El próximo encuentro del Papa Francisco con los Pueblos Indígenas Amazónicos  es de vital importancia, desde la misma selección del lugar del Encuentro, en Puerto Maldonado – Perú, territorio dolorido, herido por tantas circunstancias.  En el Pontificado de Francisco existe una gran capacidad de tender puentes, de tocar corazones y eso ha permitido también que muchos pueblos indígenas se sientan ahora escuchados y afirmados. Es una gran esperanza para las comunidades indígenas que se han sentido cercanas a la Iglesia, pero también para quienes han estado más distantes. La claridad y la valentía con la que Francisco ha ido colocando las reivindicaciones de los pueblos en diversos espacios, expresando la necesidad del respeto a sus derechos, de que participen activamente en las decisiones que los afectan, el pedido de perdón por los pecados, por los errores históricos del pasado.

Estamos convencidos que este Encuentro del Papa Francisco con los Pueblos Indígenas Amazónicos, transmitirá un mensaje de conversión a partir de la propia vida e identidad de los pueblos, pero dirigida a toda la humanidad. Un mensaje de valentía, de salida clara y convincente para defender sus identidades, sus derechos, un mensaje de esperanza.  Y por otro lado, para pedir de la Iglesia, una respuesta mucho más cercana frente a los graves signos de explotación que se están viviendo y que tiene un impacto mayor en estos territorios, pero conscientes de que es la vida de todo el planeta la que está en juego.

El Papa está mostrando a los pueblos indígenas que se pueden dar y se están dando cambios profundos, donde ellos tienen y tendrán la oportunidad de decir su palabra, a partir de lo que son y con una esperanza de horizontes nuevos en los cuales participarán. Ello es una invitación y a la vez, un gran desafío como iglesia, el seguir dando sustancia y proceso a largo plazo a todo aquello que el Papa Francisco ha venido estableciendo como puente con los pueblos.

La Red Eclesial Pan Amazónica – REPAM quiere asumir este desafío, desde su creación en el 2014, con presencia en los 9 países y al servicio de los pueblos. Vivir una Iglesia amazónica implica acompañar al propio pueblo de una manera tal y tan cercana que se comparte también el propio destino, que está siendo para este territorio un destino de muerte, de dolor, pero al mismo tiempo de celebración, de fiesta y de esperanza.

La defensa de los pueblos indígenas tiene muchos riesgos.  Todos los días en las diversas regiones de la Amazonía, hay persecuciones, violencia y también para nuestro profundo dolor, hay asesinato de defensores y defensoras de los derechos de los pueblos indígenas, de líderes de las comunidades de pueblos indígenas, incluso los más vulnerables, los pueblos en aislamiento voluntario. En muchas ocasiones, bajo la mirada cómplice de autoridades específicas y la incapacidad de muchas instancias gubernamentales de cumplir su mandato de defender la vida y el bien común de todos.

Este Encuentro implica también un mensaje de pedido de perdón, que es a la vez, una invitación seria y clara dirigida a la Iglesia y a otros grupos de buena voluntad, para responder juntos a esta realidad. Y finalmente, estamos expectantes de que el Papa pida, a los pueblos amazónicos, expresen cuáles son sus inquietudes y pedidos más profundos a la sociedad y a la Iglesia, para su renovación, para crear caminos pastorales capaces de acompañar a estas particularidades, desde las semillas y los bosques del verbo que ya están en medio de esta realidad.

Existe una apuesta teológica pastoral consistente desde la Laudato Si,  desde esta óptica, en el centro la mirada de ecología integral y dentro de ella, la ecología cultural.  Es preciso un reconocimiento explícito a esos valores espirituales de nuestros pueblos, a esa gran capacidad de relacionarse con el entorno, a la espiritualidad viva, que se expresa en la vida cotidiana, en la organización, en las prácticas culturales.

Francisco desde sus gestos y palabras sencillas, con gran fuerza nos da la certeza de que son tiempos de kairós, de la presencia viva de Cristo que habita la selva amazónica. El próximo Sínodo Pan Amazónico, convocado para el 2019 será también un signo crucial de esos caminos pastorales que queremos construir juntos.

 

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