Hoy inició en Roma, la Asamblea Especial del Sínodo para la región Pan Amazónica, la 1era Reunión Pre Sinodal.  En este encuentro está presente el  Consejo Pre Sinodal, obispos de la región en representación de cada conferencia episcopal, presidencia, vicepresidencia, y secretaria ejecutiva de REPAM y la vida consagrada. Además del consejo de asesores, vinculados a la Pastoral Amazónica.

Entre ellos, Justino Rezende, sacerdote  salesiano indígena, parte del grupo de asesores. En su intervención inicial, comparte:

“Quiero agradecer al Santo Padre Papa Francisco. Yo estoy hablando en nombre de los pueblos de la Amazonía y en especial de los pueblos indígenas. Soy el único indígena aquí pero sé que un día estarán más aquí sentados.  Quiero compartir este espíritu de gratuidad por este signo del Sínodo sobre la Pan Amazonía. La  Iglesia está mirándonos, con el corazón en nosotros, con la mente,  depositando en los pueblos de la Amazonía, la esperanza de recibir contribuciones importantes, para que la Iglesia sea cada vez más localizada y más universal.

Nosotros, los pueblos indígenas, evangelizados y evangelizadores, podemos contribuir al enriquecimiento de nuestra Iglesia. Por eso: “papá” Papa Francisco, (como le dijeron en Perú), que nos mire como hijos, usted, es  nuestro hermano mayor, nuestro guía nuestro pastor… Tenemos una oportunidad grande, importante para innovar a nuestra Iglesia presente en la Amazonía.

Quiero agradecer en nombre de los pueblos indígenas y de los pueblos de la Amazonía, la vida de tantos misioneros, misioneras, sacerdotes y obispos que dieron su vida  con nosotros, defendiendo nuestras vidas, nuestras culturas,  que fueron martirizados, y gracias a ellos, también, estamos vivos hasta hoy.

La Iglesia está presente como hermanos y hermanos con sus culturas, con sus fragilidades, muchos llegaron a vivir el rostro amazónico, muchos no siendo indígenas, asumieron rostros indígenas, aprendieron nuestras lenguas, nuestras tradiciones, vivieron como nosotros y se quedaron allá. Gracias a nuestro buen Dios, por el trabajo misionero, surgieron muchos laicos comprometidos, como catequistas,  ministros extraordinarios de la palabra, la eucaristía, religiosas, religiosos. Ese es el rostro  que nosotros tenemos que ofrecer.

Estamos allá, pero estamos aquí también en el corazón de nuestra Iglesia. Ustedes aquí y nosotros allá formamos una unidad, una familia, somos el pueblo de Dios.

Mis hermanos indígenas y los pueblos de la Amazonía, esperan mucho de este Sínodo, demos lo mejor. ”

 

 

 

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