Durante 4 días se ha vivido el Encuentro con Pueblos Amazónicos en la cuenca de los ríos Tocantis y Araguaia. El Río Tocantis, que recorre 4 estados brasileros con sus  750,000 km2 conecta y baña cientos de aldeas indígenas, campesinas, ribereñas y ciudades hasta llegar al Atlántico.  La combinación de las cuencas hidrográficas de los ríos Araguaia y Tocantins comprende 764.183 km²,  y representa aproximadamente el 9,5% del territorio nacional de Brasil.  Desde hace aproximadamente 40 años, ha sufrido grandes impactos con la presencia de hidroeléctricas, carreteras y otros mega proyectos que han afectado su comportamiento y el de toda la vida cultural, espiritual y los ciclos productivos.

El Encuentro organizado por REPAM BRASIL,  reúne a más de 100 personas: las aguas y los pueblos, son parte de la misma vida. Para los participantes, desde el inicio, las cuencas son caminos de vida y pensar en una nueva iglesia en la Amazonía, nos invita a ampliar este sentido de articulación.  Identificar las amenazas que son comunes, pero también reconocer de dónde viene la fuerza y la sobrevivencia.

Las cuencas de los ríos Tocantins y Araguaia son dos brazos que dan mucha vida, pero dos brazos que pueden ser cortados en cualquier momento, explican en el Encuentro.  Por eso, estos espacios, donde se reflexiona que no será fácil, son muy importantes, porque el monstruo es grande, el agronegocio y los latifundios. La vida en la Amazonía, va a ser siempre luz y oscuridad, preocupaciones, esperanzas y alianzas. Pensar en la articulación por cuencas de los ríos, es encontrar salidas conjuntas y procesos de resistencia organizados. 

Para los pueblos indígenas de estas cuencas, los grandes desafíos siguen siendo: demarcación del territorio, protección de la  selva y ríos, que están prácticamente muertos por la expansión del agronegocio.  La sustentabilidad del territorio, el apoyo para plantar y crear la propia manera de vida.  Reconocen que la agricultura familiar no tiene ningún incentivo, lo que limita el proyecto de vida, mientras que para el empresario, hay todas las facilidades.  La preocupación es el agua, dicen las voces de las mujeres indígenas: Ahora, tenemos que caminar muchos kilómetros para salvar esta necesidad.

En el marco de lo que se avisora para el 2019, con las expresiones cada vez más hostiles del gobierno electo, los pueblos indígenas y defensores de la vida y el territorio  en Brasil, consideran que el próximo año, será muy desafiante y oscuro. Por ello, asumen el Sínodo de la Amazonía, como una señal del espíritu, un momento de luz y esperanza, y por ello, es fundamental fortalecer la escucha porque el momento sinodal, es una gran buena nueva, para que los pueblos unidos, los pueblos unidos al río, a la tierra, tengan la posibilidad de abrir un nuevo futuro.

Cortesía de Fuentes: Paulo Martins – REPAM Brasil