Con la visión clara de que una iglesia con rostro amazónico es posible a través de un trabajo colectivo de escucha y acción, y con una presencia permanente en las periferias, este domingo culminó en Lima la primera asamblea territorial que se realiza en el Perú camino al Sínodo de la Amazonía, el cual se llevará a cabo en octubre del 2019 en Roma.

Participaron representantes de los Vicariatos Apostólicos de Pucallpa, San Ramón y Puerto Maldonado, que juntos conforman la amazonía centro y suroriental del país, y miembros de los pueblos originarios Asháninka, Harakbut, Huni Kuin o Cashinahua, Machiguenga, Nomatsiguenka, Shipibo-Konibo y Yanesha.

“En este encuentro nos hemos juntado de diferentes rincones de la Amazonía, y nos hemos dado cuenta de que todos tenemos problemas muy similares, llámense industrias petroleras en un punto, madereras en otro, o minería del oro”, explicó David Martínez de Aguirre, obispo del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado.

En ese sentido, sostuvo respecto a la misión de la iglesia en la Amazonía, que esta debe ser de transformación. “Tenemos que ser agentes transformadores de la realidad”, enfatizó, a la vez que reconoció que es urgente que exista más presencia de misioneros y misioneras en los lugares más alejados de los vicariatos.

“El Papa Francisco cree que desde ahí es desde donde vamos a hacer una conversión de nuestras estructuras como Iglesia y eso él mismo lo está haciendo a nivel universal (con el llamado al Sínodo)”, aseveró.

Norma Sánchez Chapay, del pueblo Asháninka. Foto: CAAAP

Justamente, en los tres días que duró esta primera asamblea, el punto que más se desarrolló fue el papel que debería tener la Iglesia católica en un contexto como el amazónico donde el territorio es cedido a las empresas para megaproyectos que contaminan, y donde también se experimentan fuertes cambios a nivel social, económico, cultural e, incluso, religioso.

“La Iglesia hace un importante trabajo, pero existen muchos lugares a los que no llega, lo que queremos es una iglesia que acompañe permanentemente, que pueda denunciar. No queremos que sea solamente sacramental, tiene que convivir con nosotros”, dijo Norma Sánchez Chapay, del pueblo Asháninka, profesora de la comunidad de Pankirentzy, en la provincia de Purús, región Ucayali.

Por su parte, Victoria Amaringo Pishua, también del pueblo Asháninka, manifestó su esperanza porque la Iglesia haga suya la voz de los pueblos indígenas, e hizo énfasis en la necesidad de trabajar con “la realidad de los jóvenes”, con quienes, según dijo, la Iglesia ha perdido contacto.

Otros temas abordados fueron el papel de los laicos y laicas en la Amazonía, los caminos para conformar y consolidar una iglesia intercultural, la forma de integrar los valores y saberes ancestrales a la fe religiosa, entre otros.

Reunión del Vicariato de Pucallpa. Foto: CAAAP

Cabe destacar que el Sínodo para la Amazonía es un encuentro sin precedentes en la historia de la Iglesia católica, y que reunirá a los obispos de todo el mundo para marcar una línea de trabajo respecto a la región. El proceso hacia el Sínodo ha sido encargado a la Red Eclesial Panamazónica (REPAM).

En ese marco, se realizarán 45 asambleas territoriales en toda la Amazonía hasta fines de este año. En Brasil se han realizado ya tres encuentros de los 18 previstos, en el Perú se ha realizado uno de los tres previstos. Las dos asambleas siguientes serán en las ciudades de Yurimaguas e Iquitos, la primera en este mes y la segunda en octubre. Las asambleas en el Perú se realizan con el apoyo del Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP), institución creada en 1974 por los obispos de la selva, y que coordina el proceso de la REPAM en este país.