Y quién nos va a responder por nuestros muertos de la historia, por la memoria masacrada, por las aldeas incendiadas, por la lengua mordida, por las huidas.

Quién…. este 2 de noviembre, donde tenemos que velar líderes, hombres y mujeres indígenas y campesinos, que siguen siendo perseguidos, amenazados, interceptados, silenciados.

Vamos a la iglesia con nuestros hijos en brazos, pidiendo auxilio y muchas veces están las puertas cerradas y muchas otras se están cerrando. Pero aún vamos porque hay también de las que están entreabiertas y a las que están vacías: porque han salido a encontrarnos en el frente, donde quema y duele.

Quien… donde la muerte es un enemigo que nos pisa los talones, porque estamos acorraladas, sin tierra, sin agua, sin esperanza. Nos están partiendo, nos están callando, NOS ESTÁN MATANDO.

Y hay más muertos en nuestros cementerios: la lengua, la cultura y la justicia.

Pero hoy vamos al río a ver a los parientes de nuestra esperanza,  a nuestros hijos, a nuestras abuelas, a nuestras madres y padres, que están allá esperando, que han cruzado el puente, y que también viven en todo lo que tiene vida: los árboles, la cascada, el jaguar, la montaña.