La pandemia del COVID-19 nos muestra, no solamente las profundas desigualdades sociales y económicas del actual sistema de producción y de vida, sino también nos indica la urgencia de un cambio radical. Cambio que supone una conversión ecológica y una conversión cultural frente al extractivismo que depreda, contamina, destruye y mata comunidades, ríos, tierras, territorios y culturas. El número dos de la revista “EcoEspiritualidad”, publicada por la Red Iglesias y Minería, aborda estas preocupaciones, intentando respuestas a preguntas fundamentales a partir de los desafíos del Sínodo de la Amazonía, en estos tiempos de pandemia:

  • ¿Cuáles son los sentidos e implicancias del llamado “pecado ecológico” desde la perspectiva de la ecología integral y sus consecuencias como respuestas al clamor de la Madre Tierra y al clamor de las y los pobres?
  • ¿Cuáles son los aportes de los ecofeminismos frente al extractivo minero, como expresión de la conversión y camino hacia una iglesia con rostro de mujer, una “Iglesia Magdalena”, tal como lo sugiere el Sínodo de la Amazonía?

Indudablemente, como se indica en la presentación de la revista: “2020 será un año inolvidable. La primera pandemia mundial del siglo, la de Covid-19, creó situaciones que parecían imposibles. Ahora, después de 4 meses, ya sabemos que saldremos de esta dolorosa experiencia con un mundo más frágil, más desigual y más intensamente minado. Pero, también sabemos que la Divina Ruah sopla más allá de los planes, expectativas y deseos de los poderosos. Por lo tanto, saldremos, también, con nuevas formas de lucha, de oración, de resistencia y re-existencia”.

Las reflexiones publicadas en este número dos de la revista en mención, formaron parte del Segundo Encuentro del Grupo de Ecoespiritualidad, de la Red Iglesias y Minería:

Desde Honduras, con Pedro Landa, subrayamos que “el reconocimiento de las culturas Amazónicas ha sido y es una deuda del cristianismo y también de las sociedades llamadas “modernas” que tenemos para con los pueblos.” Por lo que es urgente avanzar en “desaprender la cultura dominante impuesta”.

Constatamos también que, “la cosmovisión de los pueblos amazónicos puede iluminar nuestra ecoespiritualidad, algo que el sistema capitalista y extractivista jamás entenderá…”

En Chile, con el padre Fernando Díaz, recordamos que, “Chile es el país donde el modelo neoliberal se ha exhibido sin vergüenza ni pudor”, que este modelo es la imposición de un modelo económico social, productivo y cultural, donde los débiles, los pobres y los considerados no-aptos, son excluidos de múltiples formas”. Reconocimos “que como Iglesia, también somos responsables de la colonización de los imaginarios de muchos pueblos, porque como institución fuimos útiles al sistema colonial, así como hoy continuamos siendo útiles de muchos modos al modelo neoliberal”.

De Chile viajamos a Guatemala, para escuchar el relato de Maudilia López, Mujer Maya Mam, laica consagrada que acompaña las luchas de las comunidades ante la minería depredadora Marlín productora de oro, para ello se organizaron en la Pastoral Defensores de la Madre Tierra. Maudilia, cuenta que “las mujeres somos afectadas por los proyectos mineros, que imponen otro tipo de cultura, de hábitos y de costumbres, con el “cuento del desarrollo”. La minería es una forma de invasión y de colonialismo”, asegura, a la que relata “Las mujeres hemos decidido aferrarnos a nuestra cultura, a nuestras costumbres ancestrales” que es “allí donde se funda nuestra ESPIRITUALIDAD”.

Birgit Weiler, teóloga y religiosa de las hermanas Misioneras Médicas, nos cuenta: “De los pueblos indígenas he aprendido que la tierra tiene VIDA, que los árboles tienen vida, que los cerros tienen vida… que todo está interconectado… que somos parte de la naturaleza” Este es el gran aporte fundamentalmente de las mujeres Awajún y Wampis en el cuidado del territorio y los derechos de los pueblos originarios frente a la minería y la explotación de hidrocarburos, dice Birgit. Refiriéndose a la Amazonia peruana, dice “La Amazonia es un lugar sagrado, un lugar de epifanía, donde se manifiesta Dios” … “El territorio es un espacio de vida, donde la mujer juega un papel de resistencia”.

“Todo lo femenino está vinculada a la vida, a la madre tierra. La cultura occidental dualista ha separado ese vínculo y además ha puesto énfasis en lo masculino. El ecofeminismo busca recuperar ese vínculo ancestral de lo femenino con la naturaleza y con toda la creación”, sostiene, Sofía Chipana Quispe, la teóloga boliviana de la Comunidad de Sabias y Teólogas Indígenas de AbyaYala. Ella, nos propone que “Sin una sanación integral, sería imposible propiciar el Buen Vivir a fin de generar el equilibrio necesario para la armonización de la Red de la Vida, frente al sistema hegemónico del capitalismo patriarcal”.

Para el sacerdote indígena Eleazar López Hernández, impulsor de la Teología India en la Iglesia, “La conversión ecológica nos plantea la necesidad de reconvertirnos a partir del rostro femenino de Dios… Pero, también desde el principio de lo comunitario, porque los pobres solos serán siempre aplastados”.

“Entre más fomentemos el encuentro entre las prácticas de las ecoespiritualidades, más seremos capaces de imaginar y practicar lo imposible-posible”, asegura Angie Torres, teóloga colombiana. “El esfuerzo de los católicos al incorporar el concepto del Pecado Ecológico, podría ayudar a lograr una mayor fuerza en las luchas para lograr la justicia ambiental en las comunidades.

Para Afonso Murad, teólogo brasileño, “El pecado ecológico es similar al pecado social, o puede ser una expresión de él. Afecta no solo a las personas, sino también a las estructuras sociales, políticas y culturales. Y, especialmente, nuestro planeta. Pero también nos concierne a cada uno de nosotros, porque en nuestra vida diaria asumimos actitudes que impactan positiva y negativamente en el suelo, el agua, el aire y otros seres vivos. Cada uno puede medir, por ejemplo, su huella ecológica y reducirla. Al igual que con otras desviaciones humanas en relación con el sueño de Dios, la conversión ecológica incluye pedir perdón, cambiar la mentalidad, adoptar actitudes individuales y participar en acciones colectivas e institucionales”.

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Con este breve “bocadillo” de reflexiones, les invitamos a leer cada uno de los artículos de la revista y a compartir sus comentarios, sugerencias y propuestas:

Leer y bajar AQUÍ la Revista EcoEspiritualidad # 2

 

 

Fuente: Iglesias y Minería

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