“Es por eso que para quien no tiene tierra es muy difícil. Nosotros tampoco tenemos tierra garantizada, no tenemos tierra demarcada. Nuestra tierra debe ser garantizada por el gobierno, pero hasta ahora ellos no asumen.” Juarez Saw, líder de este pueblo munduruku, que se asienta a las orillas del Río Tapajós, que hoy enfrenta la amenaza de más de 30 hidroeléctricas planificadas para su territorio; nos interpela que defender los derechos humanos, en estos casos de amenaza es defender la existencia de su pueblo, su derecho a vivir en este mundo. “Nuestra preocupación es porque nuestro rio Tapajós ya está enfermo, está muerto, los peces están muriendo, y pronto va a comenzar a morir la gente” es una preocupación urgente para el cacique general del pueblo Munduruku, Arnaldo Saw, quienes estuvieron presentes en el Foro sobre Pueblos Indígenas de la ONU en el 2017, como fruto del acompañamiento en incidencia internacional que se realiza desde la Red Eclesial Pan Amazónica.

El territorio y su profunda relación espiritual en los pueblos amazónicos es una clave fundamental para entender los procesos de defensa de derechos. La Escuela de Promoción, Defensa y Exigibilidad de Derechos Humanos que impulsa la REPAM en su segunda edición es una propuesta que contempla las fases de: formación, devolución de la experiencia en el territorio, documentación e incidencia internacional.

La propuesta de la Escuela que desde el 2016 ha trabajado con 13 territorios, en casos de defensa indígena y campesino, en los países de Brasil, Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia. Apunta a un proceso de acción integral que va más allá de una apuesta meramente jurídica. La reparación integral desde la visión comunitaria y organizativa. “La sentencia no te va a garantizar tu derecho, sino la lucha cotidiana y el trabajo organizado permanente”, comenta Francis Andrade, abogada en DDHH de la REPAM. Los casos que se han acompañando con todas estas circunstancias en el territorio, dan otras respuestas que no caen en lo jurídico, sino que aterrizan en la promoción de defensa a través de mecanismos más cotidianos desde las bases. “Es denunciar y encontrar caminos de respuesta”, concluye.
Esta no es una escuela, es un proceso, dice Mauricio López, Secretario Ejecutivo de REPAM. “No es que la Escuela pretende graduar expertos en DDHH , sino acompañar y fortalecer un proceso de lucha, fortalecer capacidades y desarrollarlas. El rol de la REPAM es ser puente, escuchar atentamente la palabra propia de aquellos pueblos, acompañar procesos territoriales con rostros concretos. La REPAM pone un instrumento para acompañar eso en coherencia con aquello que los territorios plantean.

Desde el 2016 los territorios que se acompañaron concretaron mayores estrategias en lo internacional y han existido grandes avances en materia de incidencia en organismos regionales como la CIDH e internacionales como la ONU con la relatora especial para pueblos indígenas.

La Escuela de Promoción, Defensa y Exigibilidad de Derechos Humanos en la Pan Amazonía, se impulsa desde diferentes organizaciones con capacidades diversas en el territorio como el CIMI y Justicia en las rieles (Brasil) CAAAP y Universidad Ruiz de Montoya (Perú), Cinep (Colombia), y las redes internacionales que han sido fundamentales para el proceso de incidencia internacional. Los participantes serán identificados por duplas: una líder o un líder del territorio y un agente de pastoral con proceso de cercanía y acompañamiento. La importancia de la participación de las duplas y como ello genera sostenibilidad al proceso posterior a la fase formativa.
Para Raimunda Paixao,mimebro del Equipo Itinerante, la Escuela de Derechos Humanos de REPAM es un gran aprendizaje, donde se juntas varias personas, varios pueblos, varias culturas, donde todos pueden compartir la vida de su pueblo. “En este compartir aprendemos juntos y crecemos juntos, la Escuela es una oportunidad. Podemos abrir la mirada, en que el territorio, es un todo, donde todos vivimos y que necesitamos defender luchar juntos para defender ese pedazo para toda la humanidad está”.

Para David Lovatón de DPLF (Fundación para el Debido Proceso) y enlace clave con la CIDH “los estándares de derechos humanos internacionales coinciden mucho con los documentos eclesiales que está sacando el Papa Francisco”.

En medio de muchos signos de muerte, desequilibrio, ruptura y ataques, la apuesta de la REPAM es sumar fuerzas, reconocer esperanzas y prepararse para la resistencia en estos propios caminos de liberación de los pueblos amazónicos.

“Nosotros les queremos pedir que miren a la Amazonía y todo lo que está sucediendo, porque lo que estamos haciendo no es solo para nuestro pueblo, sino para toda la humanidad” concluye Juaréz Saw, en sus espacios de incidencia en la “otra selva”.

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