Mensaje de Cardenal Cláudio Hummes – CELAM, Mayo 2017

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Eminentísimos Señores Cardenales, Excelentísimos Señores Arzobispos y Obispos y demás participantes de esta asamblea! Saludo in modo especial el Eminentísimo Señor Cardenal Presidente Rubén Salazar Gómez y demás miembros de la presidencia. Mi permitan hablarles de la REPAM.

La Red Eclesial Pan-amazónica (REPAM) fue fundada en septiembre de 2014. Integra los nueve países latino-americanos que tienen región amazónica: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guyana, Surinam, Guyana Francesa y Brasil. Son cuatro los fundadores de la REPAM: el Departamento Justicia y Solidaridad del CELAM, la Comisión Episcopal para la Amazonia de la Conferencia Nacional de los Obispos del Brasil, la Confederación Caribeña y Latinoamericana de Religiosas y Religiosos (CLAR) y el Secretariado Latinoamericano y del Caribe de Cáritas (SELACC). Por tratarse de un servicio eclesial referente a varios países latinoamericanos, su ubicación natural es el CELAM. De hecho, el CELAM acogió muy fraternalmente la REPAM y por esta razón, como presidente actual de la REPAM, hablo a Ustedes en este momento, sabiendo que hablará también Mons. Pedro Barreto, vice-presidente de la REPAM, que fue nombrado por el Presidente del CELAM, como enlace de la REPAM con el CELAM.

Oso decir que la REPAM va bien. Al mismo tiempo, ella agradece mucho el apoyo decidido del CELAM. La REPAM se mueve a partir de Jesus Cristo Buen Pastor y su Evangelio, con una clara opción por los pobres y especialmente por los pueblos indígenas y otros grupos más vulnerables en la Pan-amazonia, asumiendo como su Magna Carta la encíclica del Papa Francisco Laudato si’.

La REPAM es una red. Estamos construyendo esta red desde el día de su fundación. Una red es un conjunto de mallas que están unidas y se apoyan. Todas son igualmente importantes y saben que pueden contar unas con las otras. Cuando la rede se mueve, todas son afectadas. Así, principalmente los grupos más frágiles y aislados se sentirán menos solos en sus problemas, en las eventuales amenazas a sus derechos y territorios, en sus iniciativas y proyectos, en sus sueños y aspiraciones. La red soma voces y fuerzas. La REPAM se propone ayudar la Iglesia a articular en manera semejante a una red las realidades eclesiales (diócesis, prelazias, vicariatos, comunidades locales, instituciones, grupos, servicios, populaciones aisladas o amenazadas, etc.) existentes y actuantes en la región de la Pan-amazonia. Lo hace también para realizar lo que proponía la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, en Aparecida, en el 2007, que indicó la necesidad de: “Crear conciencia en las Américas sobre la importancia de la Amazonia para toda la humanidad… (y) establecer, entre las Iglesias locales de diversos países sudamericanos, que están en la cuenca amazónica, una pastoral de conjunto con prioridades diferenciadas para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común” (n. 475). El Papa Francisco, en muchos de sus pronunciamientos y más ampliamente en la Laudato si’, que trata de la responsabilidad de la Iglesia delante la grave y urgente crisis climática e ecológica, nos habla de la importancia de la Amazonia en el contexto del cuidado de nuestra casa común, del cuidado de la vida y de una evangelización misionera y inculturada.

Para construir la red y hacerla actuar como red, el equipo que dirige la REPAM reconoce la importancia determinante de las conferencias episcopales de cada uno de los nueve países integrantes. Por eso, nos propusimos visitar a cada una de esas conferencias. Ya visitamos las de Ecuador, Perú, Guyana y Brasil. Para los próximos meses estamos organizando visitas a Venezuela, Colombia y Bolivia. Las que ya visitamos, nos han recibido muy bien y los frutos están apareciendo. Además, entre las actividades ya en curso están las iniciativas de cada uno de los ejes de la REPAM.

Para recibir mayor apoyo realizamos contactos con otras instituciones, por ejemplo con universidades principalmente católicas. Ya tenemos buenos contactos y algún proyecto de cooperación con algunas de esas universidades, como, en el Ecuador, en el Brasil, en los Estados Unidos. Tenemos también colaboración con La Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington en la área de violación de los derechos humanos en áreas indígenas y otras. Allí ya tuvimos dos audiencias.

Otros contactos y participaciones importantes también ya ocurrieran. Participamos, por ejemplo: a) de la COP21 sobre la Crisis Climática, en Paris; b) de un Seminario sobre el Derecho Humano Universal al Agua Segura, en la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, en el Vaticano; c) de un Fórum con el tema: “Se cuidas de la casa común, combates la pobreza”, en Madrid; y tenemos ya otros convites similares, por ejemplo, convite para participar en Oslo (Noruega), en el mes de Junio, de un Encuentro de Líderes Religiosos Mundiales para un Diálogo sobre las Forestas Tropicales, promovido por el Ministerio del Clima y Ambiente, de la Noruega.

En el campo de nuestro apoyo a los indígenas, ya realizamos varios encuentros con pueblos indígenas de la Pan-amazonia: un Encuentro en la tríplice frontera Colombia-Perú-Brasil, en Tabatinga; otro encuentro en Puyo (Ecuador); también en la Guyana y en Cuiabá-Brasil. En eses encuentros siempre reaparece la queja de los indígenas sobre la siempre menor presencia física, cercanía, de la Iglesia en las comunidades indígenas; los indígenas se sienten muy abandonados por la Iglesia Católica y se quejan de la presencia siempre más grande de los evangélicos pentencostales. Ellos imploran para que la Iglesia Católica no los abandone. Se percibe en ellos una gran necesidad de espiritualidad, evangelización y prácticas religiosas. Relativo a su lucha por sus derechos, ellos piden que la Iglesia Católica se empeñe principalmente en tres puntos: 1) el derecho a la demarcación de sus tierras y defensa de las tierras ya demarcadas; 2) el derecho a la consulta previa, por ejemplo, en casos de proyectos del gobierno o de empresas particulares que pretenden instalarse en sus tierras; 3) el combate a la criminalización, persecución y por veces asesinato de los defensores de su derechos.

Relativo a las muchas y importantes actividades de los varios ejes de la REPAM, pienso que Mons. Pedro Barreto les hablará.

Termino, agradeciendo una vez más la acogida de todos Ustedes. Muchas Gracias!

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