“Cuando llegué, lo primero que aprendí es la lengua del pueblo Yanomami,

es una lengua profunda, es un pueblo profundo.

No preguntan sólo ¿Cómo estás? Sino lo que estás pensando

y eso provoca una conexión de diálogo y escucha profunda…

Luego aprendí portugués”.

 

Desde hace 19 años la Hermana Agnes Njeri, Misionera de la Consolata, vive con el pueblo Yanomami de Brasil, muy cerca de la frontera con Venezuela. Ella es de Kenia y desde las tierras africanas realiza su misión en el corazón de la Amazonía. La hna. Agnes participa del Sínodo Amazónico que se realiza en Roma del 06 al 27 de octubre de 2019.

La hna. Njeri señala que la mejor actitud para la interculturalidad e inculturación es “la actitud de una persona que siempre está aprendiendo”, refiere que a pesar de que habla la lengua yanomami fluidamente, nunca termina de aprender porque todo depende del contexto y de cómo se digan las palabras. Por ello es necesario una actitud de prudencia, cuidado y respeto.

También manifiesta que es indispensable estar en la misión como presencia, de escucha a los pueblos –de escuchar sus alegrías, sus cantos que expresan su relación con la naturaleza, con lo trascendente-. “No se trata de una visita, no es una estadía de una semana”, es una opción de presencia, una opción de estar con el pueblo.

Concluye que los pueblos de la Amazonía están proclamando el evangelio, porque ellos creen que “todo está conectado”; al escuchar sus cantos, al ver el cuidado y la interconexión con la naturaleza nos damos cuenta de eso. Así el “Sínodo, a través de los pueblos indígenas, está proclamado al mundo”.

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