Las hermanas Tijé Capi, hijas del reconocido líder Arasaire José Tijé, fallecido recientemente, tienen muy presente que continuar el camino iniciado por su padre debe ser una prioridad central en sus vidas. Seguir trabajando por el desarrollo y bienestar de la comunidad, por preservar ese rincón de vida y paz. Ruth Tijé, la quinta de las seis hermanas, regresó a Arasaire para quedarse y, allí, cumplir sus sueños. Conoce y escucha su historia a través del siguiente podcast de la serie ‘Amazonía Es Mujer’

Por: Beatriz García Blasco – CAAAP

Es necesario escuchar al otro. Escucharle, considerarle y tratarle como un igual, porque lo es. Así piensa Ruth Tijé Capi, mujer joven y con las ideas muy claras del pueblo Arasaire, en la región Madre de Dios. Para ella, la principal barrera a derribar es la falsa creencia de que “el indígena no tiene ideas, no puede, no es inteligente, es un analfabeto” y tantas denominaciones similares que persisten en el imaginario colectivo. “Eso es lo que se cree, pero sin embargo el indígena es capaz, sí puede hacer muchas cosas, y eso se viene demostrando”, concluye su idea.

La capacidad y la valentía de Ruth se inspiran principalmente en su padre. Fallecido en el mes de julio a causa del Covid-19, el recuerdo y las enseñanzas de don José Tijé, quien fuera fundador de la comunidad Arasaire y destacado líder de la Federación Nativa del Río Madre de Dios y Afluentes (FENAMAD), están y estarán siempre presentes. “Si yo vine, si regresé a mi comunidad fue por mi papá, para estar cerca de él, quería estar con él, era algo que me llamaba. Recuerdo que cuando aún estaba soltera íbamos a cazar y a pescar juntos. No sé bien porqué, pero me llamaba regresar; de repente lo tenemos dentro, en el espíritu, ¿no?”, reflexiona Ruth, “y es que cuando era niña mi papá más estaba viajando, enseñando a la gente, capacitándose, animándoles a crear y titular sus comunidades…”.

Con la idea de regresar para hacer de su comunidad un lugar mejor es que Ruth ingresó en la carrera de Guía Oficial de Turismo. Cuenta que su sueño, desde niña, era crear un circuito turístico y un pequeño jardín botánico. “Creo que el turismo es una de las pocas formas para desarrollar nuestra comunidad sin crear ningún conflicto social, además es la manera de que la comunidad sea bien vista”, opina. Continuar trabajando para honrar la memoria de su padre es una de las máximas en su vida. Y también en las de sus otras cinco hermanas. “Tenernos el sueño de que nuestra familia tenga mejores condiciones de vida, que nuestra comunidad progrese… Haciendo recuento creo que hemos logrado varias cosas haciendo gestiones y buscando aliados, como Cáritas y otras organizaciones”, recapitula.

A Ruth no le agrada que le definan como lideresa, pues es un término que la posicionaría por encima del resto. Ella no se ve así. De hecho, se define como “una hermana más, una comunera más” para la que el bosque, -“aunque ahora ya no hay tanto”- es siempre sinónimo de vida y de paz. Por eso cuando comprueba cómo se le hace daño, por sus venas corren dos sentimientos: tristeza e impotencia. Un sentir que se suma a la realidad de injusticia y olvido, pues “el Estado brinda más facilidades a los foráneos que a los nativos”.

  • Ruth, ¿alguna vez se sintió discriminada por ser indígena?
  • Discriminada, ¿en qué sentido?
  • Quizás cuando le toca participar en reuniones importantes, en representación de la comunidad…
  • Bueno, creo que las personas no te van a decir de frente, pero por ejemplo con sus actos muchas autoridades nos lo han dicho. Durante muchos años no hemos tenido obras, más de 50 años, somos la comunidad más antigua pero no hay una buena obra que haya hecho nuestro distrito por la comunidad, y es la primera comunidad ancestral, oriunda de ahí, pero los últimos, foráneos, con más ingresos, ellos sí tienen obras, ¿no?

A pesar de todo, Ruth no piensa ‘tirar la toalla’. Hay que seguir, así le enseñó su padre. Y para ello la clave debe ser la educación: “Los indígenas siempre deben educarse para hacer respetar a su pueblo. Si no, ¿cómo lo vas a defender? Porque hay otras personas que sí a veces nos defienden, pero cuando les pagan algo; no porque les nace. Eso sí, hay algunas personas que cuando más les necesitamos están con nosotros, y hay que saber agradecer a quienes nos dan la mano en los peores momentos”.

Ella es Ruth Tijé Capi. Mujer Arasaire. Mujer valiente. Un gran ejemplo de por qué la Amazonía tiene nombre de mujer.

 

Fuente: Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP)

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