El Sínodo tuvo un comienzo que ha sido visto como una sorpresa, positiva para la gran mayoría de los que dicen ser católicos, incluida gran parte de la humanidad, a quienes les agradan las novedades de Francisco, tanto en su gestos de acogida como en sus palabras, en su discurso, que muchos consideran programáticas en referencia al Sínodo para la Amazonía.

La procesión inicial bien podría ser una de las tantas romerías que tienen lugar en todos los rincones de la Amazonía, pero esta vez fue al pie de la tumba de Pedro, en el centro de la cristiandad. Esto también ha provocado reacciones en aquellos que forman parte de la asamblea del sínodo. Uno de ellos es Monseñor Flavio Giovenale, obispo de Cruzeiro do Sul, en el estado brasileño de Acre, quien define el momento como algo que «fue hermoso de ver, porque el Sínodo significa caminar«. En este sentido, señala que «comenzamos con una procesión, incluso dirigida por los indígenas, ellos fueron los que iniciaron los primeros cantos en la Basílica, cerca de la tumba de San Pedro».

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Que esto suceda en este lugar significa para Monseñor Flavio que «incluso en el centro de la cristiandad, se puede decir que las diversas formas de orar, comunicarse, celebrar pueden ser una unidad, pero en la diversidad«. Por esta razón, el obispo insiste en la importancia de «caminar, caminar juntos, todos, los obispos, los laicos y laicas, los indígenas, los no indígenas, pero simpatizantes de los indígenas que están en la Casa Común». Lo que hace que esto sea hermoso es que «no solo los indígenas defienden sus causas, incluidas las litúrgicas o de oración, sino también otras personas de otras culturas que defienden los derechos de los indígenas y de rezar a su manera».

Ante las palabras del Papa Francisco, en su discurso de apertura, donde dijo que no tengan miedo de hablar con parresia, el padre sinodal dijo que «para mí, realmente es un incentivo para decir lo que siento«, incluso reconociendo que «después, lo que siento, no significa que será aprobado o puede ser aprobado para toda la Amazonía». El obispo ha trabajado en diferentes regiones de la Amazonía brasileña, «que es muy diferente», y pone como ejemplo el hecho de que «en la región oriental tenía 4 o 5 mil km de coche por mes, en 15 años hice más de 500 mil km en coche”.

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Ahora, en el extremo occidental de la Amazonía brasileña, «hacer 10.000 km lleva meses, porque no tenemos carreteras, solo ríos, son diferentes». Esto sirve para afirmar que «el sentido del Papa para mí fue muy, muy bueno, en el sentido de decir, no tengan miedo, incluso él bromeó, ni están avergonzados, vayan hablando, esto es bueno». Esta libertad, impulsada por el propio Papa, puede convertirse en un elemento fundamental en el curso de la asamblea sinodal. El que habla sin miedo, habla desde la fe, desde el corazón, desde lo que siente y vive a su lado.

Respetar a los pueblos es una actitud fundamental, que no siempre está presente en la sociedad, tampoco en la Iglesia, como dijo el Papa Francisco en su discurso, afirmando que se quedó con pena al oír que alguien habló con cierta burla sobre el hombre que fue con plumas en la cabeza llevando las ofrendas en la misa de apertura. Es por eso que el Sínodo puede ayudar a la sociedad occidental, que a menudo considera a los pueblos indígenas como incivilizados, a descubrir la gran riqueza que contiene la realidad de los pueblos de la Amazonía.

Monseñor Flavio va más allá de la Amazonía, «todos pensamos que nuestra forma es la única forma de manifestarse«. Lo que en un lugar significa una cosa, en otro lugar significa lo contrario. El obispo de Cruzeiro do Sul dijo que “estaba hablando en esos días aquí en Italia con grupos misioneros de parroquias sobre el color. El color litúrgico blanco es de fiesta, pero en el Extremo Oriente no se usa blanco, porque el blanco en el Lejano Oriente es un signo de luto. También pone otro ejemplo, “el crisantemo se usa a menudo en Brasil como decoración para las iglesias. Aquí en Italia, el crisantemo es solo para los muertos porque solo florecen a fines de octubre».

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Desde esta perspectiva, según Monseñor Flavio, no debemos olvidar que «tenemos varias formas de manifestación, incluido el gesto, el rito«. Por lo tanto, «nunca burlarse de alguien que tiene una forma diferente de rezar, de expresar afecto«, una actitud decisiva para la Iglesia que está presente en la Amazonía, lo que debería llevar a los participantes de la asamblea a ofrecerlo como un posible nuevo camino a seguir. Para muchos puede ser extraño lo que sucede en otras culturas. En este sentido, el obispo dijo que «los esquimales, según lo que estudié cuando era niño, para saludase, porque están todos cubiertos por causa del frío, se frotan la nariz y no se dan la mano, porque sus manos están dentro del guante».

Desde esta perspectiva, resulta crucial asumir que siempre encontraremos «formas diferentes, que tenemos que aprender que nuestra forma no es necesariamente la misma que las demás». Esto implica, según el Padre sinodal, que “tenemos que respetar, incluidas las formas de oración. Has visto en esos días que los indígenas a menudo se pintan de rojo para la oración y la celebración. Yo no me pinto, son formas diferentes, pero eso no significa que sean formas incorrectas, cada una es correcta para manifestar la única fe en Jesucristo”.

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