«He visitado algunos países de la Amazonía, cuando estuve en Brasil: recibí muchas denuncias sobre la realidad de los pueblos».  La relatora especial sobre Derechos Indígenas de las Naciones Unidas y quien ha estado participando en la Asamblea del Sínodo Amazónico, hace referencia a la situación de vulneración  y urgencia que viven los pueblos amazónicos en os diferentes países.
Los Yanomamis  y el  mercurio en su sangre, en Pará la presa de Belomonte que ha contaminado todas las fuentes de sobreviviencia para todos los pueblos que habitan a las orillas del río.  El etnocidio  del que en toda la región amazónica, la mayoría de las veces son responsables los propios estados.
Es mucha la violencia que se vive en la Amazonía, los derechos humanos son violados todos los días, con la contaminación petrolera y minera, que destruye el ambiente sano, que arrebata la posibilidad de una vida digna.  La imposición de proyectos de «desarrollo» sin consulta en los territorios.
Los líderes amazónicos son perseguidos, criminalizados, asesinados. Los territorios de Pueblos en Aislamiento Voluntario, son presionados y arrebatados.
 Existe una violencia creciente hacia los pueblos que están protegiendo la Amazonía.  «El mundo tiene que darles protección,  pero sobre todo iglesia, que tiene una autoridad moral y espiritual.» Para la relatora, la responsabilidad de la iglesia es fundamental, por el rol que ocupa en el mundo y las sociedades, tiene que tomar una postura clara, una opción preferencial del lado de quienes están siendo vejados y marginados. Su acción pastoral y evangelizadora, tiene que estra encaminada a  proteger y defender a los pueblos indígenas.
«Yo confío en que el Sínodo de la Amazonía dará frutos a largo plazo», muchos temas de los que aquí se están tratando son de suma importancia para la defensa de la vida de los pueblos, para garantizar su existencia. Para la relatora de Pueblos indígenas de las Naciones Unidas, «el diálogo intercultural nos enriquece.  Los pueblos indígenas tienen el derecho a practicar su espiritualidad, derecho a proteger y practicar sus religiones, a cuidar sus ceremonias y celebraciones».
Foto: Archivos Vatican News

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