La red de organizaciones internacionales que trabajan en procesos de acompañamiento en la Amazonía y que tienen inspiración católica, reunidos en Berlín, reflexionan sobre la necesidad de trabajar juntos para lograr resultados de mayor impacto en la «otra selva», la europea.

«Los de «esta selva» tenemos que organizarnos mejor, comunicarnos más, porque eso, es servir mejor, muchas cosas dependen de nosotros, nuestros tiempos, no siempre son los tiempos de la Selva Amazónica. La REPAM nos ha empujado a nosotros acá, es buena señal. El Sínodo nos está pidiendo UNA NUEVA IGLESIA y eso no solo toca al Amazonas, es un desafío también para nosotros y tenemos que dejarnos desafiar» comparte el P. Michael Heinz, director de ADVENIAT.

La discusión en torno a las preguntas del documento preparatorio al Sínodo Amazónico, resaltan la necesidad de promover una ecología integral, a mirar la urgencia de una conversión urgente en Europa, porque los modos de vida que se practican «son insostenibles», y ello ejerce presión sobre el territorio amazónico. Por eso, hay que caminar hacia la construcción de una Iglesia capaz de incidir en el cambio de estructuras que generan este modelo de desarrollo. Sin tratar este ámbito, sin incidir en las políticas públicas que favorecen a las empresas, al poder y que actúan impactando sobre la Amazonía,  no se puede promover la ecología integral.

También se plantea como propuesta que la Iglesia Europea participe en la construcción de nuevas miradas, promoviendo el sentimiento de una humanidad compartida, que todo está conectado.  «Soñamos una Iglesia que respete espiritualidad delos pueblos que los integre y valore, que los párrocos caminen con ellos. Una iglesia amas horizontal, mas laica, con preferencia por los pobres».

En este marco de proceso de consulta sinodal a las redes internacionales, Dieter Richarz de la organización alemana Misereor, comenta: «En 1989 aquí en Berlín se cayó un muro y un año antes,  todos los alemanes, pensábamos que nunca iba a caer. Por eso, estar en esta ciudad, en este contexto, pensar en el sínodo y en nuevos caminos para  la Iglesia,  nos da esperanza de lo que puede pasar y por lo que trabajaremos» concluye.

Sentirse invitados a participar y a construir esa nueva iglesia, transforma la mirada. Para Adriana Opromolla, de Cáritas Internacionalis, la dimensión universal del sínodo  «tenemos que sentir juntos, vivenciar y ver esta dinámica con los hermanos y hermanas amazónicas, porque somos uno, estamos entrelazados».