“Vine al diálogo (Sínodo Amazónico) que el Papa Francisco invitó, porque él hizo un llamado universal al cuidado de la Casa Común y vine a dar una respuesta, porque hizo una gran pregunta también ¿cómo quieren que los pueblos amazónicos que cambiemos juntos? Vine a dar respuesta a una iglesia que busca un cambio, que busca un giro a su estructura de gobierno, a su estructura político organizativo. Entonces yo vengo a eso. Esa es mi misión acá como indígena, como mujer”, dice con esperanza y convicción la lideresa indígena Anitalia Pijachi del pueblo Okaina Witoto, participante en el Sínodo que culmina este 28 de octubre en Roma.

 

Participar en el sínodo ha sido un “privilegio” dice Anitalia, porque lograron hacerse escuchar como mujeres y como indígenas “en dos minutos”, agrega entre risas (el tiempo reglamentado por cada participación) y no como ella hubiera querido. Ha sido “difícil” también, porque al no ser “católica ni apostólica ni romana”, dice, “comprender el lenguaje de la iglesia es terrible” refiriéndose a términos como “viri probati”, “aunque algo he aprendido en estos dos años en toda la preparación del sínodo”.

La Iglesia quiere tener un rostro amazónico, “pero muchos no nos conocen ¡no nos conocen!, ni siquiera se dan el trabajo de conocernos” afirma Anitalia.  Tienen que hacer un esfuerzo para aprender a conocernos y entendernos, no basta sacar conclusiones a partir de una observación. Se necesita aprender y querer a nuestro espíritu. Es que nosotros mismos tenemos que descolonizarnos. Existen palabras que nos aplastan, que nos vuelven chiquititos, por ejemplo, que mi creencia es un mito, es un cuento. Lo mismo yo puedo decir de ustedes los católicos. Puedo decir que sus creencias son para mí un cuento; yo puedo también minimizar las creencias de la iglesia, pero yo no vine a eso”.

 “La vida humana está en peligro y esa vida está dependiendo de la Amazonía” ha dicho la Iglesia y nosotros hemos dicho desde la base, es nuestro objetivo también. “Acéptenos y reconozcan nuestra espiritualidad. Vamos a caminar juntos. Ya no nos sigan diciendo que somos los menores, los “sin voz”, que nosotros somos un cuento, que creemos en mitos. Nuestros ritos son tan importantes como los de la iglesia católica”, dice Anitalia Pijachi. Todo el tiempo, durante dos semanas, hemos venido trabajando entonces para que no sean chocantes. No somos neolíticos. El blanco es bueno para inventar palabras, agrega. 

“Tenemos la esperanza que, en el documento final, el Papa Francisco tenga una luz, para de verdad trabajar con nosotros en la defensa de nuestro territorio que es lo primordial. La defensa de nuestra autonomía de gobierno, en la defensa de nuestro propio sistema de educación, en nuestro propio sistema de protección de salud. También de nuestra propia autodeterminación” afirma Anitalia Pijachidel pueblo Okaina Witoto de Colombia.

“Espero que así sea, porque el Papa si nos comprende, aunque hay muchas ‘cabecitas rojas’ (se refiere a la birreta roja que usan los cardenales), que no quieren ni oír de nuestras espiritualidades, de nuestras culturas, ni de nuestros problemas.

Desde Roma, Asunta Montoya, Red Iglesias y Minería. FOTO: Vatican News

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *