Monseñor David Martínez de Aguirre y la escultura en madera trabajada por jóvenes del taller Don Bosco de Vilcabamba, Cusco. Foto: Miguel Arreátegui Rodríguez

Después de un viaje por carretera de casi un día desde Cusco, este martes llegó a Puerto Maldonado el Cristo tallado que acompañará al Papa Francisco en su encuentro con los pueblos indígenas de la Amazonía, el cual tendrá lugar en el Coliseo Madre de Dios el próximo 19 de enero.

De dos metros y medio de altura en la cruz que los sostiene, el Cristo fue esculpido en madera por jóvenes de Vilcabamba, un distrito de la provincia cusqueña de La Convención y que forma parte de la jurisdicción eclesial del Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado, anfitrión de la histórica visita.

Con el Cristo también llegaron las tres sillas que se ubicarán en el escenario del coliseo, una de ellas, la que estará al centro, es la que ocupará Jorge Mario Bergoglio.

“El crucifijo y las sillas fueron hechos por jóvenes que pertenecen a la familia de artesanos Don Bosco”, dice Agustín Guzmán, administrador de la parroquia del mismo nombre a su llegada a Puerto Maldonado.

La propuesta surgió de la propia parroquia, explica David Martínez de Aguirre, obispo del Vicariato. “En Vilcabamba se ofrecieron desde el primer momento. Ellos me dijeron: qué hacemos por la llegada del Papa, y yo les contesté que si me pueden hacer un Cristo”.

“Queremos que este cristo sea el Cristo que el Papa, con su presencia, va bendecir; va ser el Cristo del Papa Francisco”, destaca.

Desembalando el Cristo a su llegada al Coliseo Madre de Dios. Foto: Miguel Arreátegui Rodríguez

El taller Don Bosco fue creado por el sacerdote salesiano Ugo de Censi, a inicios de los noventa, “con el fin de dar un poco de trabajo y un poco de educación a personas con pocos ingresos económicos”, asevera Guzmán. Allí se trabaja en carpintería, escultura en piedra, en bronce, tejido.

Apenas desembaladas, las sillas llaman la atención por sus detalles en el tallado. Sus apoyabrazos presentan surcos al tacto. “En sus trabajos, los surcos son para hacer entender quiénes lo han trabajado; ellos son hijos de campesinos y esas líneas recuerdan la chacra, las líneas del arado”, remarca Guzmán.

Igualmente, el crucifijo brilla por su acabado. Hecho totalmente en madera y pintado con oleos, su ubicación en el coliseo será sobre una pared de madera y de gran altura que estará detrás del Papa.

“Debajo del crucifijo se van a poner cañas de bambú y delante estarán las sillas”, precisa Paula Franco, responsable del coliseo para la visita del Papa, quien destaca además la ambientación que se viene haciendo a fin de que este se sienta como dentro de una comunidad.

En el centro del coliseo, estarán personas que “van hilar, que van estar tejiendo, van estar haciendo su masato; todo lo que (los nativos) hacen en su comunidad lo van a hacer acá en el coliseo”, dice Franco.

El Cristo se quedará en Puerto Maldonado luego de la visita del Papa, explica Martínez de Aguirre, “su lugar en la ciudad será en la capilla aledaña a la Catedral”, sentencia.

La silla que el Papa usará durante su presentación en el coliseo. Foto: Miguel Arreátegui Rodríguez

Como es sabido, el 19 de enero, Puerto Maldonado será una de las ciudades sede de la visita del Papa Francisco al Perú. En ese marco, este sostendrá un histórico encuentro con más de tres mil representantes de comunidades nativas de todo el Perú, donde además estarán delegados de países como Bolivia y Brasil.

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