La victoria del Manchester City por 2-0 ante el Arsenal en la final de la Copa de la Liga (Carabao Cup) dejó mucho más que un marcador: también abrió debate en torno a las celebraciones de Rayan Cherki, quien vivió un momento de protagonismo con el balón y, después del pitido final, con gestos que varios aficionados “gunners” interpretaron como arrogantes. En medio del ruido, Thierry Henry salió en defensa del futbolista, insistiendo en que el campeón tiene derecho a disfrutar el triunfo.
Henry respalda a Cherki tras el 2-0 ante el Arsenal
El impacto emocional del partido se sintió especialmente en el entorno del Arsenal, donde algunos sectores señalaron las formas de Cherki durante la celebración posterior al encuentro. El mediapunta, con un rendimiento destacado y una capacidad creativa que lo ha convertido en una pieza importante, terminó siendo el foco de la controversia.
Henry zanjó el asunto con una postura directa: si el equipo pierde, la reacción del ganador no debería ser motivo de discusión. El exdelantero recordó que, en una final, los futbolistas suelen expresar la euforia como parte del significado del partido.
“All I know is my team lost, he won, and he can take as many selfies as he wants. For me, it’s not even a discussion”, resumió Henry, marcando el contraste entre la frustración del perdedor y la celebración del vencedor. Y añadió una valoración sobre el jugador: Rayan Cherki, en su criterio, es “especial” y está destinado a protagonizar acciones de alto impacto.
Henry también recordó su experiencia previa con Cherki en otro contexto: lo tuvo como futbolista con la selección francesa en los Juegos Olímpicos, reforzando la idea de que su talento tiene margen para “hacer cosas fuera de lo común”.
La Carabao Cup se va a Manchester: Arteta debe levantar la cabeza
Con la Carabao Cup encaminada rumbo a Manchester, Henry lanzó un mensaje claro al Arsenal de Mikel Arteta: el golpe por perder una final no puede convertirse en una distracción para el resto de los objetivos. La lectura del exjugador es que la temporada todavía ofrece frentes decisivos y que la respuesta mental resulta determinante.
Para sostener su argumento, Henry recurrió a una etapa histórica: el Arsenal de la temporada 2003-04, conocida por el apodo de “Invincibles”. En aquel ciclo, el equipo también vivió contratiempos en competiciones de copa en un lapso corto, y aun así mantuvo el enfoque necesario para competir en lo grande.
“It’s a competition that we lost, now go and try to win the league, and see what you can do in the Champions League and FA Cup”, planteó Henry como hoja de ruta: una vez que una competición se pierde, el siguiente paso es buscar el rendimiento máximo en los torneos que quedan.
Resiliencia y “un partido a la vez”
Henry insistió en que el factor diferencial, incluso después de una final perdida, es la fortaleza mental. Su referencia a Barcelona fue otro punto de apoyo: habló de una situación en la que su equipo ganó el triplete, pero aclaró que con el Arsenal no se dio ese desenlace. Aun así, subrayó que la mentalidad se sostuvo bajo una idea: competir con el enfoque de “un partido a la vez”.
En este contexto, explicó también qué vio en la final desde la perspectiva del City: el Manchester City necesitaba respuestas tras lo que ocurría en la Premier League, y en la final las encontró. Ahora, el interrogante es si esa actuación terminará afectando o no la pelea por el título en la liga.
El Arsenal mira al Etihad: “Hay que corregir”
Henry no pasó por alto el estado de ánimo del plantel del Arsenal tras el encuentro. Señaló que los futbolistas conversaron tras el partido y mostraron decepción, algo esperable al perder una final.
Su recomendación fue igualmente práctica: “no queda otra” que levantarse, aprender del golpe y, cuando el Arsenal vuelva a enfrentarse al City en el Etihad Stadium, corregir lo que haya que corregir para cambiar el guion.
Zubimendi y las críticas: Henry pide paciencia
Además, Henry se refirió a la situación de Martin Zubimendi, que ha recibido críticas desde su llegada al Arsenal. El mediocampista no ha logrado convencer a todos los aficionados en el Emirates Stadium desde que se incorporó, y ese escrutinio se ha convertido en un tema recurrente.
Henry pidió paciencia y recordó que la duda inicial también existió con jugadores que luego se consolidaron como referentes. Puso un ejemplo directo: Rodri, cuando llegó a la Premier League, también enfrentó cuestionamientos al principio.
“La gente habla” y el reto es demostrar al final
Para reforzar su postura, Henry describió cómo la conversación pública en el fútbol suele ir rotando: primero se habla de Bukayo Saka, luego de Odegaard, después de Gyokeres, también de equipos como Chelsea, de Cole Palmer, incluso del arbitraje. En ese flujo constante de debate, Zubimendi sería el nuevo foco.
Henry sostuvo que las críticas no son un fenómeno exclusivo del jugador, sino una consecuencia del entorno: cuando un equipo está arriba en la tabla, la atención aumenta y el margen de tolerancia a los cuestionamientos se reduce.
Su mensaje final fue una invitación a no bloquearse ante la presión: “he estado ahí”, dijo, y por eso animó a abrazar la crítica con la intención de que, al final, el rendimiento permita callar a quienes dudan.
