenario especialmente complicado: la disciplina dentro del plantel se ha convertido en un problema recurrente. La preocupación se elevó en el último partido del viernes por la noche ante Al-Hazm, en la Roshen Professional League, cuando Moussa Diaby vio la tarjeta roja durante el primer tiempo, dejando al equipo en desventaja numérica.
Una crisis que crece con cada expulsión
La seguidilla de tarjetas rojas no solo aumenta la presión sobre el cuerpo técnico, sino que también afecta la estabilidad del equipo dentro del campo. Cuando un futbolista es expulsado, el conjunto pierde opciones tácticas, se reorganiza a la carrera y suele ceder terreno, lo que puede cambiar el ritmo del partido y la confianza del grupo. Conceição ahora tiene el desafío de contener la crisis y recuperar el orden competitivo antes de una serie de compromisos decisivos.
El mensaje de Conceição tras el partido
En la conferencia de prensa posterior al encuentro, el entrenador dejó claro que su objetivo no es “aguantar” expulsiones, sino evitarlas. Sus palabras fueron contundentes:
“No quiero que juguemos con desventaja numérica. En algunos partidos tuvimos suerte y aun con una expulsión logramos sacar un resultado positivo, pero no les pido a los jugadores que cometan este tipo de faltas. Estoy en contra de los choques violentos: queremos competir con fuerza y con buen ánimo, sin caer en la imprudencia.”
Presión, redes sociales y decisiones impulsivas
Conceição también señaló que la presión constante sobre los futbolistas —tanto dentro del terreno de juego como fuera de él, con críticas y exposición en redes sociales— puede empujar a algunos a tomar decisiones equivocadas. Esas determinaciones, en momentos de tensión, terminan derivando en acciones que el reglamento sanciona con tarjeta roja.
Disciplina como base, rendimiento como objetivo
A pesar del contexto adverso, el técnico remarcó que el Al-Ittihad busca mantener la disciplina como principio, al mismo tiempo que intenta sostener una actuación sólida y una actitud combativa. La idea, según su enfoque, es no perder la intensidad ni el carácter, pero evitando los gestos que puedan romper el equilibrio del equipo.
Los números: siete rojas y seis directas
El problema disciplinario del Al-Ittihad ya tiene cifras claras en la temporada: el equipo ha acumulado siete expulsiones, y seis de ellas han sido directamente con tarjeta roja (sin pasar por una amonestación previa). La última se produjo con Moussa Diaby, quien fue expulsado en el minuto 34 del primer tiempo del partido ante Al-Hazm, tras una entrada temeraria sobre un rival.
Con este panorama, el foco inmediato para Sérgio Conceição será doble: corregir conductas que derivan en sanciones y proteger al equipo de una dinámica que, partido a partido, puede hacerse cada vez más difícil de revertir.
