Davide Ancelotti, hijo y asistente de Carlo Ancelotti, dejó una historia que retrata a la perfección el nivel de exigencia que, según él, marcó una época en el Real Madrid y que también explica por qué Cristiano Ronaldo siguió siendo una referencia incluso ya en la recta final de su carrera. El relato arranca en 2014, justo el año en el que el portugués ganó su tercer Balón de Oro tras una temporada decisiva en España.
Los mejores casas de apuestas en Argentina
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Casino y apuestas deportivas con paquete de bienvenida en pesos argentinos.
Promoción de registro con balance extra y giros para slots destacados.
Bono de bienvenida para nuevas usuarias en apuestas deportivas y casino.
Bono para nuevas usuarias en apuestas deportivas por primer depósito.
Promo para Argentina en pesos: refuerzo en fútbol local, NBA y deportes con mercados combinados.
Bono de bienvenida de casino para nuevos usuarios en Argentina; aplica términos del operador.
La anécdota se remonta a 2014, cuando Ronaldo superó a Lionel Messi y Manuel Neuer para conquistar su tercer Golden Ball. Davide explicó que la celebración del delantero fue breve y, sobre todo, controlada por el propio jugador.
“Cuando ganó el Balón de Oro en 2014, Cristiano brindó con una copa de champagne para celebrar”, contó Ancelotti. Pero el gesto festivo duró poco: ya en la primera sesión de entrenamiento, pidió realizar un trabajo adicional para compensar y “quemar” las calorías.
Más allá del detalle, el punto central del mensaje es claro: esa obsesión por el estado físico y la regularidad competitiva sería una de las claves que mantuvo a Cristiano en la cima durante años, incluso entrando en su etapa de los 40.
Una exigencia que “contagiaba” en el vestuario del Real Madrid
Davide también habló de cómo ese nivel de competencia no se quedaba en el campo de juego. De acuerdo con su experiencia, se vivía en cada actividad del día: en los entrenamientos, en la preparación y en la manera de competir incluso fuera del césped.
El ex entorno madridista, según describió, estaba atravesado por una mentalidad de “ganar en todo”, aunque a veces podía rozar la exageración. Para ilustrarlo, recordó dos escenas llamativas.
- En una ocasión, dos futbolistas (cuyos nombres prefirió no mencionar) disputaron un partido de bádminton de madrugada —a las cuatro de la mañana— tras un duelo como visitantes, porque había una apuesta de por medio.
- En otro episodio, el equipo llegó a tener que desarmar una cancha donde se mezclaban fútbol y tenis, ya que los partidos se habían vuelto demasiado intensos.
Perfeccionistas: Kroos, Modric y el detalle de las medias
Cuando le pidieron identificar a los mejores jugadores con los que trabajó, Davide no tardó en destacar el perfil de mediocampistas que definieron un estilo en el Bernabéu. Primero mencionó a Toni Kroos y después se detuvo especialmente en Luka Modric, de quien contó una anécdota muy concreta.
“Modric siempre jugaba con algunas medias debajo de las del Real Madrid”, explicó. “Un día, en el estadio de Rayo, el utilero —que era como un hermano para él— olvidó llevárselas. Luka se enfadó muchísimo. Eran jugadores perfeccionistas”.
El mensaje se repite: no se trataba solo de talento, sino de una disciplina minuciosa que tocaba cada aspecto del rendimiento.
Rumbo al Mundial 2026: el reto de Brasil y la cultura de competir
En el plano actual, Davide Ancelotti prepara su rol como asistente de Carlo Ancelotti en la selección de Brasil de cara al Mundial 2026. Para el brasileño—o mejor dicho, para quien hoy trabaja en el entorno de la Selecao—, el cambio de dinámica implica nuevas presiones: no solo dirigir, sino adaptarse a una identidad futbolística particular.
Davide recordó que, tras una etapa como entrenador principal en Botafogo, ahora está plenamente integrado al cuerpo técnico de su padre. El objetivo es grande: pelear por la gloria en Estados Unidos, México y Canadá.
¿Qué busca para su futuro y qué espera del Mundial?
Sobre sus planes inmediatos, Davide dejó abierta la puerta a volver a dirigir a nivel de club, aunque con un matiz: espera decidir con tiempo.
“Ahora viene el Mundial junto a mi padre. Después espero encontrar un club que me ilusiona. Ya tengo algunas ofertas sobre la mesa y quiero decidir antes del torneo, pero veremos”, señaló.
La responsabilidad del “verde y amarillo”
En cuanto a Brasil, su lectura sobre la presión y la pasión fue contundente. A su juicio, fuera de Italia no siempre existe una cultura tan marcada de competir “a toda costa”, pero lo que vivió en Brasil —tanto en la selección como en Botafogo— le dejó una impresión enorme.
“Todos quieren ganar, y cuando ves la camiseta verde y amarilla no puedes evitar sentir una gran responsabilidad”, concluyó.
