Los pueblos Harakbut, Ese Eja, Yine, Arasaire, Shipibo y Amahuaca contaron con sus representantes femeninas durante un Encuentro de Diálogo con Mujeres Indígenas sobre el Sínodo Amazónico celebrado en Madre de Dios.  La lideresa Harakbut Yésica Patiachi y la misionera dominica Zully Rojas compartieron su experiencia como auditoras en Roma.

 

Por Beatriz García Blasco

13:45|14 de noviembre de 2019.- La coordinación entre el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado y el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP) propició, el último sábado 9 de noviembre, la realización de un primer y enriquecedor encuentro entre mujeres, lideresas indígenas en diferentes ámbitos de trabajo, de la región Madre de Dios. Mujeres que, en varios casos, no se conocía entre sí y que al finalizar el evento se comprometió a seguir enriqueciendo y promoviendo el trabajo de liderazgo femenino indígena en la zona. Todo en beneficio de las comunidades indígenas madrediosenses y las múltiples necesidades que aquejan a los colectivos más vulnerables, como niños, mujeres y jóvenes. El Sínodo de la Amazonía celebrado en Roma durante el mes de octubre sirvió como telón de fondo ya que la lideresa Harakbut Yésica Patiachi y la misionera dominica Zully Rojas compartieron su experiencia, percepciones y propuestas de futuro tras haber desempeñado su papel de auditoras en el mencionado evento eclesial.

“Esto apenas es el inicio”, afirmó Patiachi luego de exponer a detalle cómo se desarrolló el proceso del Sínodo Amazónico en Roma, “yo sé que nunca más va a volver a ser lo mismo, que al menos cuando se trata de la participación de la mujer no se va a omitir y que la historia va a ser distinta. El Papa conoce muy bien nuestra realidad, así que esperemos que poco a poco haya más acciones que no se queden en un documento”. La lideresa Harakbut también destacó, bajo la atenta mirada del resto de participantes, la apertura de Francisco en este Sínodo Amazónico al decidir convocar, no solo a más mujeres y a varios indígenas, sino también a un amplio abanico de representantes de otras iglesias dando mayor coherencia a la propuesta   de caminar juntos.

Patiachi, durante su exposición sobre cómo se desarrolló el Sinodo de la Amazonía según su propia experiencia. Foto: BGB

“Creo que todos hemos puesto, a pesar de las dificultades, nuestro granito de arena y habrá buenas acciones a futuro. Hay que empezar por algo. Cuánto nos gustaría que el Estado mismo promoviera este tipo de iniciativas porque, en los libros de Historia en nuestros colegios, ¿cuántas líneas se dedican a la historia de los pueblos indígenas? Y si las hay, ¿quién escribe esa historia? Nosotros mismos debemos ser protagonistas, somos las llamadas a contar nuestra historia”, alentó Patiachi. Además, también trasladó el orgullo que, como amazónica y peruana, le produce que, en el seno de la Iglesia Católica, ahí en Roma, se conozca el nombre y la realidad de su tierra natal con tan sólo mencionar dos palabras: Puerto Maldonado. Y es que la visita del Papa Francisco en enero de 2018 ha logrado visibilizar, en muchos ámbitos, la realidad de la región más olvidada de Perú.

Por su parte la misionera Zully Rojas realizó, al inicio de su intervención, una explicación informativa para trasladar, de forma sencilla, qué fue el Sínodo y cómo se desarrolló del 6 al 27 de octubre. Incidió especialmente en la participación de las mujeres, detallando que el Sínodo Amazónico ha supuesto algo histórico al invitar a 35 mujeres, mientras que en el sínodo anterior sólo estuvieron presentes tres. “Poco a poco se van abriendo espacios que son absolutamente necesarios, son procesos y creo que, como mujeres, tanto las religiosas como las indígenas hemos trasladado a Roma la situación de las mujeres indígenas y amazónicas”, comentó.

Monseñor David Martínez de Aguirre animó a las participantes a idear propuestas y organizarse. Foto: BGB

Las palabras del obispo

Este encuentro contó en la inauguración con la presencia de monseñor David Martínez de Aguirre, quien fue invitado a dar las palabras de bienvenida y se mostró entusiasmado con la propuesta de tejer redes donde las mujeres indígenas sean las protagonistas y planteen cómo y hacia dónde caminar en apoyo a las comunidades indígenas. “El Papa se mostró muy preocupado por todos los tipos de violencia que sufre la Amazonía y, particularmente la mujer”, les contó, “una violencia que se presenta como fiera y que no podemos domesticar, debemos ser muy inteligentes y organizados para vencer todo lo que ocurre a nuestro alrededor y decidir qué vida queremos llevar desde las comunidades”. El obispo también resaltó la importancia de la unidad, de darse la mano para vivir con esperanza “porque cuando una se siente sola es mucho más complicado” y dijo que “este es nuestro granito de arena, nuestro granito de arena siempre teniendo presente que ustedes son las protagonistas de su propio desarrollo y futuro, y nosotros estamos aquí para apoyarles”.

 

Mujeres con ánimo de sumar

Fueron 14 las mujeres que respondieron a la convocatoria pero, desde el primer momento, coincidieron en destacar que son muchas más y que la verdadera mujer indígena, la que más lucha por su familia y su cultura está en las comunidades más alejadas. Es por ello que solicitaron, a futuro, poder extender espacios e iniciativas hacia quienes se encuentran a horas o días de la capital, al borde del río. Desde sus respectivos espacios se brindaron a ser enlaces y puentes hasta esas otras lideresas que, a menudo, no se reconocen como tales y precisan de redes de apoyo para empoderarse, conocer sus derechos y defenderlos.

Las participantes reflexionaron en grupos con mujeres de diferentes pueblos indígenas y comunidades. Foto: BGB

Las participantes en este encuentro fueron las mujeres del pueblo Harakbut Miriam Chimbo (CN Shintuya), Delfina Dumas (CN Santa Rosa de Huacaria) y Maribel Carese (CN Shintuya), además de la ya mencionada Yésica Patiachi. Además, se contó con Elizabeth Yáñez, del pueblo shipibo (CN Tres Islas), Noemí Fernández y Tiffani Gómez, del pueblo yine (CN Tipishca), Marcia Tijé y Ruth Tijé, del pueblo Arasaire (CN Arasaire), Raquel López y Leyla Durand, del pueblo Ese Eja (CN Infierno), Nercy Inuma y Adela Ajahuana, del pueblo Amahuaca (CN Boca Pariamanu), y Janet Cairuna, del pueblo Shipibo (natural de río Tambo, pero residente en Puerto Maldonado). Acompañando el proceso estuvieron las misioneras dominicas Zully Rojas y Ermelinda Nachimbia, así como Carol Jerí y Laura Ramírez, representantes de Cáritas Madre de Dios, y Beatriz García, del CAAAP. Se contó con la presencia especial de Lucy Jardine, representante de la organización católica CAFOD, llegada desde Inglaterra.

 

¿Problemas? ¡Y soluciones!

Las mujeres también brindaron un diagnóstico con posibles alternativas de mejora y/o solución mediante reuniones grupales. Destacó la preocupación por los niños y jóvenes y, como adultos, qué hacer para heredarles una Amazonía próspera, de la mano con fuertes valores éticos y morales que les permitan tomar el relevo generacional en buenas condiciones. La mayoría insistió en la necesidad de una  mejor educación, así como un mayor apoyo y reconocimiento a las identidades indígenas como el gran tesoro de sus pueblos. Medioambiente, salud y servicios básicos de calidad son también puntos importantes de inquietud.

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