En el marco del Sínodo amazónico convocado por el Papa Francisco se realizan en Roma una serie de encuentros para visibilizar las problemáticas que se viven en el territorio pan-amazónico. Una de ellas es la minería. “La minería necesita agua, de dividir las comunidades, de la corrupción y de la violencia”, afirma el misionero redentorista Jesús Alberto Franco Giraldo, integrante de la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y de la Red Iglesias y minería.

Por su parte Daniel Seidel de la Red Eclesial Panamazónica – REPAM Brasil señala que existen otras actividades extractivas que afectan la Amazonía como la tala, la instalación de hidroeléctricas, explotación petrolera y el  crecimiento desmedido de las ciudades.

A pesar de estas señales de mal vivir, diferentes vientos soplan en la Amazonía, distintas experiencias de resistencia y alternativas al desarrollo florecen en el territorio amazónico. Y el Sínodo Amazónico es una oportunidad para visibilizar una serie de prácticas que van floreciendo y de las cuales los pueblos indígenas son sus protagonistas.

La agroecología, la recuperación de saberes ancestrales, la organización comunitaria de las mujeres indígenas están presentes a lo largo y ancho del territorio amazónico. Así se hace cada vez más necesario el tejido de redes de solidaridad que articulen estas iniciativas locales.

El reto es grande.

Resistir y articular las alternativas que nacen en los territorios es un enorme desafío, porque se trata de un cambio de sistema tal como lo señala Silvia Obregón Quiroz, responsable de regulación corporativa y extractivas de CIDSE, que además indica que “la clave es apoyar espacios de intercambios, donde haya momentos de solidaridad, donde se encuentren las comunidades y sepan que no están solas”.

Compartimos el reportaje producido por ALER

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