La instalación, que cuenta con más de 100 camas y se ubica a una cuadra del Hospital Regional de Loreto, ha sido visitada el día de hoy por el gobernador regional, Elisbán Ochoa, y el director regional de Salud, Percy Minaya, en compañía del administrador diocesano del Vicariato de Iquitos, Padre Miguel Fuertes. “En los ríos los misioneros y la población están temiendo lo peor”, asegura el sacerdote.

 

20:25|02 de abril de 2020.- “Si la Iglesia no hiciera estas cosas, no sería la Iglesia de Jesucristo. La labor de la Iglesia es para que haya vida en todos los sentidos, en el físico y en el espiritual. Si la iglesia no es solidaria no es Iglesia. Esto es algo connatural a la Iglesia, estar al servicio”. Así responde el Padre Miguel Fuertes, administrador diocesano del Vicariato de Iquitos, cuando se le pregunta sobre el gesto que esta institución ha tenido hoy ante el panorama preocupante que la pandemia del COVID-19 está alcanzando en la ciudad de Iquitos y, en general, en la región de Loreto. Oficialmente, ya van 72 infectados y dos muertos, con unas cifras que crecen día tras día y ante las que las estructuras sanitarias de la zona empiezan a verse asfixiadas. Es ante esta realidad que el mencionado Vicariato ha puesto a disposición de las autoridades sanitarias una gran instalación que, a partir de la fecha, servirá como centro de hospitalización de aquellos pacientes con coronavirus que presenten síntomas leves.

“Es la Casa de Retiro Kanatari que está muy cerca del Hospital Regional, a apenas una o dos cuadras”, explica el padre Fuertes, “pensamos que en las próximas semanas y meses la necesidad va a crecer en todos los sentidos”. Se trata de un espacio amplio con más de 100 camas que ya ha sido visitado por el gobernador regional, Elisbán Ochoa, y el director regional de Salud de Loreto, Percy Minaya. De hecho, esta misma tarde ya se han hecho cargo del local y posiblemente mañana empezarán a llegar los primeros enfermos.

La Iglesia de Iquitos está preocupada. “Esto de Kanatari es noticia porque no es un local, sino un espacio grande sí, es llamativo, pero desde que empezó todo esto se ha venido atendiendo gente, aunque ahora se han redoblados los esfuerzos”, explica al mencionar el apoyo en alimentación que están realizando varias parroquias, dando  cientos de almuerzos diarios, y el acompañamiento pastoral que se canaliza ahora a través de las redes sociales y los medios de comunicación de la Iglesia, como la emisora La Voz de la Selva que transmite cada día la Eucaristía.

Otro momento de la visita, mostrando los diferentes ambientes de la infraestructura. Foto: Facebook
Otro momento de la visita, mostrando los diferentes ambientes de la infraestructura. Foto: DIRESA-Loreto

Y es que en momentos cruciales, como el que vivimos, la Iglesia está ahí, cerca de la gente, tratando de dar solución y apoyo, tendiendo puentes. Quienes mejor ponen rostro a esta Iglesia son los misioneros que están donde casi nadie quiere estar. De ellos y ellas el Padre Miguel Fuertes recibe noticias diarias.  “Están muy preocupados porque no ha habido un corte total de movimiento en los ríos, sino que estas semanas la gente ha seguido yendo y viniendo”, asegura, “de hecho nos mandan fotos con lanchas y botes, con movimiento… Esto significa que la enfermedad va a llegar, ya llegó hoy a Nauta”, lamenta con mucho pesar. Por ejemplo, hoy mismo ha recibido la noticia de que los miembros de la comunidad, apoyados por los animadores cristianos, habrían cortado el río Urituyacu porque “todos están temiendo lo peor, porque si la enfermedad llega al río no hay un médico que diga puede ser o no… es un temor el que existe, el que tenemos todos”.

Son varias décadas las que el P. Miguel Fuertes viene ejerciendo su labor misionera en Loreto y es un gran conocedor y analista de su realidad. “Si esto se expande significará un desastre completo para todas las comunidades. Por eso insisto al pueblo en que, por favor, no se vayan, no se muevan. Sé que es difícil estar separado de la familia, pero este ir y venir de personas es muy peligroso porque sabemos que la única forma de transmisión es a través de las personas”.

De ser necesario el Vicariato de Iquitos podría habilitar otros espacios disponibles en lugares como Nauta o Santa Rita aunque, en estos casos, deberían ser adaptados porque no cuentan con las características de la Casa de Retiro Kanatari. “Todo dependerá de lo que se vaya presentando y de lo que nos vayan expresando las autoridades. Todo lo que podamos apoyar, lo haremos, eso lo tenemos claro”.

 

Por: Beatriz García Blasco – CAAAP

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